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MADRID- SEVILLA 31 D E E N E R O D E 1930, NUMERO S U E L T O 10 CTS. REDACCIÓN: P R A D O D E S A N SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G É SIMOSEXTO N. 8.455 ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE, ESFUERZO NECE SARJO L a lengua española y el iberoamericanismo Hace poco tiempo que un orador cultísimo y ¡autorizado, D Augusto Barcia, afirmó, coincidiendo con pareceres generales, la conveniencia de mantener en España comunidad mundial con los pueblos americanos, a los cuales nos ligan identidades de lengua, sentimientos y costumbres. Se persigue, en efecto, con afán vivo tal propósito, y de él dan señales continuas y expresivas pormenores que merecen reflexión, estudio, análisis independientes y, sobre todo, acciones, enérgicas; por eso nos parecen muy bien los propósitos encaminados a celebrar Congresos, Juntas o sencillas reuniones, donde se concierten con los españoles representantes de las 20 naciones que entraron en la cultura universal por la puerta que nosotros les franqueamos. E n 1900, antes de empezar el siglo x x reunióse en M a d r i d uña Asamblea de tal índole, aurora del espléndido día contemplado en los actuales. De ella guardamos gratísima y ejemplar memoria. Figuraron en el Congreso de entonces: polla Argentina, Pelegrini, ex presidente de la República, y E m i l i o Mitre, director de La Nación, de Buenos A i r e s por Chile, Alberto Blest; por Méjico, Justo Sierra, Manuel Iturbe y Francisco Icaza; por Perú, Alejandro Deustua y Eduardo Lemoke; por Guatemala, José María Carrera; por Colombia, Tulio Bethancour; por Ecuador, Leónidas Pallares; por E l Salvador, Pérez T r i a n a por el Paraguay, Eusebis Machain, tomando además parte en las tareas de tan destacada reunión Rubén Darío, Héctor Várela, Julio Gáícaño y Alonso Criado. L a muerte se llevó, en gran parte, a quienes hace treinta y un años nos honraron con su visita, iniciando el período actual, donde continúan siendo esperanzas algunos propósitos merecedores de positiva efectividad. Por ló mismo, me ilusionan cuantas A s a m bleas se conciertan sólidamente, y supe con alegría que, entre otras disposiciones acertadísimas, se propuso en el I I Congreso N a cional del Comercio Español, reunido en Sevilla, convocar a un Certamen hispanoamericano de cinematografía, aduciendo algunas razones para demostrar su necesidad. U n a amplia política- -se decía- -ha de practicarse entre los países de abolengo b. ispánico y su antigua metrópoli, y no será completa, a pesar de los esfuerzos que se realicen en su apoyo, si no se incluye un estudio que suprima casi en absoluto el impuesto de entrada a las películas hispanoamericanas en España, y a las de ésta en las diferentes Repúblicas filiales. S i entre todos no se forman Empresas potentes capaces de desarrollar en los países mencionados entidades comerciales de producción, distribución e intercambio de películas, que puedan ser un poderoso tope, tan poderoso como la competencia norteamericana, a la que tiene que contrarrestar por completo si ha de lograrse un éxito feliz, quedaremos en trance difícil y de consecuencias endiosas. Creí muy interesante el tema, y, conveni d de su trascendente utilidad, me atrevo a formular mi voto en pro de tal idea, m i- rando sólo a cuanto se refiere al idioma, contra el que constantemente se dirigen muchos ataques. Aunque se mirase tan sólo a los intereses materiales, urgiría vigilar, atender cuanto atañe al cinematógrafo, de poder difundido por todo el mundo y cuya significación se acrecienta día por día en cuantos pasan. Además basta sólo tener en cuenta lo concerniente a la lengua castellana para apoyar lo que requiere su defensa, empleando procedimientos puestos en nuestras manos y cuya oportunidad y urgencia son i n discutibles. Donde decae el idioma decae el espíritu nacional afirmó Valera. L a lengua- -dijo Olózaga- -es la historia de la Patria, el testimonio vivo de las naciones que le han poblado, la preponderancia de ciertas razas las modificaciones hechas por otras, el deposito de las tradiciones de todas ellas, el tesoro- de las ideas acumuladas por ellas. Pueden multiplicarse testimonios excelsos como los apuntados para convenir en la precisión de precaver al idioma español de cuantos peligros le acosan. Ese fué el punto culminante que nos empujó a los que vimos con simpatía la propuesta del Sr. Viola, pero se pueden añadir otras varias consideraciones, aplaudiendo la iniciativa de reunir un Congreso cinematográfico, al cual concurran quienes tienen por lengua la española, y además los que se sientan ligados a ella por devoción inquebrantable, robustecida por afanes manifiestos con el fin de borrarla. voces transmitidas; que no han de encontrarnos insensibles o mal dispuestos cuando se exterioricen. Aunque sólo hubiese la razón de amparar la lengua castellana, ésta sólo justificaría el esfuerzo demandado para organizar un Congreso hispanoamericano de cinematografía. J. F R A N C O S RODRÍGUEZ UN M O N U M E N T O A LA RAZA M i amigo pintor y escultor Fernando Viscaí estaba en el andén de la estación de Francia, en Barcelona, y me tendía los brazos. ¡Hombre, Felipeto! E l amigo de tantos años, al encontrarme de nuevo por una que yo considero para mí merced de la casualidad, me saludaba españolizando, con el uso indebido de la primera e y la supresión de las consonantes dobles, el diminutivo italiano con que me m i maba mi padre. -i C ó m o tú por aquí? -A esperarte. -P e r o ¿sabías que llegaba? -N o pero vengo a todos los trenes de M a d r i d por si llega un amigo, ¿sabes? M e he nombrado a mí mismo guía de forasteros en la Exposición de Barcelona. Rompió A reír, y en la boca infantil los destellos de las orificaciones pusieron un sello fugaz de dorada madurez. Desde entonces, durante una inolvidable estancia de cuarenta días en Barcelona, me acompañó la realidad amiga de Fernando Viscaí. Iba a escribir la sombra amiga, pero, me lo vedó la mole erguida y robusta, un granadero de la vieja guardia, del luminoso pintor valenciano. Hinchado el pecho de tenor de ópera, alegres los andares de pilluelo, toca con un fieltro redondo y lialdudo- -sombrero de los bohemios de M i i r g e r- -l a sal y pimienta de su cabeza de estudio y desafía la noche y el cierzo a cuerpo y sin paraguas como el Víctor de la- zarzuela de Amadeo Vives. Joaquín Sorolla le hizo un retrato en una sola sesión. Hasta que dignis prou le advirtió, mientras sentábase, orgulloso de servir de modelo al maestro, y ahora ya no es que el retrato se parezca a él, es que F e r nando se parece al retrato que le hizo Sorolla: en la mirada derecha de sus ojos cíaros fluye y refluye, con sus grises, con sqs verdes, con sus azules, con sus platas, el mar de Valencia, tal y cerno lo pintaba aquel mago pintor de pintores. Viscaí lo sabe y se ufana de ello; le place colocarse a contraluz, bajo las ramas de un árbol, cuando deslumhra el sol casi blanco de la media mañana. -Mírame; mírame, Felipeto- -me grita feliz, entre el reflejo polícromo de la fronda- Mírame: aquí azul, aquí verde, aquí amarillo, aquí violeta, aquí malva... -y se azota con las manos la cara, el cuello, los pliegues del vestido... ¡Que me pinten ah ora! ¡Pero así, como estoy, con esta l u z! ¡Que me pinten! A ver, ¡quién me pinta? ¡Nadie! ¡Y a no hay quién! ¡Se murió aquél! Se fué aquél! ¡Don Joaquín, aquél I III Fiera! Se le obscurecen un punto los ojos y luego torna a reír a carcajadas. Entonces empieza su diatriba contra la pintura de caballete Además, la Asamblea proyectada atendería a cuantas inquietudes provoca el c i nematógrafo, examinando también el aspecto económico de la cuestión, pidiendo el contacto íntimo de España con naciones de origen hispánico, para conseguir, según advertimos reiteradamente desde estas columnas, estrechamiento inaplazable entre pueblos llamados a formar un círculo de naciones unidas. E n la agitación presente, dominadora en absoluto de todos los ánimos, interesa mucho lo relacionado con el cinematógrafo. Con rapidez va ganando el cine la atención pública; somos infinitos los que antes mirábamos indiferentemente sus avances; pero en la actualidad reconocemos su absorbente influjo, el desmedido y avasallador poder de su fuerza; por lo cual creemos muy puesto en razón que se concierten elementos afines para disfrutar de las ventajas obtenidas por su desarrollo. Se trata de encauzar elementos espirituales de gran alcance, y con especialidad de lo relativo al idioma, y notamos por los primeros síntomas la existencia del propósito para lograr con blandura y sencillez el destronamiento del idioma español, que conserva y crea la fraternidad entre quienes por su fortuna lo usan. Bastan los motivos indicados con el fin de apoyar la propuesta de D Fernando V i o la, y dirigida a los comerciantes hispanoamericanos reunidos en Sevilla. Se necesita v i v i r de prisa en los actuales tiempos, y es condición indispensable prever contingencias de lo por venir. P o r eso, cuantos por capacidad, gusto y aficiones intervengan en la cinematografía piensen en lo que pueden significar sus cambios progresivos, teniendo a lá vista, eso sí, como necesaria, la compenetración e inteligencia de cuantos países hablan español. Sus primeros movimientos advertirán a cuantos no los esperan que nos opondremos al despojo, del cual hay señales en renglones escritos y en 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla