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R ABC. VIERNES 31 D E ENERO D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. 6 -i Adiós, Felipeto! Se desperezó en un crujido l a sierpe del tren y dio un traspiés m i viejo corazón. Allá iba quedando, lejos, el bohemio con su sombrero a lo Mürger, húmedos los ojos valencianos y dorada la sonrisa jovial. E r a el desgarrón. Partirá pronto Viscaí a Bueups Aires a hacer una Exposición de sus cuadros, seguiré yo mi ruta farandulera, y acaso nos volveremos a v e r pero no será el mismo el ambiente, ni el mismo nuestro carácter: nos habrá cambiado la vida, que está hecha de esto, de pequeños desgarrones, hasta que llega el último, que nos arranca de la raíz del suelo. Entonces ya no es u n desgarrón: es un corte seco, que nos permite volar en un vuelo sin retorno. ¡Y hay quien ya siente bajo las plantas el frío de la cuchilla libertadora! FELIPE S A S S O N E LA VOZ D E L PAPA E l Estado y Ja enseñanza Hace días publicó A B C la reciente encíclica del Papa spbre la educación cristiana de la juventud, y en ella se recaban los derechos de la iglesia en materia de enseñanza con estas terminantes palabras: L a educación es una obra esencialmente social, a la que concurren las- tres sociedades necesarias en cuyo seno nace el hombre, y cada uno de ellas debe atender a sus fines respectivos: la familia y la sociedad civil, que son de orden natural, y la Iglesia, que es de orden sobrenatural. Es, pues, evidente que la Iglesia se ha de preocupar de la enseñanza (la educación, dice el Santo Padre) en relación con la salvación, de las almas, que es la misión sobrenatural de la Religión y del Sacerdocio; pero ello no obsta al respeto de los derechos del Estado, que busca en la enseñanza uno de los medios para procurar el bien común, que, en el orden temporal, persigue la sociedad política. Por eso el Papa, después de reivindicar, los derechos de la Iglesia, añade explícitamente: E l Estado de esto no puede reportar ningún perjuicio, porgue la Iglesia no se opone en manera alguna a que en cada nación sus escuelas y sus otras instituciones de educación se conformen a las legítimas disposiciones de la autoridad civil, y está dispuesta eh todo momento, de común acuerdo, a resolver las dificultades que puedan sobrevenir. Precisamente porque en los actuales momentos no hay, afortunadamente, planteado ningún problema que pueda producir rozamientos entre la Iglesia y la sociedad política, conviene subrayar las discretas palabras del Papa, llenas de respeto a las legítimas disposiciones de la autoridad civil. S i se hubiese tenido presente esta doctrina, que no encierra para los católicos ninguna novedad, no se hubiera suscitado tan inoportunamente el problema que planteó el famoso artículo 53. Nada más legítimo n i más peculiar de la misión del Estado en la enseñanza que reservar para sí la colación de grados, y, en efecto, los que defendíamos la integridad de esta facultad soberana coincidíamos con el criterio de la Iglesia. P o r eso los mismos religiosos, que resultaban favorecidos por aquel precepto inesperado, se apresuraron a renunciar a u privilegio que no. habían pedido. No está demás recordarlo ahora, porque el problema se puede volver a suscitar. A s í como el Gobierno ha rectificado noblemente ciertas medidas y se ha alabado de ello (problema regionalista, cuestión de Marruecos, intervención en el mercado de cambios, presupuesto extraordinario) cuando se ha tratado del artículo 53 su derogación se explicó como un aplazamiento, hasta que se realizase en toda su integridad la reforma universitaria. L o mismo puede decirse de la enseñanza de, la Doctrina cristiana en las escuelas nacionales, que algunos han pretendido que debía darse en idioma distinto del- castellano. (Po r cierto que los que consideran vejatorio que en las escuelas del Estado español se enseñe el castellano son los mismos que envían sus chicos al extranjero para que aprendan Agricultura en francés, Técnica bancaria en inglés o Filología en alemán. -Con arreglo al Concordato, las autoridades eclesiásticas tienen derecho a revisar y aprobar los textos en que se enseñe la Doctrina cristiana; pero si la enseñanza- ha de ser en castellano o en otro idioma, ese es un problema pedagógico que el Estado resuelve libremente en sus escuelas y en sus U n i v e r sidades, donde también, por razones de interés público y de eficacia didáctica, se dejó de enseñar en latín. S i cualquiera de esos problemas se resucitase y en nombre de la Iglesia se pretendiese mermar los derechos del Estado, los defensores de su soberanía tendríamos derecho a replicar a- los que tal cosa intentasen que eran más papistas que el Papa. ANTONIO R O Y O V I L L A N O V A Una comente de aire, xm cambio brusco de temperatura, y ya hemos cojido unraertecatarro de cabeza con o sinfiebre. Abandonado este simple catarro recae sobre el pecho y ya tenemos la bronquitis aguda con sus ataques de tos que molestan al pecho y le impiden dormir. No conviene nunca abandonar un catarro mas de 48 horas; córtelo immediatamente con algunas Pastillas Richélet (verdadera poción seca) mas activas que el mejor de los jarabes. Antisépticas, cicatrizantes, agradables al paladar hacen imposible la vida de los microbios, secando las mucosas facilitando la respiración y no estropeando el estomago. Acción immediata progresiva y duradera Venía en farmacias y drogusrlas. 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