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SE V E N D E EN FRANCIA EN LAS SIGUIENTES POBLACIONES: AGEN AÍRE- S L ADOÜR ALBI ALGER A M E L I E L E S BAINS ANGOULEME ANTIBES ARCACHON AUCH ARGELES AIX BAGNERES ÜÉ BIGORRÉ BAGNERES DE BATONNE BESANCON VIOTTE BEÍ 21 ERS BIARRITZ B I L L Y MONTIGTÍY BOURDEAUX BOUGIE B A C O L É S D E 1, ORUK B l 4 c S E SAINT VAAST CA- foéSS CARÍiCiSSONNE CARMAUX COUZON, CASTRES. CERBERE CETTE C A P D AIIi CALÁIS DAX ESPERAZA FOIX PONTA 1 NEBLEATJ GRENÜBLE HENDATE JUAN LES PIÑS JOIGNY LA N E G R E S S E L E ÍÍAVRÉf LILLE L O N G W í EST LOURDES LYON MARSEXLLE MENTÓN MONACO MONT D E MARSAN JMONTE- CARLO MONTPELLIER 3 E MIRAMONT NANTES NICE NARBONNE OLORON STE. M A R I E 3 RAISON PARÍS PAU PÉRPIGNANPORT VENDRES PERREGATJX POITIERS ROUBAIX ST. E T I E N N E ST. J E A N D E L U Z ST. R A P H A E L STRASBOURG SALIES D E B E A R N SALIES S C H B R ST. A U B A N T A R A S C Ó N S A. RIEGE TARBES TOULOUSE TOURS THIERS VENISSIEUR VICHT VILLEL VILLENEUVE VITTEL Encontrará usted ABC en París en los principales Quioscos y librerías y en las bibliotecas de las estaciones. PRECIO AL PUBLICO EN FRANCIA; Número ordinario, 0,60 francos, húmero extraordinario, 1 franco. 244 F E R N A N D E Z Y GONZÁLEZ; E L PASTELERO DE MADRIGAL 241 sura, que los tres nobles portugueses, que no esperaban encontrar una dama tal como Sayda Mirian, se asombraron, se sintieron dominados. ¿Sois, caballeros, el duque de Coimbra, el marqués de Almeida y el conde de Novoa, diputados del reino de Portugal? -dijo con acento grave y se- reno. Sayda Mirian. -Sí, señora, nosotros somos. ¿Traéis con vos, señor duque de Coimbra, una Señal por la cual se os pueda reconocer? -Sí, señora- -dijo el duque de Coimbra, sacando ífc debajo del justillo un objeto envuelto en sedas que desenvolvió y entregó a Say da Mirian. Este objeto era un retrato de Gabriel de Espinosa, el mismo que se había hecho en Venecia y que el Consejo de los Diez había enviado a Lisboa por medio del esbirro Nicolino Razzi. Sayda Mirian miró aquel retrato le conservó en jsu poder, y dijo a los portugueses: -Pasad, señores; la persona que buscáis os espera Y volviéndose, se encaminó lenta, magnífica, ma 5 estuosa, a una habitación inmediata. Los tres nobles siguieron tras ella. -Indudablemente- -decía para sí eí viejo duquis tíe Coimbra, mientras seguía a Sayda Mirian- -está dama es una persona real. sin, duda es la sobrina del Rey don Felipe, doña Ana de Austria; pero esta señora es monja; ¿cómo está a estas horas fuera del convento? Entraron, al fin, en la habitación que. ya conofcemos: en la habitación que ocupaba en la pastelería Sayda Mirian. Sentado junto a la mesa en que había dos candeleros de cobre con velas de cera, con- un trájiS negro de patricio veneciano, puesto el birrete y corl espada y puñal a la cintura, estaba Gabriel dé Espinosa. L a espada que llevaba ceñida, con rica empuñadura de oro, con corona real en el pomo, era la misma con que había combatido el Rey don Sebastián en Ja batalla de Alcazarquivir, y que, comO sabemos ¡había recogido del campo de batalla Sydi- Juzef- AlHbayzari, padre de Sayda Mirian. Gabriel de Espinosa permaneció un momento mitrando fijamente a los tres magnates portugueses, catadamente a otra puerta que encontrarían cerra da en aquel mismo aposento. ¡E l duque de Coimbra, para cumplir con más exactitud lo que se le había prevenido, cuando llegó la EL DUQUE t B C O I M B R A X. O (flB PARA CUMPLIR CON M A S EXACTITUD SE HABÍA PREVENIDO media noche volvió a leer y leyó a sus compañeros la carta en que aquello se Le prevenía. Luego, y como la hora era llegada, los tres grandes llegaron a las puertas de. su aposento con el co-
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