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A B C, M A R T E S 4 D E F E B R E R O D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA, P A G 7 del cuerpo, de la línea, del contorno, de la de las voces protagónicas, con la disconti- Para José Bergamín todo el arte de toreaf palabra, de la escultura, de la lucidez cons- nuidad- aquí de la vindicación de los i n- se reduce a lo que podríamos llamar una i n ciente, del Ángel. Significan exactamente lo termedios pertinentemente sostenida, cuan- telectuaiización del deporte. E l toreo es i n mismo que significó la renovación de la pin- do la conferencia de Bragagiia, por su in- teligencia pura. E l arte de torear es a manetura... Pero la renovación en la hora de terruptor Rivas- Cherií- -con la discontinui- ra de un razonamiento escueto; de un Disdad, sí, que encierra y aisla, en un bien curso del método. E l que no sepa geometría, iWhistler y de M o n c t Pero, cuando la Escenografía va, la pin- delineado contorno, los pedazos de bravu- que no entre en la plaza de. toros. Y un tura ya vuelve. l i a vuelto hace rato. ¡Cuan ra... Mas todos sabemos ya cómo el espíri- gran teorizante del arte se hizo retratar en- ¡lejos el impresionismo, a estas horas, de las tu nuevo tiene iniciada una restauración del la portada de su libro con. la muleta en una auténticas predilecciones de la sensibilidad melodrama italiano, por encima de la esté- mano y un reloj en la otra. E í iniaginat vo- -escribe Bergamín- el soñador y, procontemporánea! No hay más que ver cómo tica caduca del wagnerismo. Tregua de luces. Guárdense por un tiem- bablemente, las mujeres sobran en la plaza: la Arqiíííectura gana cada día interés a nues. tros ojos, mientras se esfuma en el pasado po reflectores y vidrios de color... Imagino, e n la limpidez de su atmósfera celeste no ochocentista la t i r a n í a absorbente que la al contrario, una decoración blanca o de mo- hay musarañas en que pensar. E l tiempo y música ejerció. Comparemos las duras rea- nocromo tinte. Sobre este fondo, como unas el espacio son los fundamentos del arte de lizaciones plásticas y hasta- monumentales siluetas de vaso griego sobre su negro o so- birlibirloque; quien rio. tenga noción exacta de un Pablo Picasso, de un Giórgio del bre su rojo, la agrupación escultórica de del tiempo, y no mida el terreno con pre. Chirico, o de los jóvenes alemanes- ¿escue- unos personajes, coloreados con tonos v i- cisión matemática no es torero. -Con. la. perla, éstos, de latinismo v hasta de romanis- vos y enteros, más brillantes los de los prin- cepción del tiempo y l a nociónv- iexácta del rao- de la Nueva Objetividad con aque- cipales, menos los de los secundarios. Y los espacio se tienen las -condiciones. esenciales llos Nocturnos azul y plata, del maestro i n- protagonistas, más altos de estatura que los- del arte. Pero éste es el marco en que ha glés del impresionismo, con aquellas Nim- demás, tal vez encaramados sobre coturnos: de desenvolverse el arte; dentro del espacio feas del maestro francés. S i alguien, en Y éstos, hablando, un habla más noble, es y, del tiempo, caben las características disaquellas horas, parece predecir el gusto de bien medido verso, si así podía ser. Y el tintas de las diversas, personalidades. la sensibilidad contemporánea, no es Whist- ritmo y medida de este verso, destacándose Y- con esto pódenlos entrar, en Ja parte Cjué Te r, no es Monet, es Hodler. Hodler, tam- nítidamente. Y cada palabra, entendida por practica de El arte de birlibirloque, bién duro, también escultural, también mo- entero, con sus vocales, con sus consonan- diferencias habrá entre un- torero y otro? numental, también representativo. de la- ven- tes, con sus acentos; sin temer siquiera los i Cómo podremos diferenciar dentro del espacio y el tiempo, el desenvolvimiento de ganza del hombre contra el ambiente y del enfáticos, admirables, esdrújulos. Y la estructura de la escena, para mi ésta o la otra personalidad? Cuestión ésta espíritu, contra, la luz. gusto, permanente. También ra ella, tam- m á s ardua de lo. que parece; cuestión que no es meramente del arte de torear, del arte V I S T O E N W E I M A R Y D I C H O E N bién monumental, Así el teatro del Paladio de birlibirloque, sino que se extiende a otros en Vicenza- -con su decoración de- piedra ÍVJENA. -He visto el verano pasado, en campos de la actividad humana. Aquí venWennar, una representación integral del obra y maderamen- que ha sobrevivido dría bien, para comento del libro de Bergaejemplarmente al edificio que la albergó. Fausto, y en las Glosas la tengo comentada. mín, el aforismo de G r a c i á n Sépase que E l sentido cósmico de la escenografía no se hay vulgo en todas partes; aun en la misma EUGENIO D O R S puede probablemente llevar más lejos que lo Corinto; aun en la familia m á s selecta fué en este poético festival. Cuando la esPrecisemos un poco el problema: ¿qué aprei cena de Margarita en el templo, todo el esciará más un público: el esfuerzo patente, cenario, el vasto escenario, apareció sumio el esfuerzo que no se ve? E l autor pone do en una densa tiniebla. A la derecha, en ESPAÑA en su libro un ejemplo relativo al toreo; lo alto, ¡a rompía- -la rompía apenas- el copiemos sus palabras: L a s virtudes afirbreve resplandor de un cirio- -el resplandor mativas de! arte de birlibirloque de torear ni siquiera la llama- a la izquierda, y abaJosé Bergamín son ligereza, agilidad, -destreza, rapidez, jo, otro indeciso fulgor, espectral dejaba ver, facilidad, flexibilidad y gracia. Virtudes clásólo por momentos y muy vagamente, un Tres grandes trancos o zancadas. Primer sicas: Joselito. Contra estas siete virtudes bulto rendido, una cabellera de oro, un hom- tranco: desde las antiguas cajas de mixtos hay, en efecto, siete vicios correspondientes; bre abrigado, un poco de cara lívida, sin hasta El arte de birlibirloque, que acaba (le pesadez, torpeza, esfuerzo, lentitud, dificulojos y sin boca, de donde salía la gimiente publicar (osé Bergamín. Las cajas de mix- tad, rigidez y desgarbo. Vicios castizos: voz. Detrás de este fleco flotante de humani- tos de hace cuarenta, cincuenta a ñ o s cajas Belmente, castizo hasta el esperpentismo dad dolorosa, otra forma más flotante aún, con los retratos en color de Carancho, el más atroz y fenomenal más extraña aún, figuraba, dentro de una Gordito, Manuel Domínguez, Cayetano Sanz, -B e r g a m í n insiste en la influencia funesta espectral penumbra igualmente, el atormen- Lagartijo, Frésatelo r y los subalternos, Ca- de este torero, Belmonte, en el arte; Beltador Espíritu M a l o Y cuando así se pre- cheta, Hermosilla, Chicorro, Zocato. ¡Días mente es el autor de una especie de íutera- sentaba el episodio que, en último término, lejanos de la adolescencia, que ahora surgen nismo, que ha ensombrecido el alegre detiene en el texto de Goethe un carácter com- al tener entre las manos el primoroso volu- porte. Tocias estas agudas observaciones de pletamente anecdótico y, por decirlo así, men de Bergamín! Un breve tratado del arte Bergamín serán discutidísimas por teorizancivil, ¿qué palabras encontrar para describir de torear éste que Ira publicado el agudo es- tes y aficionados. Joselito era el artista que como nos fueron dadas, en su caótico pan- critor. Todo en estas páginas claro, senci- se ignora; Belmonte es el- esfuerzo conscienleísmo, las fantasías de la segunda parte del llo, límpido. Y lo que vale m á s sin rastro te y triste. H a y en este torero la tristeza, poema, los vuelos por los aires o las. dos, de pedantismo, sin cursilería. Prosa de cris- la hosquedad, -la aridez del protestantismo. tal de roca. Como antecedente familiar del L o que- más entusiasma a los públicos en noches de Walpürgis? escritor, una oratoria también clara, precisa, Pero yo, una semana más tarde, en V i e- fluida. Y lo que v a l m á s sin esfuerzo; una un arte cualquiera- -escribe el autor- -es tena, al hablar con algún especialista en pre- oratoria que, al escuchar hablar al orador, ner la impresión de un esfuerzo en quien lo sentaciones escénicas de la que convendría pensamos que, si de pronto se torciera el ejecuta, la sensación constante de su visible a determinada creación dramática, Y o de curso de la oración, la palabra proseguiría dificultad: esto les garantiza Ja seguridad de usted- -le dile- -intentaría una mise en scénc tan fluida y tan sin esfuerzo como antes, que pueden aplaudir justamente, premiando el mérito. Pero al espectador inteligente lo la Hodler cuando el orador estaba diciendo aquello para que le importa es lo contrario: las dotes na ¡o que venía preparado. Segundo tranco: de turales extraordinarias, la facilidad, que es V U E L V E A S A L I R I T A L I A -A la Hodler o a la Mantegna... Porque la reac- El arte de birlibirloque a una mesa con ta- estética y no moral; ver realizar lo más d i ción que en esta cuestión Ira empezado a an- blero de recio y pulido nogal; sobre la an- fícil como si no lo fuera, con gracia, sin helar la sensibilidad contemporánea- -la re- cha tabla, una caía con instrumentos de di- esfuerzo, con naturalidad. acción que dará de nuevo, en el teatro, la bujo lineal y un reloj de precisión. Esos primacía a la escultura, y no al paisaje, con dos objetos simbolizan el arte de t o r e a r a r t e Tercero y último tranco: no nos engañedarla otra vez a la palabra sobre la luz- -si de birlibirloque. Todo, en el toreo, precisión mos; no juzguemos como un mero Tratado alguna tradición nacional puede tener como y geometría; todo tiempo v espacio. maestra, es ciertamente la tradición de, ItaEl arte de birlibirloque nos inicia en una del deporte taurino El arte de birlibirloque. lia. E. n la misma música- -cuya situación, estética del deporte y del juego. Se exami- E l libro de José Bergamín encierra una masin embargo, señala el punto más inevita- nan en estas páginas, tan. límpidas, los pro- yor trascendencia. Transportad el tema de blemente cercano al desorden cósmico, i no blemas fundamentales del arte de torear. N o la tauromaquia a la materia literaria, y tense ha encontrado siempre en el melodrama es un tratado sistemático lo que Bergamín dréis un Tratado de estética. Federico italiano, la institución jerárquica por exce- ha publicado; la ciencia, del toreo- la, reduce Nietzsche tiene una frase, dos palabras, en. lencia, con su monarquía de la voz, huma- toda el autor a aforismos, proloquios, teo- ciue resume todo su concepto, de la vida y na- lejos de la república igualitaria y pan- remas. Dos grandes divisiones podemos ha- del arte: Energía ligera Y eso es lo teística, representada por la wag. ncriana or- cer de lo expuesto en el libro: a. una parte que en el arte de, torear y en la literatura questación- -con el aristocrático destacarse. pondremos, la teoría; a. -otra, la práctica. -propugna José Bergamín; la energía lige- r