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A B C. M A R T E S 4 D E F E B R E R O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 31. gunas que no supieron extravasar lo mediocre, sería hacer un esfuerzo de imaginación, que lo dejamos para encuentro de mayor envergadura. E l domingo no debió puntuar ningún equipp, como, por el contrario, el Deportivo Alavés debió, en su última actuación, conseguir puntos, sin menoscabo de los conseguidos por el Betis. Es la diferencia que hay entre ver un partido de fútbol y presenciar un peloteo de noventa minutos. Pero así es el régimen de puntuación, aunque injusto. El partido. E l partido se redujo, a pesar del mal juego, a un dominio del Sevilla, que, en el segundo tiempo, se volvió absoluto, jugándose toda la segunda mitad en el campo de la Cultural. E l primer goal lo consiguieron los forasteros, en una internada de Leoncito, que chutó, desviando Chaco. E l empate se originó al entrar Campanal a rematar un balón, saliendo mal el. portero, lo que fué aprovechado por Carreño para tirar a placer. E l tanto de desempate fué un pase de Benítez, de los que se dan en rugby, formando la media luna, y que el arbitro, hombre polisportivo, concedió, en un raro alarde de conocimiento enciclopédico deportivo. Los leoneses- ¡ignorantes! -protestaron. E l tercero, un centro cerrado de Brand, que Sión dejó entrar, sin molestarse lo más mínimo. En el segundo tiempo, el Sevilla logró tres tantos más. U n penalty, para que lo viera el niño de un espectador, y dos más, logrados por Campanal, en cesión oportuna y desinteresada de Benítez. El Sevilla F. C. -El equipo de casa jugó un primer tiempo detestable y un segundo en el que se mejoró, logrando embotellar a su rival. i No parece muy pomposa esta frase, para un rival como la Cultural? Eizaguirre, Sedeño, Rey y Brand parece que fueron los mejores. Digo parece, porque en realidad no hubo ningún elemento que se destacase. Tal vez sería gráfico decir que entraron en pelotón. La Cultural. -Suprimimos lo de Sociedad Cultural y Deportiva Leonesa, porque nos parece un nombre muy largo para un equipo tan endeble. La Cultural, tal como se presentó en Sevilla, no es acreedora a la puntuación que lleva en el torneo. Bien sabemos que en el ataque les faltó Colinas, reputado como su mejor delantero, y en los medios Isidro. También, consideramos que el segundo goal, concedido por jNavaz, influyó, naturalmente, en su ánimo, deprimiéndole. INFORMACIONES Y NOTICIAS DEPORTIVAS Campeonato de Liga. E l Sevilla F C vence a la Cultural Leonesa por seis tantos a uno. El Athlétic de Bilbao vence al Real Madrid por tres tantos a dos. Otros partidos. FÚTBOL Sevilla F C seis tantos; Cultural Leonesa, uno Los peligros de la aclimatación. -Los pueblos norteños, pujantes de vida, siempre han codiciado el suelo del Mediodía. Y han logrado sojuzgarlo, mientras han conservado sus características. Pero al contacto grato, suave, templado del ambiente, se han ido aclimatando, perdiendo su ímpetu, y al afinarse y limar sus rudezas, han caído los más poderosos imperios, víctimas de su maleabilidad. He aquí quizás, el caso de Campanal. Nosotros lo recordamos en sus dominios. Fué hace un año cabalmente. Los cuatro gpals, que marcara a Zamora en la competición nacional, llevaron su nombre en alas de la Fama, por los mentideros deportivos de la nación. Campanal era el capricho de la actualidad. Y en una de esas tardes brumosas, tan familiares a Gijón, el joven deportista, en un aparte de sus compañeros, a espaldas de la magnífica tribuna del Molinón, p? saba ante el objetivo de un corresponsal gráfico. E l vigor le res- umaba al mozo por la piel. Tenía los dedos atamborilados por el trabajo, y el pelo crespo, hirsuto, con desatada rebeldía. ¡Campanal! -murmuraba la chiquillería con admiración. Y en efecto a l saltar al campo, Campanal justificó su renombre. Tenía velocidad, se incrustaba como las balas entre las filas enemigas con la dureza del diamante. Tiraba al marco en posturas inverosímiles, sobre la marcha, chasqueando las redes y vibrando los palos al detener los cañonazos. Era un constante peligro. Y se le sacó de allí. Quiso probar otros cielos más claros, más febles, más acariciadores. Donde la sangre, perezosa, no tuviera que emplearse para reaccionar contra el frío. Y vino a Sevilla convencido por la oratoria ciceroniana de Pepe Romero. Y la camiseta rayada que recordaba la piel del tigre, la cambió por una blanca, que recuerda la piel del armiño. Le vimos el domingo saltar al campo. Aquellos cabellos hirsutos, agresivos, estaban dócilmente domeñados, bruñidos, pulimentados como la superficie de un espejo. Desde nuestro asiento, no pudimos vislumbrar si los dedos atamborilados, se habían ido afinando en una estilización pictórica, muy del gusto moderno. Prestamos atención al juego. ¿Dónde estaba aquella velocidad? I Dónde aquél tiro, seco, imprevisto, que silbaba victorioso al ganarle la carrera al viento? ¿Y el alma? Ese alma con que jugaba a las órdenes de Moyano, ¿es la misma que Apunte tomado del natural a la salida del partido. Un momento de la brava defensa que hizo de su marco el portero de L. a Cultural. pone a las órdenes del entrenador húngaro? Tal vez Campanal sienta la ausencia de un Pin, en el interior, y un Tronchín, en el centro del eje. Pero no divaguemos. Lo que el gran jugador asturiano tiene, son los peligros de la aclimatación. Esta, borra las cualidades sobresalientes de los elementos importados, con una desventaja. Que no les inculca las cualidades innatas del país. El domingo, Campanal jugará en el Molinón de sus triunfos. Y él, buen jugador y buen asturiano, sentirá la melancolía de lo perdido y tratará de recuperarlo en las brumas cerradas que tan familiares son a Gijón. Y entonces, para gozo de los sevillistas que aún esperan en él, quizás se obre el milagro. La injusticia de la puntuación. E l régimen de puntuación que se sigue en los partidos es francamente injusto. E l lograr puntos no debiera estar supeditado a ganar partidos. Los puntos deben tener un valor, una significación. Puntuar debe valer tanto como ser. Debe ser expresión de calidad. Si los examinados en estas oposiciones al ingreso en la primera división, no saben, hay que suspenderlos. Lo que no se debe nunca es concederles puntos. Decimos esto a la vista del partido del domingo pasado. Fué un fútbol asociación negativo, de ínfima calidad, en el que forzosamente uno tuvo que estar menos malo que el otro contendiente. Balonazos, sin orden, juego primitivo, de cuando la ciencia futbolística balbuceaba las primeras letras. El juego desabrido, el peloteo monótono, colmó el aburrimiento del público. Aburrimiento que tuvo una solución de continuidad, gracias al arbitraje de Navaz, que es todo un dominador de la psicología de los públicos. Oselito. Yo, si fuera André, me firmaba Pretender exhumar jugadas de donde no hoy na ma que Martine y dejaba eso las hubo, querer elevar la categoría de al- de León pa otro día. 4