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como escribió para el epitafio su propio hijo Alonso, el Sabio. De este castillo sabemos por un bello soneto que E n tiempos de Ajataf, Rey agareno, estuvo de jardines tan poblado, que m á s bien que recinto amurallado fué morisco jarrón de flores lleno. Todo htce que Alcalá sea la ciudad predilecta de Sevilla. Nosotros, que solemos v i sitarla con frecuencia por afecto a los alcalareños, entre los cuales contamos muy buenos amigos, y por leal gratitud como sevillanos amantes del pueblo que nos da- -lo de dar es un decir que se dict -el pan y el agua dé cada día, lo primero a través de íos de las angarillas forradas, y, del grifo de los i n gleses lo segundo, quisiéramos hacer desde estas columnas un cumplido elogio y una más cumplida recomendación. Pero... és que los periodistas no trabajamos los domingos, y: es domingo, y hemos venido a descansar bajo estos pinos admirables, que, entre otras cosas, tienen la misión de repetir tierra adentro el rumor del mar cuando el aire remueve sus copas perennes. E n estas condiciones, si nos permitís que en atención a nuestra comodidad trascribamos un elogio y una recomendación ya hechos, obtendremos una grata prueba de vuestra estimación. Y vosotros saldréis ganando, pues es difícil superar lo que os va a decir mi amable substituto, el señor cura D Leandro José de F l o res, autor de las Memorias históricas de Alcalá de Guadaira. publicadas el pasado siglo: Extendamos l a vista- -habla el señor cura, santa palabra- -a los montes de uno y otro lado del río, a las huertas de su ribe ra, molinos, sudas, nacimientos, arboledas, plantíos, riscos, despeñaderos, y veremos que si algunos poetas corrompieron el conocimiento de Dios y de l a inmortalidad con errores groseros, aunque deleitables, fingiendo un sitio ameno lleno de delicias que llamaron los campos Elisios, y Homero los señaló en las orillas del Guadalquivir, d i ciendo Rodrigo Caro que esta felicidad tocaba por la mayor parte a toda la. provincia hética- pues el sitio había de ser capaz, grande y anchuroso; veremos, digo, que estas amenidades y delicias de Alcalá pudieron, entre otras, dar lugar a las fábulas y no ser muy fuera de propósito llamar a. estos campos los campos Elisios. Aquí se ve y experimenta sin ficciones poéticas todo cuanto bueno, dulce y apacible han dicho los autores de estos campos; los vientos apacibles y suaves que corren por la floresta de olorosas flores, dando gusto al oído con el susurro y movimiento de las tembladoras hojas de los frescos árboles, la fertilidad de la tierra, la perpetua primavera, e! rocío y marea apacible; aquí las cantoras aves con lenguas arpadas, aquí las fuentes perennes y cristalinas y el cielo m á s deleitable hacen la situación y amenidad del terreno muy templada, siendo, además, tan saludable, que es la más sana de estos contornos. A s í l o experimetitan y han experimentado tantos forasteros como vienen, a gozar de las bondades de este suelo. Así lo dice, con razón, el señor cura D Leandro, y nosotros no tenemos nada ni que oponer ni que añadir... i Q u é bien se descansa bajo los pinos JOSÉ ANDRÉS VÁZQUEZ A MANERA DE AUTOCRÍTICA Triángulo LA CURIOSIDAD pregunta. Responde VJÍ DE ALCALÁ DE GUADAIRA H U M I I D E VERDAD. L A CURIOSIDAD. -Noticias y rumores que han llegado de Barcelona afirman que Triángulo es una comedia extravagante. ¿L e es o no lo es? I, EL CASTILLO, QUE EN TIEMPO DE AJATAÍ? R E Y AGARENO, ESTABA RODEADO DE JARDINES. 2, U N REMANSO DEL RIO. 3 ANTIGUO MOLINO ÁRABE, A ORILLAS DEL GUADAIRA. (FOTO SERRANO)
 // Cambio Nodo4-Sevilla