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íeñtár y reñir batallas menos seguras. Y ¡no sólo han compartido conmigo, sino que me han comunicado, en este inefable y ardoroso ciclo de los ensayos, fervor, pasión y deseos, de una meta cada vez m á s alta para el camino del teatro en España. Caigo en la cuenta de que únicamente hablé del procedimiento seguido, en esta autocrítica. E n realidad, tal vez. es lo ú n i co acerca de lo cual podamos opinar y dar, alguna luz los autores en vísperas de estreno. L o s sentimientos, pasiones y emcn ciones que forman la trama de la obra, son pura materia hermana que, en ningún caso, ha menester aclaración. Y en cuanto a las ideas... L o s poetas no somos doctores, no somos filósofos, no somos ensayistas. Claro es que tampoco seríamos verdaderos poetas si no lográramos interesar seriamente a los ensayistas, a los filósofos, a los doctores. N o siento el teatro como tribuna o c á tedra des le donde exponer tesis o comentar ideas, en el sentido de su mayor o menor verdad científica. Pero creo que no lleg a r í a n a cumplir totalmente con su noble misión de poetas, si en sus obras no latiera, constantemente, como un comentario lírico 3 emocional, una especie de armonización de los grandes temas ideológicos de su tiempo. Por esta creencia mía, tuve una, íntima satisfacción, hace algunas semanas, leyendo una Glosa de Eugenio d ü r s en cada una de las cuales aprendo siempre algo que me interesa, al enterarme de que la zona de ideas por la que discurre El monje blanco, es hoy materia de revisión apasionada y constituye un tema del tiempo. N o es necesario siquiera advertir que no aspiro en mi obra a resolver, ni siquiera a plantear, la cuestión. M e basta con que vibren sus estrofas a la resonancia de un tema actual. Y pido perdón por esta inacabable autocrítica a los lectores de A B C. Saben ellos que habitualmente no abuso del espacio que pone a disposición de los autores, en vísperas de estreno, este periódico. Se trataba esta vez de una obra por cuya realización vengo luchando y con la que sueño desde hace ya muchos años. L o s primeros apunOTRO PASO A N I V E L TRÁGICO tes acerca de ella que encuentro entre mis papeles se titulan: L o s dos frailes. Poema DESPERFECTOS CAUSADOS POR E L ACCIDENTE E N E L COCHE MOTOR D E L T R E N dramático Y llevan. la fecha de 1517. Y Y ESTADO E N QUE QUEDO E L AUTOCAMIÓN ARROLLADO POR E L T R E N ELÉCTRICO estas líneas son las últimas que escribo en D E BILBAO A SAN SEBASTIAN, E N E L PASO A NIVEL D E URBI. (FOTO GIL D É ESPINAR) relación con algo que ha sido exclusivamente mío durante tantos años y que doy cipitada de la acción. Creo volver así por los prestigios de lo espectacular que iba i desapareciendo de nuestras escenas, y es condición tan singular y propia del teatro. He insisto por ello en la calificación de retablos dada a cada uno de los momentos o aspectos de la obra. Aunque, después de todo, no haga con esto otra cosa que poner el acento sobre la calificación de cuadros admitida y en curso desde nuestros grandes clásicos. Sin la colaboración positiva, entrañable y cordial de un artista del decorado, como Burraan (ya, gracias a Dios, no es imposible encontrar colaboradores de este aliento entre nuestros- escenógrafos; valgan, además del citado, los nombres de Fontanal s, Mignoni y otros) sin una colaboración como esta, y sin la esplendidez generosa, abierta, estimulante, noble, de los actuales empresarios del Reina Victoria, no me habría sido posible ofrecer al público, en condiciones de exquisita realización, El monje blanco. E n obras de esta naturaleza, el sueño es del. poeta; la representación del sueño corresponde, casi del todo, a los demás. M i gratitud emocionada para Burnian v para mis cordiales intérpretes, en estas líneas. Declararme de antemano satisfecho con la representación que mi obra logra por ellos, es decirle al público que las faltas de bulto debe atribuírmelas. He impuesto a Pepita y Santiago- -y conste que a petición entusiasta de ellos misinos- -el esfuerzo de dar de mano a su habitual repertorio, para arriesgarse, i n- CORDOBA E N LA RE AL IGLESIA D E SAN PABI O LA ASOCIACIÓN DE COMERCIANTES CORDOBESES A L TERMINAR LA FIESTA QUE ANUALMENTE DEDICAN A SU PATRONA. (FOTO SANTOS) iHiiBinyntbiMttyUILI n 3i r- mBim i ¡ilííillna! JlHHí HMIHTmiril luiuiuMl nihi TI
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