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MADRID- SEVILLA 7 DE FEBRERO 10 CTS. D E 1930. N U M E R O SUELTO, D I A R I O ILUSTRA- DO. N. o AÑO 8.461 tf VIGÉ S I M O S E X- T O F U N D A D O E L 1 D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A LA ORGANIZACIÓN D E LOS PARTIDOS Nos parece lógico que se hable del nacimiento de partidos políticos, y 110 sólo que se hable, sino que se actúe para ello. Se atribuye de un modo categórico al Sr. Cambó la aspiración a dirigir uno en el que figuren los señores conde de la Mortera y, Ossorio y Gallardo y cuya denominación de nacional acaso suene demasiado a su sentido exclusivista. El Sol y El Debate dan noticias de los trabajos preparatorios y del propósito del Sr. Cambó de establecerse en M a d r i d para proseguirlos. Que los hombres políticos se sitúen, y cuanto antes mejor, lo juzgamos conveniente. A B C no puede ser, en este resurgir de iuerzas políticas, un espectador que observa con indiferencia. L o que sí ha de ser lo que fué y lo que será siempre: E n absoluto independiente, en absoluto desligado de to, do. contacto y de toda mira partidista; pero es natural- y también indispensable el que A B C no oculte su impresión y su criterio y que fiel a sus ideas, las qué juzgamos cimientos de la España constituida, opine respecto de las personalidades y no rehuya a la doble falta de sinceridad. y de civismo el declarar cuáles- estima que pueden presentar aquellos ideales con garantía de realidad y de acierto en el orden jurídico y social, y todo sin inclinarse a las personas, sino a lo que positivamente signifiquen y prometan. Ése deber de lealtad con la opinión y con nuestra propia historia, nos hace creer que no es el Sr. Cambó la figura apropiada para dirigir personalmente una política nacional. N o regateamos los altos méritos del señor Cambó sería injustoel desconocerlos; nada tampoco nos mueve contra él. Pero en los hombres políticos que han de ocupar el p r i mer puesto del Gobierno se ha de ofrecer una suma de factores entre los cuales es posible descontarla actuación, antecedente con todo el valer de significado que tenga, y no sólo en el que se halle plasmado o conseguido en la realidad; bastan el designio y la doctrifia. L a actuación del Sr. Cambó, invariablemente teñida por el mismo matiz en finanzas y en política, no es el mejor título para erigirse en guía, jefe y caudillo de un partido monárquico español. Su historia es, una divergencia en el ideal. substantivo de l a unidad política que A B C estima intangible y que no vale confundir una vez más con la autonomía- administrativa defendida constantemente en nuestras columnas. P a r a el imperio de este ideal substantivo no ya la contradicción, -sino simplemente los equívocos, invalidan cualesquiera de los factores más meritorios. E s muy difícil que halle un país en todo momento el estadista eminente, completo, cabal; desde luego, el momento presente no es de k s más afortunados en la España contemporánea; per lo menos que puede pedirse en la elección de los valores disponibles, es que. el hombre ofrezca con su. historia aquella garantía a que nos referimos, Puede ser el Sr. Sánchez Guerra? A p e sar de cuanto se haya dicho desde el 13 de Septiembre de 1923- -y distanciado, de- la Dictadura más que todos los políticos dé iodos los partidos- el Sr. Sánchez Guerra no ha hecho hasta ahora una sola declaración que rectifique su actitud de monárquico, constitucional y parlamentario P o drá hacerlo, cabe la hipótesis. Pero hasta ahora no lo hizo. Nos place recordar que 1 ante el Consejo de Guerra que le juzgó la ley antigua, que todos los Gobiernos y toen octubre, dijo que el movimiento revoludos los partidos denunciaran, la vida municionario que fué a acaudillar á Valencia era cipal pendía íntegramente de los Gobiernos contra el Gobierno y nada más que con- civiles y del ministro de la Gobernación. tra el Gobierno Como también es innegaE l Estatuto cierra ese portillo, sustituyendo ble y reiterada en muy difícil ocasión la cerlos recursos gubernativos por judiciales. teza de su valer cívico y personal y de su Ahora está fija la atención del país en l a acción enérgica para asegurar el orden sin suerte de las Corporaciones locales y debeperjuicio de las libertades públicas dentro mos recordar tanto y cuan estérilmente se l u de la normalidad. Sus servicios a la patria, -chó por el descuaje del caciquismo y de su historia, su austeridad política y privalas oligarquías, no sea que al calor de las reda pueden señalarle como el más adecuado visiones necesarias intenten su negocio los para concentrar y acaudillar fuerzas polítibeneficiarios de aquel sistema funesto. U n a cas dentro de la Monarquía con el carácter cosa es desalojar de Municipios y Diputay la calidad de constitucional y parlamenciones a los concejales y diputados de nomtaria. bramiento ministerial y otra muy diferente cambiar un régimen superior al antiguo, y ¿Se propone el Sr. Sánchez Guerra i n i que la Dictadura, por no hacer elecciones, ciar su actividad en ese sentido? Esto ya dejó, casi intacto a la experimentación de pertenece a la información y la informalos futuros Gobiernos. ción habrá de darla él mismo. E l país aguarda con impaciencia, y de diferentes campos requieren su concurso. Cuando defina cía- LOS OBSTÁCULOS ramente su posición es posible sintiéramos que estemos disconformes con él. -E n t r e- TRADI C IO NALES tanto contemplamos su figura aureolada por el respeto ajeno y la dignidad propia, disEl Liberal- -nuestro colega m a d r i l e ñ o puesta a formar su partido con los que quieno está seguro de que aquí haya pasado lo ran seguirle después que le haya hablado mejor de lo que podía pasar, como dice al país. A B C, recogiendo la pregunta que sirvió Contrasta verdaderamente su actitud con de título al reciente e interesante libro del Sr. Villanueva. Y hay que esperar- -dice- -la la de otros políticos de diferentes sectores, gestión del nuevo Gobierno, para saber si que ya andan en cabildeos para organizarse ha pasado lo mejor o no ha pasado nada. en grupos y grupitos, creando intereses y despertando codicias a espaldas de España. L a terminación, fácil y feliz, de la Dictadura, sin que se realice ninguno de los negros presagios que en España y fuera de L A S R E V I S I O N E S D E España hacían temible el suceso, es un heconsumado, L A G E S T I Ó N D I C T A- cho ha ocurrido y con él basta para afirmar que lo mejor. Que las Dictadu- ras acaben pacíficamente es cosa excepcioTORIAL nal, y en este sentido se inspira el comenE l acuerdo de revisar en la legislación y tario de congratulación, y casi de sorpresa, en la administración todo lo que ha hecho que los periódicos de todo el mundo escria su arbitrio la Dictadura, es lógico y de ben sobré la crisis española. L a misma nota indiscutible necesidad. Se propone el Goes la nue primeramente ha registrado l a bierno proceder sin animosidad y sin preopinión de nuestro país. juicios para sostener, destruir o corregir L a gestión del nuevo Gobierno, el ritmo lo que encuentre, como en cada caso conque lleva el balance que ofrece en pocos días, venga, al interés público. N o es poco lo que excluye la suposición de que puede seguir se ha derogado y lo que aún queda por detodo como estaba, porque ya no es poco n i rogar; pero la omnipotencia de la Dictaduleve lo flue ha desaparecido de la obra dictara ha servido también para crear cosas útitorial. ¿N o tropezará la política normalizales, que n i con los mayores esfuerzos ni por dora y la soberanía nacional en los obstáculas más tenaces demandas, de la opinión se los tradicionales? pregunta el colega. L o s lograron del antiguo régimen. P o r ejemplo, obstáculos tradicionales no están donde el la reforma local propugnada muchos años colega madrileño El Liberal se empeña en y fracasada en las obstrucciones del Parverlos, exhumando un estribillo del siglo lamento. x i x Están en la gente y en los procedimienE l Estatuto municipal, rio sólo por la efitos que hicieron inevitable la Dictadura y cacia que ha demostrado en la parte aplicaque con su historia y su impopularidad han da, sino por lo que promete en la parte suscontribuido a prolongarla. Bajo la Dictapendida, es obra que merece respeto y produra seguiríamos si la patriótica y discretección. Én su contenido doctrinal vemos tísima providencia de la Corona no hubiera nosotros el saneamiento de las costumbres sabido conllevar la interinidad y conducirpolíticas y la base de una normalidad denos, acertada y felizmente, a la restauración mocrática. constitucional. ¿H a y quién dude que sólo a E l Estatuto suprime la destitución guberla Monarquía le debemos la mudanza y la nativa de concejales y el nombramiento m i oportunidad y el éxito de la mudanza? nisterial de alcaldes, ío que se utilizaba para falsear las elecciones legislativas. Confiere á las Audiencias territoriales los recursos M A S C O S A S D E EL én que entendían las comisiones provinciales sobre valide; de elecciones municipales SOCIALISTA y capacidad o incapacidad de concejales, otras. corruptelas que impedían el surgiP a r a que las elecciones municipales y miento de fuerzas independientes en los provinciales precedan a las generales como Municipios. L a representación proporcional piden todos los partidos, no se puede restay la representación corporativa orgánica blecer la Constitución porque la plena v i abren paso a las minorías y a los intereses gencia constitucional exige la convocato ¡más fecundos ele cada localidad y facilitan ría simultánea de las Cortes. A tal afirmalas fiscalización de los Ayuntamientos. Polción de un artículo nuestro se añadía esta t v
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