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MADRID- SEVILLA 3 DE FEBRERO D E 1930. NUMERO 10 CTS. SU E L T O DIARIO I L U S T R A DO. A Ñ O V 1 GES 1 MOSEXTO N. 8.462 Jé. REDACCIÓN; PRADO DE SAN SEBASTIAN. SU CPIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE. CERCANA A T E T U A N S E V I L L A L O S E X T R E M O S IRRECONCILIABLES Interpretaciones Hay una actitud del pensar y el sentir ante la vida que llamamos, o que merece llamarse, clásica. Es la idea de plenitud lograda. Quien adopta esa actitud en el pensamiento y en el sentimiento se siente impulsado a creer que la vida, tal como ha llegado a lograrse a través de innumerables esfuerzos de civilización, está acondicionada para la eternidad. Por tanto, las variantes deberán ser mínimas y no llegarán nunca a lo profundo y lo orgánico. Piensa que el mundo lia madurado, y que, tanto en religión como en política, en el problema de la propiedad y en el cuerpo de las costumbres, se ha llegado a la perfección posible, hasta donde la naturaleza humana puede aproximarse. La idea del orden y de la consagración ininterrumpida de las formas trascendentes surge entonces como una lógica consecuencia. Es la máxima doctrina conservadora. No hay duda que tiene razón. E l que se contenta, y no es poco, con lo perfecto o con la máxima aproximación a lo perfecto cu la tierra, forzosamente tiene que amar y defender esa idea, que estaría, por ejemplo, representada por Francia en el sentido nacional y por el catolicismo en el sentido religioso. Pero hay otro género de hombres que piensan que el mundo carece de una finalidad conocida, es decir, que el reino de la feliLos graves acontecimientos de estos días Tampoco hemos de recoger aquí las cacidad no pertenece a este mundo nuestro, o que la felicidad se halla en el puntó más le- y la actitud expectante que hemos querido lumnias personales y los desatinados rumoguardar ante sucesos, aumentados unos y res políticos que circulan por el país con el jano del horizonte, o sea en la región ambiciosa y problemática de la utopía. Conci- disminuidos otros, fácilmente explicables por aparente, aunque es de esperar efímero, triunben y aceptan la vida personal y social como ia curiosidad pública, casi siempre sana y fo de los descontentos y de los perturbadouna tragedia. Tienen descontada la fatalidad espontánea, aunque a veces harto explotada res del orden, pues nadie da crédito a ellos, del dolor, y, por lo mismo, desdeñan el sen- en su noble ingenuidad por aquellos espí- pero sí es conveniente aclarar ciue las oscitido de permanencia y de orden de los clá- ritus disconformes con toda obra patriótica laciones del cambio y la baja de la peseta, sicos, de los conservadores, de- los creyentes y desinteresada, bajo fingidas preocupaciones lejos de perjudicar a España, afirmaron su cu la finalidad y perfectibilidad de la civili- intelectuales, que tienen por nial disimulado crédito al exterior y su noble renunciarmenzación. Por eso no vacilan en romper todos fin el perturbar el orden público y sembrar to a pretender ejercer una inadmisible helos muros de contención que soportan y re- la alevosa semilla de ¡a discordia entre to- gemonía económica en el mundo, siendo adeglan la gran obra de ingeniería de la cultu- dos los buenos españoles, cuya característi- más de justicia añadir que quienes persisra. Se afanan por empujar y precipitarlos ca sigue siendo, a pesar de cuanto se inten- ten, con increíble ligereza, en censurar la acontecimientos, intentan todas las experien- ta en contra, una envidiable unanimidad de admirable labor del Municipio de Madrid cias, sin mirar a lo que fracasa, a lo que pa- pareceres y una misma opinión colectiva- con de unos años a esta parte, fundándose, sin dece y se pierde, puesto que en ellos está respecto a los altos intereses de la Patria, detenido estudio de tan complejo problema, descontada la fatalidad trágica, dolorosa. de obligamos hoy, por fin, a romper un silencio en supuestas deficiencias del alumbrado púla vida, y no vacilarían en pasar por las voluntario ciue durante varios días nos hemos blico, ignoran, acaso, que este ejemplar sismás tremendas pruebas con tal de alumbrar impuesto, con austera ejemplaridad de cartu- tema de economía nos ha valido reiteradas nuevas posibilidades utópicas. ¿Tienen tam- jos, ñor juzgarlo harto conveniente en las felicitaciones por parte de turistas y forasbién éstos razón? Sí, una vez que se haya actuales circunstancias, sin que las súplicas teros, y que el estado actual de la pavimendescontado su sentido trágico del hombre y de los unos ni las malévolas interpretaciones tación obedece a un plan bien premeditado, de los otros hayan alterado en nada nuestra cuvo loable fin tiene por objeto el no perde la cultura: Rusia. norma de conducta, inspirada siempre en judicar en nada a las honestas profes ones E l siglo xix quedará, probablemente, como sagrados deberes de conciencia, pero. que e- i de los zapateros y pedicuros madrileños, una bella nostalgia. Fué el siglo singular y la. intensidad espiritual del momento presen dignos de toda simpatía y protección. admirable en que pudo llegarse a establecer te, sentida tanto por la fina sensibilidad de Por último, nos complace señalar síntola política del equilibrio. E l siglo de la ver- las masas como por las íntimas preocupadadera doctrina constitucional. Como que ciones individuales, pudiera interpretarse mas consoladores de optimismo en el horiera el siglo en que, por último, pudo mandar como censurable deserción o inexcusable ab- zonte nacional, que viene despejándose día libremente la burguesía. Siglo de libertad y dicación de sentimientos propios, quizá a por día, pese a los que sueñan con tormentas de tolerancia. Entre los lados extremos de veces equivocados, si bien reconocidamente devastadoras y trastornos suicidas, siendo las teorías se reservaba un espacio extenso sinceros, nobles, desinteresados y patrió- motivo de entusiasmo público y de fé inquebrantable en los altos destinos de la raza la para las ideas intermedias, para los innume- ticos. próxima reproducción de la carabela Santa rables matices de opinión. E l parlamentarismo inglés daba la pauta al mundo con aquel Es, pues, grato motivo y oportuna la oca- María en el estanque del Retiro, la reciente turno ponderado de los conservadores llenos sión de volvernos a poner en contacto con v entusiasta elección de Míss España cuya de elegante tolerancia y de los liberales, a la inmensa mayoría del país, siempre atenta acatada belleza lia de llevar a otras tierras su vez tolerantes para la tradición aristo- a nuestras indicaciones, al par que agrade- el aroma embriagador de nuestras mujeres crática y religiosa. En aquel tiempo podía cida a nuestros constantes desvelos patrióti- incomparables; la continuación de las obras ofrecerse el espectáculo intelectual de un cos por la prosperidad de España, bien visi- del subsuelo en el teatro Real, el Tratado Renán que iba contra la Iglesia y al mismo ble durante estos últimos años, aun cuando tiempo confesaba su desdén, su horror por se empeñen en desvirtuarla persistentes camla democracia. pañas insidiosas, cuya lamentable resonanAquel, breve apogeo de la cultura del equi- cia en el extranjero pudiera sernos fatal librio terminó al momento de la guerra eu- de no contar nosotros con el apoyo inconropea. Entonces comenzó la era de lo ex- dicional y la bien probada sumisión de este tremoso, de lo violento y lo radical. Parece hidalgo pueblo español, ecuánime y disciplicomo que la guerra, el aire militar de aque- nado como pocos, aunque algunos ciudadallos años difíciles, hubiera instaurado en el nos rebeldes persistan en su nefasto y vano mundo el régimen terminante y ordenancista intento de perturbar la calma ejemplar que a rajatabla. Se acabó, pues, la posibilidad venimos disfrutando hasta la fecha, por lo de las ideas intermedias y de los matices cual se nos hace imprescindible hacer púvariados. Derecha, izquierda; como en el blicamente frente a las murmuraciones, alucuartel. Nada de situaciones ponderadas. To- siones malévolas, calumnias e infundadas dos a formar, pero en uno de los dos pelo- quejas con que se ha venido estos días destones, porque ya no hay más que dos agru- figurando nuestra obra pasada, cuvo juicio, paciones ideológicas, extremas y radicales sereno e imparcial sometemos a la postelas dos. E l pobre Renán hoy andaría tem- ridad, y así, al dar cuenta de nuestros actos y de nuestras palabras, tantas veces mal enbloroso sin saber por qué bando decidirse. tendidas y peor interpretadas, nos- es grato Por tanto, una inteligencia despierta y expresarnos en este idioma español de nuesresponsable tiene que sentirse llena de emo- tros antepasados, cuyo inmenso caudal y ención expectativa ante una. nueva experiencia vidiable riqueza no admite limitaciones ni de aquel género de cultura del equilibrio restricciones de ningún género, salvo en el creada por el siglo x i x Veamos. Ahora se caso ineludible de requerir la rapidez de la verá si es posible. Y hay en esa emoción, forma telegráfica y aliviar la abrumadora naturalmente, un profundo deseo de que se misión de los dignos funcionarios del Estallegue a demostrar que sí era posible. do, pero que, en cambio, aplicadas a los discursos patrióticos, iuegos florales, velaJÓSE M S A L A V E R R I A das necrológicas, notas oficiosas y otros honestos pasatiempos pudieran hacer creer a cuantos extranjeros admiran a España que EN A U T E N T I C O la fuente inagotable del verbo español padece hoy anémicos desfallecimientos o se ve ESTILO OFICIAL influida por nefastas influencias literarias, que, insensatamente, pretenden acortar el alcance de sus majestuosos vuelos. (Una nota atrasada) 1
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