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A B C. SÁBADO 8 DE FEBRERO DE 1930. E D I C I Ó N DE ANDALUCÍA. P A G 16. L a leyenda del general Silvestre y de los prisioneros de África M a d r i d 8, 1 madrugada. E n su conversación con los periodistas, el subsecretario de la Presidencia se refirió hoy a las noticias publicadas por algunos periódicos, relativas al general Silvestre y a los prisioneros que hayan podido quedar en las zonas apartadas de Marruecos. Desgraciadamente, por lo que respecta al general Silvestre- -dijo el subsecretario- -todas las noticias confirman su muerte, y por lo que hace a los prisioneros, no creemos que quede ninguno, pero por si hubiese alguno, posterior a la liberación de los demás, en tierras de Marruecos, cuando pasó por M a d r i d el residente general francés, acordó con el Gobierno español el nombramiento de una comisión hispanofrancesa encargada de hacer una exploración en el Sallara e investigar si queda alguno en aquella región. renguer hubo de contestarle que el Consejo de ministros, que momentos después había de reunirse, trataría de los deseos del partido republicano de celebrar el acto de conmemoración, y en cuanto al segundo, que había ya una ponencia ministerial encargada de estudiar todo lo referente a ello, sin que pudiera anticipar nada, n i confirmar o negar lo que los periódicos digan, hasta tanto que el examen, esté terminado. Consejo de ministros Los ministros, al entrar, dijeron que llevaban expedientes de trámite, y el de M a rina aludió a los decretos aprobados en el Consejo anterior, y que han aparecido ayer en la Gaceta. -L o interesante de esos decretos- -dijj el Sr. Carvia- -es su filosofía. Esos decretos derogan disposiciones del Gobierno anterior, que no se hubieran podido nunca llevar a la Gaceta, y n i aun siquiera en régimen normal de Cortes, porque se refieren al pase a la reserva de generales y jefes, que sólo pueden ser retirados o por defectos físicos o por edad o por notas desfavorables en sus expedientes, pero por ninguna otra razón. E l gobernador de Barcelona, Sr. Miláns deí Bosch, visitó al presidente. A la salida, interrogado por los periodistas, dijo que mañana volvería a su puesto, autorizado por el general P r i m o de Rivera, y con el ruego del Gobierno de que se reintegre en su cargo. E l ministro de Justicia, requerido- -según dijo- -por un asunto urgente, salió del Consejo a las nueve de la noche. T e r m i n a el C o n s e j o U n p l a n d e s e r v i c i o s Suspensiones de los C o n g r e s o s I n ternacionales. Instrucciones a los g o b e r nadores neístas, presidida por un sacerdote. D e seaba pedir hora al presidente y al ministro de Instrucción para protestar contra el cierre del Ateneo, que lleva diez días clausurado, dándose el caso que la Junta que nombró el Gobierno anterior hace uso de los servicios, sin que consienta a los socios n i aún entrar en la biblioteca para recoger libros de su propiedad. Así lo manifestaron los comisionados a los periodistas. H o y serán recibidos por el duque de) Alba. Notas de ampliación. Un Consejo dé índole económica U n a s palabras del general B e r e n guer M a d r i d 8, I madrugada. A las tres de la tarde, el presidente abandonó su despacho y bajó al patio pequeño del ministerio, con él fin de pronunciar algunas palabras ante el fonofilm; dijo lo siguiente: E s un placer para mí dar a conocer, por medio del cine sonoro, que reina en E s paña l a mayor paz y prosperidad. Con l a confianza de m i Rey y la de mis compatriotas, espero ser capaz de mantener el mayor estado de paz y bienestar en mi Patria, por el tiempo que me propongo gobernar. A u d i e n c i a y despacho M a d r i d 8, 1 madrugada. E l general Berenguer recibió hoy al síndico de la Bolsa, Sr. Peláez, con una comisión del Colegio de Agentes, y otra deí Banco de España, formada por el conde de Limpias y el marqués del Riscal. También recibió a D Juan Marchs y a los marqueses de Argüeso y Sotelo, éste último para reiterarle la dimisión que tenía presentada de l a alcaldía de Valencia. E l señor L e r r o u x visita al conde de X a u e n M a d r i d 8, 1 madrugada. E l presidente del Consejo llegó a su despacho oficial de la Presidencia a las seis de la tarde de ayer. Momentos después recibió al Sr. Lerroux, que presidía una comisión de l a Alianza Republicana. L a entrevista duró un cuarto de hora, y a la salida, el Sr. L e r r o u x manifestó a los periodistas que había acudido al despacho del conde de Xauen para preguntarle el criterio del Gobierno en orden a los. actos que desean celebrar los republicanos el día 11 de febrero, aniversario de la proclamación de la República. L e había dicho al presidente que en épocas de gran restricción, como la anterior, lqs republicanos habían podido celebrar algunos actos proyectados, y que esperaban que ahora hubiera mayor amplitud para ello. También habló el Sr. L e r r o u x al general Berenguer de las noticias aparecidas en algunos periódicos, sobre el propósito atribuido al Gobierno de sustituir los actuales A y u n tamientos y Diputaciones de un modo automático, con la entrada de mayores contribuyentes. Sobre este punto había hecho observar al presidente que los republicanos no son algo fantástico en España, sino que tienen una realidad, y que no pueden ser excluidos de las corporaciones, y a que i a mayoría de ellos, por desgracia, no figuran en el censo de los hombres adinerados. Respecto al primer punto, el general Be- L a nota oficiosa facilitada por el ministre de Economía dice así: L o s ministros informaron sobre el resultado del estudio que han hecho de sus respectivos departamentos, y, a propuesta del de Hacienda, se acordó que presenten un plan de conjunto para armonizar las funciones discordes y contrapuestas y suprimir los servicios que no se consideren absolutamente necesarios para reducir así los gastos en los presupuestos. A propuesta del ministro de Trabajo e inspirado en el mismo criterio de austeridad, propuso, y así se acordó, suspender todo acuerdo de invitación para Congresos I n ternacionales en España, que no respondan a una necesidad de sana política internacional. Se aprobó una Real orden del ministerio de la Gobernación dando órdenes a los gobernadores civiles para que aprueben los reglamentos de las asociaciones escolares. P a l a b r a s del c o n d e d e X a u e n Todavía permaneció algún tiempo en su despacho el presidente del Consejo, y al salir dijo a los periodistas, que le rodearon, que el Consejo se había ocupado principalmente de acoplar diversos organismos en aquellos ministerios que les son afines. L e preguntaron los periodistas si se había ocupado de la renovación de Ayuntamientos, y contestó negativamente. Y a hace días- -dijo- -se nombró una ponencia para que se ocupe del asunto, y no decidiremos nada hasta que el informe esté concluido. Terminó diciendo que se ha concedido permiso a los elementos republicanos para que celebren las comidas tradicionales de 11 de febrero; pero nada iás. De los otros actos que tenían en proyecto ha sido denegada la autorización. Durante la celebración del Consejo acudió a la Presidencia una comisión de ate- E n primer lugar el Consejo de anoche, no resolvió concretamente otros asuntos que los contenidos en l a referencia. Primero hubo, eso sí, un cambio de impresiones en general sobre cuestiones actuales, y entre ellas la de la próxima renovación de los Ayuntamientos. Y a el general Berenguer en distintas ocasiones y desde luego en los dos Consejos precedentes señaló como primer problema a dilucidar por el Gobierno, desde luego antes que cualquier otro político, el económico y financiero, de mucha mayor urgencia para la vida nacional. Con arreglo a este plan, el Consejo de anoche i n virtió mucho, tiempo en el examen de cuestiones que se relacionan con la situación económica y que han surgido en el cambio de impresiones de los ministros entre sí y con su presidente. H a n visto los ministros, según nuestras referencias, que hay muchos servicios en los distintos departamentos que no están en ellos bien encajados o son de poca eficacia y utilidad. Este mismo juicio ha formado el ministro de Hacienda, y por eso en el Consejo, y luego de escuchar a sus compañeros de Gobierno, propuso que el Consejo conociera y discutiera un plan de conjunto, para armonizar los servicios desacordes y contrapuestos y suprimir los que no se juzguen indispensables. Porque el Consejo tenía un carácter económico, visitamos luego al Sr. Arguelles, quien amablemente nos dijo que, en efecto, esas cuestiones, relacionad as con los presupuestos de gastos, habían sido objeto de atención por parte del Gobierno. -E s natural que así suceda- -nos dijo el ministro- porque queremos realizar una política absolutamente austera en los actos. Y o llevo unos días al frente del departamento y aún no podría emitir un juicio claro y definitivo para la situación de lá Hacienda. H a y un presupuesto liquidado con 167 millones de superávit y yo necesito examinarlo con todo detenimiento. Además hay gastos que de primer conocimiento podemos considerar como supérfluos, y es claro que debemos disponernos a su eliminación como medida indispensable para sanear debidamente la Hacienda. E n esto seremos realmente inflexibles. Así los ministros examinarán sus respectivos presupuestos y yo al mismo tiempo haré idéntico estudio, y este plan dará a mi juicio muy buen resultado. Y a en conversación con el Sr. Arguelles le preguntamos si el Consejo se había ocupado del cambio. Nos contestó negativamente. -E s indudable que ese problema no de- r pende del Gobierno n i de mí. Y o no soy partidario de remedios heroicos n i de inyecciones, que casi siempre son contraproducentes. Soy partidario, en cambio, de una política recta, sin cambios n i fluctuaciones encaminadas a sanear la Hacienda, sin que me aparte de ello un momento. E l ministerio de la Economía, con un titular que coincidan sus ideas con las mías, contribuirá mucho en esta labor que nos proponemos, y en cuyo final está el éxito que podrá ser lento, pero desde luego es seguro.