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A B C. D O M I N G O 16 D E F E B R E R O D E i g o EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 3 3 ¡a calle de Orteu el L A V I S T A D E L A C A U S A P O R E L llegar ahabía quitado un pesoprocesado dijo que se de encima al confesarse autor del crimen. ASESINATO D E PABLO CASADO E l defensor pide al presidente que el tes- Continúa el testigo manifestando que al L a sesión de h o y Continúa la prueba testifical. Otros testigos. S i g u e el desfile de testigos. de pelos. La sesión de h o y Continúa la prueba testifical Lorenzo Mistral y Figueras y el mechón Barcelona 15, 3 tarde. Como en los días anteriores, acudió, esta mañana numerosísimo público a presenciar l a vista de l a causa por el asesinato de Pablo Casado. Se habían adoptado también muchas precauciones para evitar incidentes. A las once en punto ha comenzado la sesión, presidiendo el S r Amat. Antes de ser llamados los primeros testigos, el letrado querellante pregunta al presidente si ha llegado de M a d r i d el mechón de cabellos qtte se había enviado para. su examen y que se pidieron por telégrafo. Mientras el presidente trata de averiguarlo se recibe la carta con el mechón de referencia, que queda, como pieza de convicción. F e r n a n d o Zulueta Continúa el, desfile de los testigos, compareciendo en primer término Fernando Z u lueta, de cuarenta años, propietario. A preguntas del fiscal dice que conoció a Casado, quien en alguna ocasión le manifestó que, por su conducta extraña, su criado R i cardo Fernández, le había dado muchos disgustos. Añadió que después de la desaparición de Casado estuvo el procesado en casa del testigo para darle cuenta de que no sabía dónde había marchado su amo. R i cardito llevaba aquel día l a bufanda y el abrigo del interfecto. Contestando a preguntas de la acusación, dice que Casado tuvo relaciones amorosas con una hermana política del testigo y que si riñeron no fué por l a conducta de Casado, a quien consideraba una buena persona, sino por la posición social del mismo, que- no le permitía sostener una familia. Añade que a últimos de noviembre. C a sado le dijo que estaba satisfecho, porque había liquidado con todos sus acreedores, aunque se había quedado sin una peseta. Recuerda que Casado le dijo también que tenía el propósito de marchar a Alemania. y a decir: ¡Ay, Dios mió! me van a ahorcar. Yo no he matado a nadie. E l testigo y sus compañeros le exhortaron a que dijese la verdad, que sería el modo de salir mejor librado, pues no correspondía a su delito la pena de muerte. Entonces R i cardito explico que, en efecto, él había matado a Casado en la forma ya conocida. Dio detalles de cómo despedazó el cadáver, upando una sierra, que se le rompió, y después con un cuchillo, en cuyo borde golpeaba con un troquel para romper las articulaciones. Añade que al llegar Ricardito a l a presencia judicial se puso de rodillas, pidiendo por Dios que no le enseñaran la caja donde se había encerrado el cadáver. Niega el señor Alfaro que se hiciera ninguna coacción a Ricardito para que prestase esta declaración. A l oír estas manifestaciones Ricardito ríe irónicamente. E l testigp continúa declarando cómo se reconstituyó el crimen, y a propuesta de l a acusación se lee después el escrito dirigido por Ricardito a la Sala, en 24 de diciembre último, en el que dice que se confesó autor del crimen por las amenazas de que fué objeto por parte de l a Policía. Presidente. ¿Está usted conforme con este escrito? Procesado. -En esto, sí, señor. JUMETO tigo no pueda comunicar con sus compañeros, para que éstos no conozcan los términos exactos de su declaración. Comparece seguidamente Mariano Gándara, también agente de Policía, que hace un relato parecido al de su compañero. E x p l i c a lo ocurrido dentro de la casa de la calle de Orteu con el procesado, sin agregar ningún dato nuevo. Eugenio Benito, también agente de P o l i cía, repite en su esencia las manifestaciones de sus compañeros, negando que se coaccionara al procesado, al que sólo se le d i jeron palabras de consuelo. Basilio del Valle, también agente de P o licía, fué el que acompañó al procesado a l muelle, al lugar donde dijo había tirado l a cabeza de Casado. D i j o que durante esta d i ligencia Ricardito explicó con todo detalle lo que había hecho, incluso los barcos que había fondeados en el muelle, detalles que se comprobaron después. Sigue el desfile de testigos Sigue el desfile de testigos, cuyas declaraciones carecen de interés. María Trallero, que era l a encargada de hacer las faenas domésticas en la fábrica de Casado, dice q ue un día l a Policía fué a su casa y se llevo la cama que le había regalado la madre de los hermanos Aragón. N o se había dado cuenta la testigo de que la cama estuviese manchada de sangre, y cuando se lo dijeron ya no l a quiso usar e intentó venderla, sin encontrar comprador ni aun entre los traperos. Dice que no lavó ninguna prenda de los hermanos Aragón y sí las de Casado. Antonia Romeu, madre de los hermanos Aragón, no comparece por estar enferma. E l acusador pide que se mande un forense a casa de la testigo, y en el supuesto de que no pueda moverse de su domicilio, se persone allí el tribunal para tomarle declaración. E l presidente, después de oír al fiscal y á los demás abogados, dice que no ha lugar a la petición. L u i s Bosch, barbero, que servía a Casado y al procesado, comparece y se le interroga sobre si el mechón de pelos que figura como pieza de convicción, podría, a su juicio, pertenecer a Casado. E l barbero lo niega. i- n h 11 i m w y g w T t i w w i r o m r- -11 DESINFECTANTE Para agricultura, ganadería e higiene. L o r e n z o M i s t r a l y otros testigos Lorenzo Mistral, ferroviario que prestaba servicio cerca de la casa del crimen, en el ferrocarril de Sarria, declara después, sin aportar datos de interés, y tampoco los aporta la declaración que presta el notario señor Cruz Usatorre, en cuyo despacho otorgó un poder Ricardito para vender una finca. Comparece seguidamente Juan Alfaro, inspector de Policía. Dice este testigo que a raíz del descubrimiento del cadáver, en la estación del Mediodía, de Madrid, por órdenes superiores practicó las averiguaciones necesarias para descubrir el crimen; cuando se sospechó que el muerto podía ser Pablo ¡Casado, se trasladó él a Barcelona, al objeto de proceder a la detención del criado, ya que se presumía que si no era el autor i del crimen podía dar detalles que conduje- j ran a l descubrimiento de los autores. E l 22 de mayo, sobre las once de la no- RÁPIDO S E V I L L A- J E R E Z- ALGEC 1 RAS PASAJEROS Y MERCANCÍAS che, siguiendo órdenes del juez Sr. Sánchez con magnífico ómnibus Cañete- -dice A l f a r o- nos personamos en BUSSINC. PULLMAN la cárcel otros compañeros y yo para conduen combinación con los correos de Ceuta, cir ai procesado desde! a prisión a! a casa Tánger y Gibraltar. de la calle de Orteu, a fin de proceder a la Salida, 7 mañana: Gran Capitán, 12. Tediligencia de reconstitución del crimen. P o r léfono 22690. el camino el procesado empezó a suspirar Algeciras: Marina, 3. Teléfono 183, HOY DOMINGO TE DE MODA Figueras y el mechón de pelos Se llama a continuación a José María F i gueras, que está entre el público, para que reconozca si el mechón de pelos es o no de Casado. Figueras comparece y el presidente lé exhorta nuevamente para que diga la verdad, y le pregunta: ¿Puede decir el testigo si los cabellos que se le muestran pertenecen o pertenecían a alguna persona por usted conocida? Figueras, después de mirar iargo rata el mechón de cabellos, dice: S i ayer hubiera venido Antonio Aragón con el pelo largo se hubiera podido comprobar si eran o no de él. Pide que se le deje crecer el pelo y comparársele. E l público ríe l a ocurrencia. E l presidente ordena que el testigo se retire, pero el acusador privado manifiesta deseos de hacerle una pregunta, a lo que el presidente no accede. Cuando Figueras se retira, el acusador le pregunta de todos modos: ¿Son o no de Casado estos cabellos? Figueras contesta: N o lo son, y que conste en acta. E l presidente suspende la vista, a las do de la tarde, para continuarla a las cuatro,