Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EDUARDO MARQUINA ¿Colino escribe usted sus obras? Iniciamos hoy en nuestras páginas teatrales una sección, en la que nuestras m á s interesantes figuras de la escena hablar á n a los lectores de A B C del sistema o procedimiento que siguen para escribir sus obras. Comenzamos por el ilustre poeta Marquina, que a sus intrínsecos méritos literarios suma en estos momentos el interés de su actualidad. No sigo un método preciso para escribir mis obras de teatro. E n realidad, cada una de ellas tiene su técnica especial, su forma propia, que exige variantes en la manera de concebirla y escribirla. Forzosamente habré de generalizar un poco para citar aquellas características que suelen darse con mayor frecuencia en mi labor de- comediógrafo y constituyen la manera habitual de mis procedimientos. M a r c a r é para ello los tres estados que i n variablemente se dan en la realización de toda obra dramática, a saber: su primera idea o concepción; el tránsito y proceso de esta primera idea, articulándose en hechos vivos, o gestación, y, finalmente, el traslado al papel, la puesta en escritura del organismo así logrado, del asunto propiamente dicho, que es su realización literaria. E n mí, la concepción de una obra es casi siempre ideológica, mental: una idea, un conflicto de ideas, la síntesis de un posible proceso vivo. Naturalmente, es indispensable que ese pequeño embrión mental se me presente lleno de virtud dramática para que así me determine a la concepción de una obra de teatro. N o concibo nunca la obra como un argumento, como una anécdota. A eso vamos después, partiendo de la primera idea engendradora. Este atisbo primero suelo anotarlo brevísitnauíente en una cuartilla. N o tengo ningún inconvei- iente en copiar, por vía ele ejemplo, alguna de esas anotaciones que para los demás apenas dirán nada. Leo en u n a E l calvario. de la criatura humana después del sacrificio que hace de su felicidad al bien de los otros. No logran los otros ese bien que esperaban de su sacrificio. Y ella ha perdido su propia felicidad. No vuelve a componerse el espejo partido a pedazos. Y leo en otra: E l que no puede ser cíalo- -ni bueno. Imposibilidad de dar sali- El preclaro poeta descansa de su cotidiana labor, refugiándose en las dulces expansiones familiares. (Foto Duque. da a la voluntad personal. N o podemos hacer me evolucionar durante ese lapso, la realinada. Y así por centenares. zación de la obra por escrito suele ser pronUna vez anotada esta primera idea pro- ta, fácil y eficaz. E n su proceso de gestacuro no insistir voluntariamente en ella. ción están las máximas probabilidades de Releo de tarde en tarde mis anotaciones. A l- vitalidad de las obras. gunas pierden totalmente su eficacia con el M i s normas durante l a escritura de una tiempo; no sé adonde iba con ellas; no me obra ya he dicho que estriban únicamente dicen nada. Otras, en cambio, se han desdo- en procurar el más cabal ajuste entre el orblado, han ido echando raíces y carne; se ganismo vivo a que ha dado lugar la idea enriquecen de caracteres de otras ideas; se embrionaria y la forma literaria con que voy densifican, se hacen complejas, están en ple- procurando expresarlo. N o miro hacia el teana gestación y tienden cada vez con m á s tro mientras voy escribiendo; miro hacia fuerza a convertirse en organismo vivo, a dentro de la obra, buscando, a través de todo expresarse en acciones. Crean su propio el proceso de gestación, la primitiva idea ambiente; buscan sus antagonistas, sus con- impulsora. Pero algunas veces, realizada en trastes: aspiran a encarnar en todas sus fa- parte o totalmente la obra, procuro traslacetas. Promueven diferentes anécdotas o d i- darla mentalmente a las tablas de un esceferentes versiones de una misma anécdota. nario; me la figuro en representación, y, si Finalmente, se me presentan ya articuladas la experiencia es negativa o muy dudosa, deen una contienda vital de forma humana, sisto de continuarla o de estrenarla. Puede revestidas de carne, provocando emociones uno equivocarse atribuyendo fuerza dramáy cuajando en hechos. H a terminado aquí tica a una obra que, después de realizarla el proceso de gestación, al que van ayudan- conforme consigo misma, resulta ineficaz do mis lecturas, mis impresiones, mi propia para el teatro. E n estos casos es preferible vida. Y la obra está ya a punto y en condi- desistir de ella que violentar su índole pecuciones de escribirla. A veces ayudo también liar, acomodándola, en fuerza de habilidades Con breves anotaciones a la obra en gesta- técnicas, a la vida sobre unas tablas que reción. V a y a un ejemplo reciente: Salvado- pugna. ra tener en cuenta la teoría de la pena- de Suelo escribir de seis y media a doce y Fíegel; la pena, derecho del delincuente á que se le trate como persona, como ser razo- media de la mañana todos los días. Corrijo, nable y libre, lo que se logra castigándole. copio y preparo nuevo trabajo por las. tardes, de seis a nueve. Cuando estoy escriEtcétera. biendo una obra de teatro procuro absteE l tercer estado de una obra, su realiza- nerme de toda otra ocupación mental. A ción propiamente dicha; es ya cosa de oficio. punto de no leer apenas ni tan siquiera perióNo hay otro método que la mayor fidelidad dicos durante ese lapso. Los actos que suelen expresiva. U n a probidad literaria que con- llevarme mayor espacio de tiempo son los siste en atenernos a la primera idea y a no céntrales, y el que escribo con m á s rapidez añadirla, en la realización final, requilorios, y facilidad, el último. N o hay goce en el complicaciones, artificios ni, en general, ca- mundo comparable a la alegría de poner en rácter expresivo ninguno que ella misma no marcha y oír en su tono a los personajes al haya creado y dado de sí durante su período escribir el primer acto de una obra convenientemente pensada y gestada. de gestación. E n las obras en verso esta alegría se rePodría añadir algunos detalles. Casi nunca es voluntaria en mí la primera idea de pite a veces durante la escritura al dar insuna obra. Se me presenta inesperadamente, tintivamente con la métrica que conviene a fortuitamente: leyendo, conversando con al- determinadas escenas. guien, muchas veces oyendo música y siemiHay en la escritura de todas las obras un pre cuando menos lo pienso momento de indecible tristeza: aquel que Generalmente he logrado mejor aquéllas sucede a In satisfacción de darlas por terobras para las eme ha sido más largo el pro- minadas. Cuando el impulso creador noí ceso de gestación Cuando entre la primera abandona, nos duelen aún las imperfeccioidea de una obra y su realización escrita nes de la realización y estamos ya lejos de han transcurrido bastantes años sin que la ella, en la imposibilidad de mejoraría. primeva idea haya dejado de representárseEDUARDO M A P Q U I N A u nim iniaiimBniliiriiníTlIlKi
 // Cambio Nodo4-Sevilla