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MADRID- SEVILLA 25 D E F E B R E R O D E 1930. NUMERO 10 CTS. PRADO DE SAN SEBASTIAN. CERCANA A SUSCRIPCIONES Y TETUAN, SEVILLA SUELTO DIARIO ILUSTRADO. AÑO V 1 GÉSIMOSEXTO N. 8.476 ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE, REDACCIÓN: L A E N C Í C L I C A SOBRE LA E D U C A C I Ó N Ponderación y armonía L a última enciciica del Papa sobre la educación ha tenido la virtud de remover los espíritus hasta en círculos de suyo menos atentos o dóciles a las direcciones pontificias. E l gran diario protestante The Times no vacila en subrayar la importancia del documento, y aún su conformidad con las normas dominantes en materia de educación en ia sociedad inglesa, bien distintas de las que tienden a prevalecer en países de tradición latina y católica. E n cambio, de los Estados Unidos nos ha llegado la voz de algún senador, denunciando en plena Cámara el sentido, a su juicio hostil al concepto norteamericano de la educación, que inspira la doctrina del Papa sobre la materia, cosa tanto más extraña cuanto que uno de los m á s autorizados testimonios por la encíclica alegados en favor de su tesis del derecho familiar a la educación, es precisamente el de la Corte suprema de la República norteamericana, fallando en asunto de las escuelas del Estado de Oregón. ¿Cuál es, pues, el verdadero sentido y alcance de la ya famosa encíclica, en la que, acaso por vez primera, se aborda en forma sistemática el gran tema de la educación cristiana? Fáltanos espacio para comentarla en todos sus importantes extremos; vryan las siguientes líneas a guisa lc índice de la primera parte del documento, que se refiere a los órganos autorizados de educación. 1 E l primero de ellos es proclamando, una vez más, título supereminente, la Iglesia católica, legítima heredera del Colegio Apostólico, a quien Jesucristo resucitado hubo de encomendar la misión de enseñar a todas las gentes de llevar la palabra evangélica a toda criatura de servirle de testigo hasta los últimos confines de la tierra S i a l guna clase social obtiene las preferencias de Cristo y de su Iglesia, en esta gigantesca empresa de evangelización universal, es precisamente ia de los pobres, la de los pequeños, la de los desheredados de este mundo. Aquellos a quienes, -en frase de Jesús, se complace el Padre en revelar sus misterios, en tanto r u é parece ocultárselos a los sabios y a los prudentes. U n Platón, un A r i s tóteles, cumbres excelsas del pensamiento griego, logran reunir en su torno a un núcleo selecto de discípulos, a quienes confían el resultado, después de todo bien modesto, de su laborioso sondeo en el arcano de la humana existencia. Jesucristo, que vino del seno de Dios a traer para ella la clave luminosa, y, lo que es mejor, el cálido impulso regenerador de su ritmo vital, se los confia a su Iglesia, con el estricto encargo de difundirlos por el mundo entero, de no regatear ni la menor parcela del celestial tesoro a quienquiera sintiera en sí el hambre y sed de justicia, la nostalgia del Reino de Dios, la inquietud de aquella formidable pregunta que en tcno bien distinto hacía a Jesús, Maestro de la verdad, el escéptico juez que se decía arbitro de su vida: ¿Y qué es la verdad? L a verdad confiada a la Iglesia es propiamente l a verdad religiosa y moral, la única que vino J e s ú s a enseñar a este mundo, 11 aEiadp de suyo a sazonar toda la tierra, a encender el fuego de la virtud en todos los fiere- tiene también una alta, imprescripcorazones. Ello no obsta- -y el Papa lo rei- tible misión en orden a ¡a educación. N o vindica expresamente en la encíclica- -para faltan católicos para regateársela y aun que la Iglesia, sociedad perfecta, pueda tam- negársela, quién por convicción sistemática bién organizar por su iniciativa enseñanzas nacida de un concepto deficiente de la finade carácter profano, en la medida en que lidad del Estado, quién por cauta prevenlo crea necesario o conveniente para el me- ción surgida ante el temor de que liegara jor logro de su fin sobrenatural. L a histo- a adquirir la tal función docente vuelos ria de la cultura tiene llenas sus páginas de peligrosos... E l Papa no abriga semejantes ia excelente contribución que a su desarro- recelos, y, por encima de las posibles d i llo han prestado en todo tiempo los hombres ficultades actuales de concordia, reconoce de la Iglesia. Pero en esta tarea, común a doctrinalmente los fueros del Poder civil todo el género humano, la Iglesia no preten- en la instrucción y educación de los ciude monopolio de ninguna clase, y aún se dadanos. E n dos palabras resume el Ponpresta gustosa a acomodarla en cada país a tífice toda su tesis: proteger y promover. las legitimas disposiciones del Poder p ú- Corresponde, ante todo, al Estado proteger los derechos ya consignados de la familia blico. y de la Iglesia en la obra educativa, dereM á s aún. N o se oculta a la Iglesia la chos que, siendo a la vez deberes, por lo condición real de los tiempos que en mu- que a la familia se refiere, pueden llegar chos países, a causa de la diversidad de a ser tutelados por el Estado cuando el confesiones, le impide el pleno ejercicio de defecto, la incapacidad o la indignidad de su propio magisterio religioso, del que es, los padres lo hiciera necesario. Promover, por designación divina, el único titular au- en segundo lugar, los intereses de la cultutorizado. Ante semejante situación de he- ra, requiriéndola de todos los ciudadanos, cho, no pretende la Iglesia violentar la con- fuera de todo monopolio docente, en un ciencia de nadie, pero tampoco se resigna nivel adecuado a las exigencias generales, al tan pregonado expediente de neutrali- y profesionales de nuestro tiempo; promozar la enseñanza escolar. Intento en gran ver asimismo dicha cultura por l a creaparte vano y frustrado, pese a veces a su ción de instituciones docentes propias que generosa inspiración, cuando no insidiosa- suplan o completen la labor quizá deficiente mente utilizado para desvirtuar la educación de las de privada iniciativa. netamente cristiana y suplantarla gradualPonderación y a r m o n í a tales son los mente por la que es radicalmente hostil. E l Papa pone una vez más en guardia a los rasgos salientes de 1 a encíclica papal en católicos contra ésta para muchos inofen- orden al trascendental cuanto complejo y siva pretensión, y reivindica plenamente l a delicado problema de la educación. E n preeducación católica, para toda la juventud sencia de sus múltiples facetas, que al observador medianamente atento se ofrecen católica, en las escuelas católicas Pese a por ventura en confusa rivalidad comprola escisión escolar a esto consiguiente, ella metedora de pacífica solución, el Papa brines preferible al indiferentismo religioso que da la serena fórmula que, inspirada en l a forzosamente habría de incubarse en el am- filosofía cristiana, tiene ya en su abono el biente de una escuela laica ú n i c a en la sufragio de la experiencia- histórica, frente que, en la mejor de las hipótesis, se hubiera a las dislocaciones que hoy pretenden enllegado a esa mutilación espiritual que re- sayarse por espíritus, inquietos o descentrapresenta el soslayar a su cometido los más dos de las direcciones cardinales de la vida graves temas de la vida humana. humana. Quiera Dios que las propuestas Después de la Iglesia, la Familia. E n esta en la última encíclica vayan suavemente hora en que tantas fuerzas y maniobras penetrando e informando nuestra conciensiniestras parecen conjurarse contra su exis- cia social, con el máximo provecho para tencia o su fisonomía tradicional, la encí- la verdadera cultura, que, también en ponclica pontificia la proclama una vez m á s deración y armonía, es a la vez ciencia y como la piedra angular, la célula vital de religión, técnica y moralidad, espíritu de la sociedad humana. L o es, no sólo en un justicia terrestre con la mira puesta en los sentido puramente biológico, como órgano destinos inmortales de la progenie humana. de reproducción física, sino también de formación cultural, transmisor nato del paJUAN Z A R A G O E T A trimonio espiritual que heredamos de las generaciones pretéritas. Bien es verdad que, dada la delicadeza y complejidad de la tarca pedagógica, elevada ya al rango de técnica científica, no se halla, por lo común, al alcance de la familia su plena realización. Pero a facilitarla debe venir la sociedad, prolongación de la familia, organizando por su cuenta instituciones docentes que, en honrosa y fecunda rivalidad, N i pondero ni disimulo las hija de la libertad, fomenten la cultura a acciones; y porque pretendo un nivel cada día m á s alto, y entre las informar los oídos, no recalarcuales le fuera dado al padre de familia los ni ofenderlos, dejó a las elegir también libremente al maestro de sus malicias de m i silencio remilegitimas preferencias. ¿Q u é no sería de tidas las conjeturas... -Quenuestro progreso cultural el día en que vedo, Grandes anales do nuestra conciencia social se persuadiera, quince d í a s como de su derecho y deber primordiales, fíocas- -veces anduvo la oportunidad tan de esa gran tarea de procurar y patrocinar por nosotros mismos las ciencias, las letras. cerca de. la intención. Apenas extinguida la las artes, sin abandonarla indolenteni a Dictadura en trabajosa lisis, no tardó una semana en surgir la acusación fiscal. D e cargo del Estado- providencia? E l Estado, no obstante- -y éste es 1 ter- hombres experimentados es el prever la ocacer órgano a que la. encíclica papal se re- sión, y. de sesudos llegar a tiempo: pues l a A PROPOSITO DEL C O N D E D E L A MURT E R A Y D E SU LIBRO RECIENTE
 // Cambio Nodo4-Sevilla