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A B C. MARTES 25 DE FEBRERO DE 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 31, ES Y OTICÍAS E l S e v i l l a F C vence al Real O v i e d o p o r cuatro tantos a cero. E l Real M a d r i d y la Rea! Sociedad empatan a un tanto. E l Athlétic de B i l b a o vence al Español p o r seis tantos a cero. O t r o s partidos FÚTBOL S e v i l l a F C cuatro tantos; R e a l O v i e do, cero Un triunfo fácil. -Descontado estaba el triunfo de las huestes sevillistas en el partido de L i g a del domingo. P o r eso, el público, presintiendo que el encuentro había de ser poco entretenido, por manifiesta i n ferioridad del equipo visitante, se retrajo y no acudió al campo de la Avenida de Eduardo Dato en el número que era de esperar, dada la esplendidez de la tarde: un anticipo de la primavera sevillana. Se equivocó el respetable en parte. E l Sevilla venció fácilmente, en efecto, y aún. hizo un primer tiempo movido y vistoso, que satisfizo a los espectadores. Pero, sin duda, para que el error de éstos no fuera total, jugó u: ia segunda mitad de partido con un desgano censurable, dando ocasión, a que los ovetenses se acercasen a la puerta de Eizaguirre más frecuentemente de lo que debiera ser. Gracias a la seguridad de la defensa sevillista, que malogró los esfuerzos de l a delantera contraria, el tanteador no se movió a favor de los asturianos. Con el p a r i d o asegurado en ía primera parte, el Sevilla se relegó para defender durante la segunda, equivocando la táctica, puesto que siendo lo más endeble del equipo contrario la defensa, lo lógico hubiese sido atacar siempre con brío, forzando el repliegue del rival, con la ventaja de lograr asi que el público no se aburriese. Pero estamos condenados a ver medios partidos de fútbol, aunque se exija el pago del billete entero. E n el ánimo de los jugadores del Sevilla debe pesar el hecho de que la masa de sus partidarios no les regatea el aplauso, debiendo, por tanto, corresponder, prodigándose en el campo durante toda la tarde. Y repetimos, contra un enemigo como el Oviedo, manifiestamente inferior, sobre todo en la zaga, cosa contrastada en los primeros cuarenta y cinco minutos, la meior defensa hubiese sido el ataque. Por lo demás, el partido fué ganado con gran facilidad por el Sevilla, llevando pronto la tranquilidad al espíritu de los fervorosos que todo lo temen, y 110 dando lugar a que los hrachas (se me fué el vocablo de moda) tuviesen necesidad de dar los clásicos gritos de aliento. El partido. -Los asturianos salieron decididos, presionando la puerta de casa durante los cinco minutos primeros. Tanteado el enemigo por los de la camiseta blanca, éstos se lanzaron al ataque y trasladaron sabiamente el juego al terreno contrario, durante los cuarenta minutos restantes, en el transcurso de los cuales marcaron tres goals, de irreprochable ejecución. E l primero, aunque logrado por Campanal, se debió a Arroyo, que en una jugada enormemente llevada hasta el final, avanzó i n trépidamente, pasándose a medios y defensas para colocar, con gran precisión, la pelota en los pies de Campanal, que chuta sin parar, batiendo a Osear. E l segundo también se inició en jugada de Arroyo, que actuó formidablemente. E l excelente medio ala pasa matemáticamente a Brand, éste cede a Carerño, que al sentirse marcado devuelve a B r a n d el ex- O s e l i t o ¡S e ñ ó si e m u y n a t u r a! c o s a s q u e se h a c e n c o n l o s p i e s! ¡Si s o n E l portero herido al ser sacado del campo. tremo izquierda sevillista, centra soberbiamente, Benítez falla el remate, pero Roldan, bien colocado, recoge el balón y lo estrella sobre la red. Entre este tanto y el tercero hubo dos episodios dignos de mención. Fué el primero un tiro de A r r o y o desde medio campo, que obligó a una estirada difícil de Óscar para librar el goal apuradamente. E l segundo fué que el portero del Oviedo blocó un balón, cayéndosele de las manos al ser empujado, entrando bajo el marco. E l arbitro anuló el tanto, protestando la decisión (a nuestro juicio justa) el público. E l tercer goal provino de un- fonld que sacó Iglesias, recogiendo el balón Carreño, que pasó a Campanal, quien empalmó fulminantemente. E l partido durante todo este tiempo ha sido llevado a buen tren y muy vistosamente. E n el segundo, ya lo hemos dicho, la presión es sobre ía puerta sevillista, por dedicarse los de casa, a Ja defensa. E n una escapada de Brand se inicia el cuarto goal. E l extremo izquierda logra escapar internándose, cediendo suave a Campanal, quien, acosado, devuelve a B r a n d éste chuta, dando en el palo, rechace que es recogido oportunamente por Benítez. E n este- tiempo, que se caracterizó por el aburrimiento, no hubo más digno de ser mencionado que el desgraciado accidente- ocurrido al portero del Oviedo, quien para evitar un tanto, se tiró vendido a l o s pies de Benítez, recibiendo, según manifestaciones del doctor Fuelles, un rodillazo en la mandíbula inferior izquierda, con hematoma, seguido de conmoción cerebral. La actuación de unos y otros. -Del Sevilla, en su conjunto, hemos de decir que nos pareció que durante nuestra ausencia ha recobrado forma, pues aunque el contrario no fuese de calidad, combinó jugadas en las que se puso de relieve el acoplamiento del equipo, siendo la parte más endeble el ala izquierda de la delantera, por la torpeza de Carreño y el conservadurismo de Brand. Campanal ha ganado mucho con los kilos que ha perdido. E l mejor del adelante, B e nítez, colocado y oportuno en el pase y erí el remate. De los medios, Arroyo, excelentísimo j u gador, al que ya hemos elogiado como se merece. L a defensa, segurísima y teniendo qué trabajar excesivamente en la segunda parte, por la apatía de delanteros y medios, tari repetidamente señalada. Los forasteros forman un conjunto me- diano, con una defensa detestable y dos me- i dios alas también indeseables. L a tripleta central se hace un verdadero lío con el balón ante la puerta. Destacan el medio centro y los extremos, principalmente el izquierda, pero, entre elementos de la categoría señalada, sus esfuerzos han de malograrse forzosamente. Abdón sirvió buenas pelotas, y Tamargo y Fernández repitieron muy buenos cen- tros, pero faltó remate. Y nada más creemos que se deba decir del partido del domingo, si no es que el arbitro, Sr. Vilalta, estuvo discreto, sufriendo algunas veces errores de poco bul- to y transcendencia. Los equipos se alinearon así: Real Oviedo: Osear; Caliche, Trucha J Justi, Abdón, Avilesu; Tamargo, B a r r i l Meriz, Polón, Fernández. Sevilla F C. Eizaguirre, Iglesias, Sedeño; Rey, Abad, A r r o y o Roldan, Benítez, Campanal, Carreño, Brand. -Antonio Olmedo. E l R e a l M a d r i d y la R e a l S o c i e d a d e m- E l p o r t e r o leí dente. O v i e d o despy ra d e l acci- patan a un tanto Madrid 24, 3 tarde. La crisis. -El equipo campeón del Centro pasa por una de esas fases agudas, tan características en los bandos que aspiran a catalogarse entre los p r i meros. Puede consolarse pensando que no es la primera y que no será la última, y, hasta si mira a. su enemigo más próximo,
 // Cambio Nodo4-Sevilla