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MADRID- SEVILLA 27 D E F E B R E R O DE 1930. NUMERO 10 CTS. SUELTO DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V 1 GÉSIMOSEXTO N. 8.478 REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE, CERCANA A T E T U A N SEVILLA que ustedes usan corrientemente por una bien. Y esto lo consigue, a pesar de sus razón sencilla que contradice a l a idea que amenazas del prólogo, sin necesidad de usted tiene del castellano; por la razón, en. atentar contra el idioma español. ¿Para qué. suma, de que el idioma español ha evolu- si no hace falta? cionado en E s p a ñ a un poco m á s que en A m é JÓSE M S A L A V E R R I A rica. Interpretaciones Esto, naturalmente, es la negación de esa L o que m á s le indignaba al C i d el Cam- idea presuntuosa que usted, como bastanpeador, era que pretendieran sobarle da bar- tes otros americanos de l a parte meridional ba. Parece que en la alta Edad Media los del continente, se ha inventado para satishombres de pro consideraban eso como el facción de su vanidad. Pero yo no puedo más insoportable de los ultrajes. Claro que evitar el que sea así. Pregúnteselo a Leomientras pudo mantenerse de pie nadie osó poldo Lugones, que es hombre que sabe mesarle l a barba al caballero de V i v a r E n bastante de estas cosas: el le dirá a usted, Claroscuros y reflejos nuestros días, Vicente Huidobro, celebrado, como lo ha publicado ya varias veces, que poeta chileno de la m á s avanzada vanguar- los famosos argentinismos de que se ufanan L o s ceros dia, puede, porque nadie se lo impide, tratar los argentinos que no saben Historia n i L i al C i d con l a más impune familiaridad. A h í teratura están todos ahí, en los autores Dice Nietzsche, el filósofo alemán, en una está su vida de Mío Cid Campeador, libro clásicos de los siglos x v i y x v n Y el mis- de sus famosas m á x i m a s ¿Q u i e r e s multigrande y hermosamente editado, artística- mo Waldo Frank, en su Kede ¡cubrimiento plicarte, centuplicarle... Búscate los ceros, mente ilustrado y escrito con un propósito de América, afirma que: L a s locuciones y procúrate secuaces de completa desenvoltura. Pero es el caso que, al hacer la cuenta de los cantares del tiempo de la Reina A n a Indudablemente, el escritor Huidobro ha se momificaron en las montañas de K e n- la labor de todos los grandes hombres, lo imaginado una manera de narrar las vidas tucky. E l castellano de Felipe II, mezclado fatal, lo terrible, lo que lo estigmatiza casi de los grandes hombres que produzca en el con el andaluz de los conquistadores, formó siempre son... los ceros. Vamos a ver si conseguimos explicarnos. público l a estupefacción y el escándalo. Pero un hispanoamericano que aun hoy es m á s U n hombre político, al llegar a cierta altuvivimos tiempos en que l a facultad de asom- antiguo que la lengua actual de E s p a ñ a E l hecho de que ustedes digan todavía ra en la vida, posee, limadas las utopías j u brarse y escandalizarse ha mermado mucho y en que a cada uno se le deja en libertad fierro mientras que en España hasta los veniles por el lento desgaste de la experiende hacer lo que quiera. L a cuestión es que campesinos pronuncian hierro no es m á s cia, ideas firmes, claras, concisas, concepse haga con gracia. Este libro de Vicente que una real demostración de lo clavados que ciones de vida política y social. Cuanto m á s Huidobro la tiene muy a menudo, como sa- se hallan- ustedes a las raíces del idioma, valga ese hombre, sus adivinaciones serán lido de una pluma experta, inteligente e i n- de lo profundamente españoles que siguen más hondas y agudas. L a mayoría de las veces sus creaciones geniosa. Y o lo he leído, por mi parte, con siendo ustedes, a pesar de todos los gritos vivo agrado, y me he reído de buena gana de independencia- y de toda su admiración quedan en anunciaciones teóricas, plasmadas en estudios o ensayos; sin embargo, a l en pasajes como aquel que pinta al C i d por la literatura francesa. siendo muchacho, en una apuesta a quién De aquí resulta que, gracias al espíritu guna se ve colocado í n condiciones de posalta más de todos, y Martín Antal. ínez pro- conservador o reaccionario que los ameri- der plasmar sus sueños en la realidad, y fiere una espontánea y morrocotuda excla- canos tienen del idioma, muchas palabras entonces surge lo que debió ser factor de mación. que los españoles daban por desaparecidas multiplicación y se convierte en fardo pesadísimo. Pero vamos a dejar el libro por el mo- están perfectamente vivas en el lenguaje E l marqués de Estella ha hecho cosas i n mento para detenernos, como quien dice, en habitual de América. P o r ejemplo, para ex- teresantísimas; mejor dicho, ha realizado el portal. E n el prólogo de su Mío Cid Cam- plicar el apodo de Empecinado que acom- aquella para que surgió en la vida pública peador se cree el autor obligado a hacer a l- paña al célebre guerrillero Juan Martín e s p a ñ o l a el final y remate de l a campaña Díaz, siguen diciendo los diccionarios que gunas advertencias, y, suponiendo que se se hacen en E s p a ñ a que le llamaban así de Melilla, prolongada indefinidamente por dirige a los lectores propiamente españoles, porque junto al lugar de su nacimiento ha- rivalidades e incomprensiones de unos y, se apresura a confesar y justificar la clase bía unas pecinas... Según esto, a un capi- otros. de idioma castellano que emplea. D i c e E n- tán que por terco, y contumaz, y corajudo, Felizmente rematada la empresa, debió recontrará el lector en este libro algunos ga- le apodasen el Emperrado, sería porque ha- tirarse victorioso y hubiese representado licismos y americanismos, tanto en palabras bría nacido junto a una perrera o cosa por siempre, no sólo para la Monarquía, sino como en giros. N o me disculpo por ellos. el estilo. Pero en los países del Plata no para España entera, una reserva formidaL o s empleo por una simple razón de antojo. necesitan semejantes explicaciones, porque ble. Sin embargo... M e place decir el volantín en vez de la co- la palabra empecinado la ha usado allí Sin embargo, el Poder es una sirena engameta, porque encuentro m á s hermoso ese siempre l a gente de todas las clases sociañadora, que adormece mientras, sin gobierchilenismo que la palabra castiza conula, y les en su verdadero sentido, o sea el que no el timón, lleva a estrellarse la nave. H a m á s natural que pandorga o birlocha. A s i- tiene en el apodo del gran guerrillero esbía nuevos intereses creados, esperanzas, mismo, respecto a algunos giros afrancesa- pañol. ambiciones, concupiscencias. Tengo, y así lo dos, me place dejarlos y los dejo. P o r otra E n cuanto a la tiesura y poca agilidad, proclamé siempre, altísima idea de cómo, parte, no puede negarse que el castellano es con energía, abnegación y desprecio de todo una lengua bastante pesada, tiesa, ajamo- del castellano, parece que Vicente Huidoriesgo personal, puso fin el general P r i nada, y que un poco de soltura y rapidez no bro, igual que muchos otros escritores neocontinentales, se cree investido de la misión mo de Rivera a la campaña marroquí. Pero le haría mal de darle a nuestro idioma la rapidez, la j u- la guerra es una cosa y la política otra; A h o r a bien, ¿quién le dice a usted, se- ventud, la gracia que por lo visto le faltan. para la primera basta energía, valor a toda ñor chileno, que v o l a n t í n no sea palabra Este exceso de presunción proviene en par- prueba, mano de hierro para imponer la distan castiza y rancia como cometa ¿O se te de que en algunos países de la América ciplina, y para la segunda hace falta amfigura usted que verdaderamente los chile- del Sur ha quedado el recuerdo de cierto biente, partidarios, gentes que presten ei nos han inventado la palabra volantín F í- tipo de maestrillo español, pedante y muy calor de sus aplausos, ceros. jese un poco y verá que los americanos no celoso de las reglas, que en otros tiempos Lanzado el marqués de Estella a una camhan inventado ni una palabra por su cuenta, debió de abundar bastante por aquellos paí- paña política, hacía falta, sin tiempo para su descontando aquellas tomadas de las lenguas ses. E n España se escribe hoy el castellano preparación sin credos, sin una real cohede los indios y que se refieren a cosas, ani- de todas las maneras posibles: pesadamen- sión de entusiasmo, buscar un partido, y males o modalidades de la tierra. Todas te, ágilmente, con gran pureza o con mu- allí estaba, el de la Unión Patriótica, conlas palabras que ustedes consideran ameri- chos galicismos. Y en- España, lo mismo glomerado de gentes todo lo rectas y honcanismos fueron llevadas de España, y mien- que en América, no existe realmente m á s radas que se quiera, pero sin cohesión n i tras en España han desaparecido del uso que una cuestión: que unos escriben mal disciplina. A la fuerza naciente fueron i n corriente o quedan confinadas en el fondo y otros bien. Y para mí resulta sumamente corporándose todos los fracasados, los ambialdeano de alguna provincia, en América grato el poder situar a Vicente Huidobro ciosos, sin perseverancia n i resignación, se mantienen todavía, vivas. Son arcaísmos entre estos últimos, entre los que escriben hombres desr- nten agriados envidiosos ESPAÑOLES D E AQUÍ Y D E ALLÁ D E L A C T U A L VIVIR ESPAÑOL
 // Cambio Nodo4-Sevilla