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ABC. JUEVES 27 D E F E B R E R O D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG. 6 crimen con todos los síntomas de ser un crimen de juego. Y con motivo de él, es tal la epidemia de afán de dinero, que gentes mezcladas en asuntos sospechosos de juego, aunque en los crímenes esos nada tuviesen que ver, en vez de permanecer lejanos, ausentes, entre, durante meses, pasar leves fatigas monetarias o, con tal de coger d i nero, irse a meter en l a boca del lobo, optaron por esto. P o r eso cuando el faro español, al girar, ilumina negros trozos de mar, espanta ver nadar entre las aguas las manadas de tiburones hambrientos. ANTONIO D E H O Y O S Y V I N E N T 8 AL CONDE D E LEMOS E l último sueño de Quevedo A l conde de Lemos, presidente de I n dias (el esclarecido protector de Cervantes) dedicaba en el año de 1607 Quevedo dos de sus sueños portentosos; al conde de Lemos, ministro de Instrucción pública y sucesor insigne de aquél, dirijo yo estas líneas, con las palabras mismas de la dedicatoria del g r a n satírico: A manos de vuecelencia van estas desnudas verdades, que buscan, no quien las vista, sino quien las consienta. Comenzó D Francisco de Quevedo a mor i r en la rigurosísima prisión de San M a r cos, de León, y pasó al fin, serena y santamente, a mejor vida, en Villanueva de los Infantes, el 8 de septiembre de 164- 5. Había ordenado en su testamento que le enterrasen, por vía de depósito, en l a capilla mayor de la iglesia y convento de Santo Domingo, de Villanueva, y que de allí le transfiriesen a ia iglesia y convento real de Santo Domingo, de Madrid, en la sepultura de su hermana doña M a r g a r i t a pero ninguno de estos mandatos fué cumplido. N o lo fué el primero, porque no quisieron venir en ello el vicario y los clérigos de la parroquia, deseando tener esta prenda en su iglesia y no lo fué tampoco el segundo, porque eran largos y costosos para los muertos los caminos de Infantes a la Corte... y eran cortos los bienes que D Francisco legó a sus herederos. Todo lo lie perdido- -decía el gran poeta desde el calabozo de San Marcos, en una sublime carta a su verdugo, el Conde- duque. -L a hacienda, que siempre fué poca, hoy es ninguna entre la grande costa de mi prisión y de los que se han levantado con ella. E l hecho es que su cuerpo fué depositado en la bóveda de la capilla de los Bustos, caballeros muy antiguos de aquella tierra y que se apoderó el olvido de los sagrados restos, y los retuvo allí hasta el año de 1796, en que, según el respetable testimonio de D. Manuel Francisco Gallego, capellán del convento de religiosas franciscas de Villanueva de los Infantes, vino aquella capilla y bóveda. a posesión del Cabildo eclesiástico; y habiendo éste dispuesto ordenarla en forma más acomodada al entierro de sus individuos, se extrajeron cuantos huesos había en ella y se reunieron ios de Quevedo con los de los demás difuntos Yo- -añade el capellán con inconfundible acento de verdad- sabedor. de ser aquella bóveda el depósito de nuestro Quevedo, procuré informarme del sepulturero, acerca de la disposición en que había hallado los restos, a lo que me contestó haber encontrado en un ataúd un esque- leto, y que, disuelto a los primeros toques, lo mezcló con los de los otros difuntos. Sic transii; no hubiera dicho y hecho más ni menos el sepulturero de Hamlet. Publicado el libro manuscrito, del capellán Francisco Gallego, donde tales pormenores constan, en él Semanario Pintoresco Español del 12 de febrero de 1 S 54, y reproducidos aquéllos después en un estudio biográfico de D Á n g e l Fernández de los Ríos, España entera debió enterarse con vergüenza de que habían sido arrebatadas a la veneración de la Patria, las gloriosas cenizas. N o se enteró nadie, sin embargo. E l 7 de junio de 1796 se recibió en el A y u n tamiento de Infantes un pintoresco oficio del ministro de Fomento, en el que se notificaba el acuerdo tomado por el Poder ejecutivo de celebrar la promulgación de la Constitución inaugurando el Panteón Nacional, templo de la inmortalidad destinado a reunir los restos de todos los grandes hombres de España Se. invitaba al alcalde a que se cerciorara de si existían en V i l l a nueva de los Infantes los restos de Quevedo, y, en caso afirmativo, se le ordenaba traerlos a M a d r i d y acompañarlos, con una comisión autorizada y competente hasta dejarlos en el Panteón. E l alcalde, que por cierto se llamaba Bustos, pidió antecedentes a la Vicaría, donde le proporcionaron l a citada biografía de Fernández de- los Ríos; y es lo extraño que con ésta a la vista mandó construir una cajita decente para transportar los restos y se personó solemnemente en la capilla de los Bustos, asesorado por un médico. Descubrieron ios nichos ocupados, que eran nueve, y en los sagrados ornamentos y las vestiduras eclesiásticas de los cuerpos encerrados en ocho de los féretros hallaron confirmada la aseveración de Francisco Gallego 1 i DENTRO DE U N O S DÍAS. Con s u confetti, serpentinas, b u l l i c i o s a s ¿Quién no necesita u n mantón mascaradas o u n g o r r o de p a p e l? E n l a C a s a V i c e n t e R i c o S. A encontrará u n magnífico s u r t i d o del mejor gusto e n todos PIDA U N C A T A L estos O artículos. GRATIS, OjG ARTÍCULOS DB C A R N A V A L! Confetti, Serpentinas, Farolillos, Mantones Guirnalda Caretas, de papel, Para en su casa, un las reuniones le ofrevariade de faroli- de papel, Gorros cemos dísimo llos y surtido regalos Regalos de cotillón, etc. guirnaldas, cotillón V I C E N T E R I C O S. A. CoN. CEBClÓN JERÓNIMA, MADRID 35 Y 51-
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