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80 IBS -BOVERí MAQUINARIA ELÉCTRICA Av. Conde Peñalver, 21 y 23. MADRID Sí Cuando el aceite de oliva está barato ffrabaje los orujos en su molino en un AUTO- EXTRACTOR patentado, P. de Gracia, y el exceso de aceite que tendrá le recompensa la falta de precio. José P. de Gracia. P i y Margall, 9, MADRID. Laboratorio Central de Medicamentos de Sanidad H l a r EMBAJADORES, 95 Necesitando este Centro adquirir diversos aparatos, material y mobiliario, se anuncia para general conocimiento de los que deseen presentar proposiciones, debiendo tenerse presentes las condiciones que se hallarán de manifiesto hasta las once horas del día 5 de marzo próximo. -Madrid, 24 de febrero de 1930, El director, Juan Gamundi. REVISTA MENSUAL ILUSTRADA Director: RAMOüf J CRESPO Publicación moderna, instructiva, amena y de mucho interés para los avicultores en grande y pequeña escala. Suscripción, 10 pesetas al año. Pida usted un número de muestra gratuito, escribiendo en una tarjeta postal (cartas no) su nombre v dirección a GALLOS JUANETES CALLOSIDADES DESAPARECE E N E L ACTO E L DOLOR CON PMGHES ZIMO ESCUELA PRACTICA DE AVICULTURA CIUDAD LINEAL (MADRID) D E L DR. S O H O L I i Suprimen las cansas. B U E N A S FARMACIAS y A R E N A L 9, MADRID Agentes exclusivos: Obra práctica, necesaria para explotar con provecho la apicultura. Patrones Gemma, de tamaño natural, para construir colmenas movilistas, etc. Pida informes gratis: Villegas, calle Dolores Romero, 14, Madrid. J. y M. T A U L E R Apartado 7.035. Madrid. 4 FERNANDEZ Y GONZÁLEZ E L PASTELERO D E MADRIGAL) 333 -Buenas noches, amigos míos- -les d i j o- triste cosa es haber de veniros a buscar rebozado y encubierto como un. malhechor, de noche y a un cementerio de ajusticiados, dejando a los criados de trecho en trecho para que avisen si sobreviniese algún peligro o por estos sitios echaren rondas. -N o se aflija por eso Vuestra Majestad, señor- -dijo uno de aquellos hombres, que por la voz mostró ser el duque dé Coimbra- que tras l a sombra v i e ñ e l a luz, y ya no están lejos los días claros para ¡Vuestra Majestad. -Sentémonos a l pie de la cruz como podamos y cerca los unos de los otros, a fin de entendernos aunque hablemos bajo, y concluyamos lo más pronto posible; separémonos cuanto antes, que por si acaso nos sorprendiesen y nos encontrasen juntos, podría sobrevenir una gran desdicha. Sentóse sobre una sepultura Gabriel de Espinosa, y los otros tres hombres y el que le había abierto se sentaron apiñados a sus pies. -I Qué tenéis que contarme de vuestros sucesos en M a d r i g a l? -d i j o Espinosa- Que como no hubiera sido prudente enviar carta n i recado, no sé nada y tengo ansia por saber. -L a señora doña A n a de Austria está muy contenta de Vuestra Majestad- -dijo el duque de Cóimb r a- y nos ha dado muy buenas recomendaciones para su tío el R e y don Felipe en el asunto aparente que traemos. ¿Y qué dice doña A n a de Austria de mi repentina partida? -preguntó Gabriel de Espinosa. -L a señora doña A n a dice- -contestó el marqués de Almeida- -que Vuestra Majestad ha hecho muy bien, después del escándalo del estudiante y de haber sido seguidos aquella noche Vuestra Majestad y fray M i g u e l de los Santos, pudiendo escapar sin ser reconocidos por milagro, en salir del pueblo para evitar peligros e inconvenientes; y que aunque ella quisiera tener la felicidad de no perder de vista a Vuestra Majestad ni un momento, se consuela con la esperanza de que pronto tendrán fin estos trabajos y ¡Vuestra Majestad no tendrá que andar oculto bajo un nombre humilde ni ella la pesadumbre de estar ¡separada de Vuestra Majestad. vamos, m i buen conde de Novoa- -dijo G a briel de Espinosa- vos que sois tan aficionado a saberlo todo, ¿sabéis lo que se dice en el pueblo del pastelero Gabriel de Espinosa? -D i c e n señor, que Gabriel de Espinosa es mucho hombre para pastelero, y que se ha ido a Valladolid a buscar oficio más honrado y de más ganancia, y pueblo más grande donde v i v i r más ancho y más d i vertido que en Madrigal. ¿Y qué dicen de la Reina? ¿Qué hace m i esposa? ¿Qué vida trae? -S u Majestad, señor- -dijo el duque de Coimbra- vive completamente retirada, y por las tardes sale un rato con Su Alteza l a princesa doña Gabriela y acompañada del buen G i l López a las huertas que hay a las márgenes del río, adonde nosotros solía- mos i r siempre que podíamos hacerlo sin excitar sospechas y acompañados de nuestros criados, no para esparcirnos, sino para servir de guardia desde lejos a S u Majestad. ¿Q u é semblante tiene la Reina? -T r i s t e pálida y cuidadosa, señor- -dijo el conde de Novoa. -H i s t o r i a tan extraña como l a mía 110 se lee en ningún libro n i la han visto los nacidos- -dijo suspirando Gabriel de E s p i n o s a- con mala estrella nací y mucho me temo no acabe yo con mala estrella. -P u e s ya, señor, poco tiempo queda para salir de cuidados y que lo decidan las armas- -dijo el duque de C o i m b r a- mañana mismo partimos de Valladolid para la corte, si es que Vuestra Majestad no- nos manda otra cosa, y antes de quince días, porque el pretexto que traemos es de fácil resolución y llevamos grandes recomendaciones de l a señora doña A n a estaremos en Lisboa, y en un punto estará preparado todo para el momento en que Vuestra Majestad pise la tierra de su reino. -Cada momento que pasa me pone en cuidado; parece que un mal espíritu arroja delante de mí contingencias y peligros que me atajan el camino; ya en muy poco estuvo que l a insolencia de aquel malaventurado estudíente que murió de los azotes me arrojase en la cárcel y diese lugar á informaciones que pudieran haberlo malogrado todo. ¡Dios protege a los Reyes! -dijo el marqués de Almeida. V
 // Cambio Nodo4-Sevilla