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MADRID- SEVILLA 28 D E F E B R E R O D E 1930. NUMERO S U E L T O 10 CTS. -J -Jk J T HJi Jf u DIARIO ILUSTRA DO. A Ñ O VIGÉS 1 MOS. EXTO N. 8.479 g jg g REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE, CERCANA A T E T U A N SEVILLA tenían por entonces, cuando todavía les faltaban aquellos rasgos, que después han adquirido. Pero, ¿quién sabe lo que sucesivamente podrán aumentarse las que ahora nos parecen consumadas? ¿Quién se atreverá a O v i l en singular; oviles, en plural. ¡Qué asegurar temerariamente que los ingenios bonita palabra, oviles! Y a nos la explicará humanos han dado ya, digamos así, el últiluego un facultativo de San Juan del Pie mo fruto, y que tocaron a lo último a que del Puerto. Se dice que en las artes, en la pueden rayar? literatura, está ya todo hecho, desde hace Ancho campo para las novedades, para mucho tiempo; singularmente, cuando se las innovaciones, para las fantasías de la estrata del teatro, se pide que no se insista tética. E n 1575 se publica el Examen de inen las pretensas novedades, puesto que lo genios, de Juan Huarte. E n el capítulo X que reputamos nuevo se na intentado ya dos, -tengo a la vista la edición hecha en A m s o tres, o seis, o diez siglos atrás. E n 1795, terdam, en 1662- -el autor divide los ingey en la imprenta de Benito Cano, se publi- nios en contemplativos e innovadores. Simcó en Madii d uno de los libros m á s curio- boliza Huarte estas dos clases de inteligensos del siglo x v n i se titula Discernimiento cias en las ovejas y en las cabras. A los i n filosófico de ingenios para artes y ciencias. genios inventivos- -escribe el autor- -llaman Su autor: el escolapio P. Ignacio Rodrí- en lengua toscana caprichosos, por la semeguez. E s casi desconocido este libro, y, sin janza que tienen con la cabra en el andar y embargo, nada más interesante y agudo. parecer. Las ovejas son gregarias; el re ¡Recuerda el Examen de ingenios, de Hilar- frán, que no cita Huarte, pero que traemos te; se cita a Huarte repetidas veces en la a colación nosotros, dice: Ovejas bobas, por obra; pero hay entre uno y otro libro una do va una, van todas. N o llevemos tan por diferencia esencial: Huarte concede gran los extremos, sin embargo, las cosas; los i n importancia a la influencia de lo físico so- genios reposados, lentos, reacios a la novedad bre lo moral; es un determinista conven- tienen su papel en la vida. L a vida se comcido. E n cambio, el P Rodríguez declara pone de unas y otras inteligencias: de las independientes lo moral y lo físico. Y hasta innovadoras y de las tardas. N o neguemos ílega á proclamar- -cosa más moderna- -la la utilidad de los reposados con tal de que influencia preponderante de lo moral sobre se nos conceda la importancia de los innolo físico. E n este punto se une su doctrina vadores. Formemos un compuesto o mixto a la. de D Miguel Sabuco, en su Nueva fi- social de los dos. Y según sea el genio de loso fia de la naturaleza del hombre; libro cada cual, así nuede tener preferencia legíen que hay tan bellas, tan profundas pá- tima, perfecta, por unas u otras de estas dos ginas respecto a esa influencia del espíritu modalidades de inteligencias. sobre la materia. Y libro escrito, como- mu Juntas estas dos diferencias de ingenio, chos libros de ciencia antiguos españoles, son de mucho provecho- -escribe Huarte- en una prosa de maravilla, fina y expresiva. porque así como a una gran manada de oveEstamos; tentados a decir que, si el libro jas suelen los pastores echar una docena de de la Nueva filosofía es de D Miguel Sa- cabras, que las levanten y lleven con paso buco, y no de su hija, como se creía, al apresurado a gozar de nuevos pastos y que menos algunas de sus páginas, por su sen- no estén hollados, de la misma manera consibilidad femenina, son, sí, de la hija, doña viene que haya en las letras humanas alguOliva. nos ingenios caprichosos que descubran a Corolario de l a doctrina central es en el los entendimientos oviles nuevos secretos de naturaleza y les den contemplaciones nunca Discernimiento, del P Rodríguez, su teooídas en que ejercitarse; porque de, esta maría, de la constancia o igualdad de la inteli- nera van creciendo las letras, y los hombres gencia en todas las naciones. E l ingenio saben más cada día. del hombre- -dice el autor- -ni es español, ni Y a esto queríamos venir a parar: a los francés, ni inglés, ni italiano; quiero decir, las prendas del alma o sus vicios no tienen nuevos secretos de naturaleza y a las conninguna dependencia, ni aun remota, de las templaciones nunca oídas. Para los poetas calidades del clima que habitamos. Así como nuevos, esta última frase, la de las contemsería temerario afirmar que una nación es placiones nunca oídas, contemplaciones que, m á s o menos virtuosa que otra por influen- a despecho de los entendimientos oviles, ellos cia del cielo o tierra en que habita, así tam- tienen el deber de descubrir a la Humanidad. poco podremos sostener que haya algún país ¡AZORIN o clima que comunique mayor ingenio que otro a sus. moradores. Todo el capítulo t i tulado É l ingenio en todas las naciones es el mismo merece ser leído y meditado. E l autor no cree que todo se haya dicho y hecho ya en literatura o artes. Es preciso andar mucho todavía; aún existe un ancho campo inexplorado para el artista, para el poeta, para el escritor en general. Nos paSi los adversarios de la ley seca prosrece, por ejemplo- -escribe el P Rodríguez- que la música, que la retórica, que peran en sus esfuerzos y logran, por último, la arquitectura han llegado a lo sumo de su imponer la libertad de la bebida, el mundo perfección; pero es porque ignoramos los presenciará una- trascendente y bien intereprimores de que estas artes son todavía sante experiencia. Será cómo pasar, también susceptibles y lograrán por ventura en el en los Estados Unidos, del régimen de la discurso de dos o tres siglos. Y agrega el dictadura al sistema constitucional. Y este autor estas palabras: Hacemos del estado tránsito de la tiranía a la libertad, esta prueen que al presente están las ciencias el mis- ba de substituir el gobierno de la fuerza mo concepto que harían los antiguos del que por el del libre albedrío, resulta siempre es- ESPAÑA Oviles timable para los hombres, porque ló que por naturaleza al hombre m á s le gusta en esta vida es el poder hacer lo que quiere. Según esto, el sistema constitucional sería el que mejor se acomoda al instinto humano, y, refiriéndonos particularmente a la bebida, diríamos que existen pueblos que son aptos para el constitucionalismo alcohólico y otros que no lo son. ¿E n q u é consiste la diferencia? ¿Cuáles son las causas? L a cultura? ¿L a riqueza? ¿L a s escuelas? E s d i fícil decirlo. Tomemos como ejemplo a l a provincia de Tarragona. E n la provincia de Tarragona bebe la gente, vino en abundancia desde la edad de la piedra tallada (si es que N o é pertenecía a la edad de la piedra tallada) y no sólo vino, sino aguardiente y toda clase de bebidas vigorosas; sin embargo, a pesar de que hombres, mujeres y chicos beben lo que les gusta y lo que quieren, en Tarragona no se estilan los borrachos, y se puede decir que el problema del alcoholismo no existe. H e ahí un pueblo, entre muchos otros del Mediodía de Europa, c ue practica el constitucionalismo de un modo tan natural como razonable. E n cambio, Nueva Y o r k por ejemplo, había caído en anarquía tal y hacía un uso tan desatinado de sus libertades, que no hubo m á s remedio que someterlo al rigor de la dictadura. Prohibición absoluta de beber. Pero en esto de las prohibiciones hay actualmente un método que podemos llamar de manga ancha. Resulta, en efecto, singularmente curiosa la manera como la Humanidad civilizada interpreta, rechaza o admite las prohibiciones que se le imiponen a rajatabla, y el sentido que suele darle a la libertad. E n muchos países civilizados, extraordinariamente civilizados y constitucionales, consideran, verbigracia, a los hombres que v i vían en el fondo de la Edad Media como unos grandes desgraciados sin ninguna especie de libertad, como unos tristes condenados a cadena perpetua. Y el caso es que un ciudadano de nuestros días se halla sujeto a tantas, por no decir que a bastantes más prohibiciones que un ciudadano medieval. Empezaba este ciudadano o villano medieval por no tener que enrolarse como soldado a la fuerza, sino cuando quería y con quien quería. E n cuanto a la servidumbre, el señor de la Edad Media exigía bastante menos tributos y obediencias que un Estado moderno. Y si tenía la obligación de asistir regularmente, al culto religioso, la verdad es que lo hacía a gustó y muy convencido. L o cual, como bien sabemos, no sucede en la sociedad moderna, en que siempre hay una gran masa de libres y conscientes ciudadanos que obedecen las leyes y las ordenanzas, que pagan ciertos tributos y acatan algunos i m perativos con toda la indignada protesta de su alma. í? L E Y S E C A Y DICTADURA interpretaciones Así está viéndose en los Estados Unidos, desde hace muchos años, a una porción enorme de subditos, acaso la parte m á s numerosa de los ciudadanos, vivir bajo el despotismo de la ley seca. U n hábil manejo electora! una vigorosa maniobra política, y el golpe de fuerza puede caer sobre eí país que m á s presume de liberal. Repentinamente queda implantada la dictadura con un ejército de agentes armados, lanchas cañoneras y aviones vigilantes. Y una nación inmensa y extraordhiariamente civilizada, una nación en
 // Cambio Nodo4-Sevilla