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A B C. V I E R N E S 28 D E F E B R E R O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 24. P o r encima- -dijo- -de las consideraciones particulares del momento, y a pesar de íás diferencias raciales, no es posible olvidar que durante los siglos x v i x v n y x v í n las tres cuartas partes del territorio americano estuvieron ba ¿p la influencia española. Elogió a este propósito l a memorable actuación de los misioneros. Terminó brindando por el presidente de los Estados Unidos, por el embajador y por su distinguida esposa. Las últimas palabras del discurso las dijo el Sr. Cañal en inglés. L o s comensales escucharon en pie el Himno de Norteamérica, aplaudiendo luego calurosamente al comisario regio de l a Exposición. E l S n Langhlin contestó al S r Cañal agradeciéndole sus frases, de gran elocuencia, afirmando que, a pesar de no dominar el español, habta entendido perfectamente el discurso. Dijo que, por el cariño con que ha sido pronunciado, le recordaba la entrevista sostenida en M a d r i d con S. M el Rey, esperando por ello que durante su mandato, en unión del Soberano, podrán estrecharse más aún los lazos de unión entre ambos países. Reconoció la influencia de E s p a ñ a en las Repúblicas suraíüéricanas. Habló luego, con emoción, de l a visita hecha durante el día a los lugares colombinos, tan llenos de sugerencias. Terminó levantando su copa por España, América, por el Rey y por el éxito de l a Exposición. L a Marcha Real fué escuchada en pie, tributándose luego una ovación al embajador. Después del banquete, los comensales pasaron s i teatro. VOS- COMPACTOS A L H U M O D E SÁNDAL O (1) y para acabar de sacudir el olor a tabaco r u bio de las pipas de los ingleses aromaticé todo el vagón con l a voluptuosa C O L O NIA F L O R E S D E L O A M P O (2) Terminada mi tarea, adopté la posición más cómoda, recliné bien mi cabeza en un almohadón y cerré los ojos. ¡Sigue, mujer; no nos hagas esperar impacientes! -Y o no sé el tiempo que llevaría traspuesta, cuando una tos repetida me hizo despertar. ¡Qué impresión, muchachas! Y a no estaba sola. Frente a m í atusándose fanfarronamente los bigotes y con sonrisa donjuanesca me contemplaba un caballero... L o que pudo decirme no lo sé, no quiero saberlo... ¡Estaba, aterrada! Por más que le advertí que no era libre, insistía en pintarme su amor. ¡Tuve miedo! Pero se me ocurrió una idea salvadora: aceptar que me acompañara en Sevilla. ¡Qué locura! -Porque en Sevilla estaba m i Enrique con mis dos nenas y su corpachón de luchador de greco. ¡Y ya podéis suponer el paso que llevaría el insolente! (l) De gran adherencia. Precio, con esfumino, 2 ptas, (2) Precio, 2,50, 4 pesetas, J ptas. y 12 ptas. r ta de apuntes de la casa y por qué visitaba en Madrid a la parte contraria de esta causa. Comparece el letrado D Joaquín Valdés Auñón, abogado de la señora viuda de L l o sént. Dice que conocía el testamento de esta señora, y que D José adeudaba a su madre la cantidad de 600.000 pesetas, pero que i g nara a la existencia de esa deuda, que apareció como consecuencia de una investigación hecha en los libros. L a señora viuda de Llosént tenía el sentimiento de que su hijo se enterase de l a existencia de esta deuda, cuando ella falleciera. Cuando don José supo la existencia de esa deuda, la negó siempre. E l Sr. Ossorio: -Esas lamentaciones de la señora viuda de Llosént, ¿se hicieron ante usted varias veces? -S í señor. Deseaba arreglar su testaruento, pero no llegó a hacerlo. 5 Terminada la declaración de este testigo, se suspende la vista de la causa, que se continuará hoy, a las once de l a mañana. LA EXPOSICIÓN I B E- 51 banquete del Comité al embajador d é l o s E s t a d o s U n i d o s Anoche se celebró, en el Casino de la E x posición, un banquete que ofreció el Comité a los embajadores de los Estados Unidos un España, los señores de Langhlin. Los puestos de la mesa fueron ocupados por el siguiente orden: Derecha del comisario regio, señor C a ñal embajadora de los Estados Unidos, presidente de l a Audiencia, señora del fiscal de Su Majestad, Sr. Fletcher, Sra. Morgan, Sr. Ford, señora del delegado de Méjico, comandante Guillen, Sr. Traver, delegado del Brasil, S r Smith, delegado del U r u guay. Izquierda del Sr. C a ñ a l fiscal de S u M a jestad, señora Keith, general Perteguer, señora del delegado del Brasil, señor Keith, cónsul de Portugal, señor Noronha de O l i v e i r a delegado de la Argentina, delegado de Colombia, S r Walter W e s t delegado de Guatemala, delegado del P e r ú y Sr. Branyas. Derecha del embajador: señora de Cañal, Sr. Campbell, conde de Campo Rey, marqués de Valdeíñigo, señora West, vicerrector de la Universidad, señorita L e v i señor Gastalver, marqués át Ángulo, S r Richards, delegado de Méjico, delegado de P a n a m á Izquierda del embajador: señora de Camobell, Sr, Hammond, marquesa de V a l deíñigo, comandante de Marina, señora del delegado de Cuba, S r Molano. señora de Casso, S r Goll, Sr. Chester H i c k delegado de Cuba, capitán Morgan, y delegado de Venezuela. A l servirse el champaña ofreció el agasajo el Sr. Cañal, agradeciendo al embajador la visita a Sevilla. Como prueba de la atención que presta Norteamérica a España, hecho que destacó el comisario regio, citó a ilustres literatos y artistas que con Washington Irwin al frente estudiaron a España, percibiendo su aliento. Elogió luego al gran hispanófilo mister Huntington. Se refirió luego al desarrollo del estudio del español en los Estados Unidos, citando a mister Shepherd. que ha señalado con clarividencia el gran triángulo internacional sobre el Atlántico. Citó a los periodistas de renombre mundial que se distinguieron hablando de E s paña. El trem e x p r e s o -j Cuenta, cuenta! -Mi esposo me esperaba en Sevilla con los chicos, y apenas pude abandonar a mi pobre tía, tomé el rápido de la mañana con objeto de hacer el viaje de día. Tuve suerte. Frente a mí iba un canónigo ameno y cortés hasta no poderlo ser más. A mi lado, dos i n gleses rubios y secos. Y los otros dos asientos los ocupaba un matrimonio mudo, que, por no abrir la boca ni a la hora de comer lo hizo. -Tienes condiciones de novelista. -Como que es una novela. Veréis. Hasta Córdoba todo marchó magníficamente pero una vez en la patria de los sombreros an chos se apearon mis compañeros de viaje, dejándome sola en el departamento. Me alegré. C o n eso podía perfilarme un poco a mis inchas. Y sin temor alguno coloreé mis labios, un ooco descoloridos, con L A PICES A L TUGO D E R O S A S l) U n a vez satisfecha de m i boca, aumenté la seducción de mis ojos sombreando los párpados con los deliciosos P O L OJOS MAGNÍFICOS, S UBYUGADORES. CON PESTAÑAS ARQUEAD AS Y GRUESAS, OBTENDRÉIS CON P A S T Í I E 1 h ÚNICO QUE NO PRODUCE ESCOZOR mi MAS PRACTICO, FOK SU RAPIDEZ- Y EFICACIA Estuche, con espejo y cepiüito: 3,50, (X) Precio, 0,75, i peseta, 1,20 y. 1,40- Madrid FLORAL 1 A, S. A éjI cc
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