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Cómo nació P e r i s M e n c h e t a al periodismo. lectores no habrán olvidado el nombre de este popular periodista, que durante un largo período fué una de las figuras más destacadas del moderno reporterismo. Su paso en la vida del periodismo marca una época bien definida, aquella en que al doctrinarismo de nuestra Prensa diaria substituye la información y el reportaje. Peris Mencheta, sin ser un escritor profundo ni brillante, por su actividad y su conocimiento del público, que reflejó en su labor periodística, puede muy bien considerarse como el más autorizado representante de aquélla nueva fase de la Prensa, que ensanchó los límites de su circulación, aportando a ella nuevas masas de lectores, que hasta entonces vivían al margen de los periódicos, considerando a éstos sólo como orientadores políticos y literarios. Peris Mencheta, perteneciente a una modesta familia dé picapedreros, era hijo de Valencia. Muy niño reveló su vocación periodística y apenas salido de la adolescencia le vemos frecuentar las redacciones de los periódicos. E n su primera volada, rindiendo cu to a la exaltación de! os tiempos, se afilia a un partido republicano, y entre otros funda, escribe, compone y reparte El Cosmopolita. Aquellas andanzas republicanas le cuestan, terminado el cantón valenciano, y huyendo del general Martínez Campos, emigrar a Marsella. Pasada aquella agitación, vuelve a Valencia, y un día se presenta al director de Las Provincias y le propone representar al periódico, como UESTROS N D CO P E É I S M E N C H E T A N SU P E R I O D O D E MAYOR ACTIVIDAD cronista de guerra, en la campaña carlista, que con gran violencia se desarrollaba en ia región valenciana. Era director entonces de Las Provincias D. Teodoro Llórente, el poeta e historiador, quien acogió con gran contento el bravo gesto del joven periodista. Pocos días después, con una indumentaria un poco fantástica y un caballejo que le compró el periódico, cual nuevo Quijote salía Peris Mencheta camino del campo de operaciones en busca del Cuartel general dé las fuerzas alfonsinas. Y así ha contado aquella andanza el antiguo director del diario valenciano: Antes de partir, me dijo Peris Mencheta: No m apuren eis perills de la guerra, perqué jo soc fort. Aira cosa me fa por, i es que cotn esertch tan mal, no sabré dcscriure be tot lo que vetja (i) Para alentarle, yo le dije que escribiera como quisiese, que aquí ie arreglaríamos sus escritos. Estos arreglos fueron necesarios muy poco tiempo, porque muy pronto, sin ser cartas l i terarias, val an más que si lo fueran. E l público las leía encantado, y nosotros también. Las tropas carlistas estaban indignadas contra Las Provincias y su cronista, que muchas veces desbarataban sus planes, y algunos de sus cabecillas, como Santes y Cucala, habían jurado que si nos pillaban nos pasarían por las armas a Peris Mencheta y a mí, y a falta de nuestras personas, muchos días era extendido nuestro periódico entre dos palos, y se le fusilaba... Terminada la guerra enel centro, se fué nuestro cronista a Cataluña, cuyo ejército mandaba Martínez Campos, del cual se granjeó la misma confianza que anteriormente lograra de Jovellar, y mereció las mismas importancia y consideración. Hecha la paz, volvió a Valencia. Continuaba, no obstante, la campaña en d Norte, pero a nosotros ya no nos convenía sostener allí un corresponsal, porque los de Madrid daban cuenta de todo antes... Pero las cartas de Mencheta habían llamado la atención en todas partes, y. sobre todo, en Madrid. Santa Ana, el propietario de La Correspondencia (1) No me apuran los peligros de la guerra, porque yo soy fuerte. Otra cosa me da miedo, y es que como escribo tan mal, no sabré relatar bien lo que vea. de España, me escribió, diciéndome: H a n tenido ustedes un corresponsal inmejorable en la guerra; si usted piensa que Mencheta vaya al Norte, no digo nada; pero si no, yo le enviaría allá con mucho gusto Entonces yo antepuse el interés cíe Mencheta al mío: él pudo quedarse de repórter conmigo, pero pensé que tenía más porvenir en Madrid, y le enseñé la carta de Santa Ana... Pocos días después comenzaba la segunda etapa de su vida periodística y conquistaba la reputación que le acompañó siempre. Después de esto fué Peris Mencheta el fundador de una Agencia telegráfica, que por muchos años se consideró como la mejor informada de España: de un periódico en Barcelona, El Noticiero Universal, que alcanzaba uno de los primeros puestos de ía Prensa de Cataluña y que todavía vive y se mantiene con gran prestigio, y de otro en Sevilla, El Noticiero Sevillano, también periódico rotativo de gran circulación, y en Valencia daba gran impulso a La Correspondencia de Valencia, que hubo un tiempo que venía a ser, en Valencia, como La Correspondencia de España, en Madrid, el gorro de dormir de todo buen burgués, Toda esta inmensa labor periodística dióle un gran prestigio, y, a pesar de su natural modestia, fué diputado a Cortes, senador, y prendió en su pecho condecoraciones muy honrosas, y aún hubiera sido muchas más cosas de haberlo intentado, porque tuvo repetidas veces en los puntos de su pluma los más graves problemas políticos de España y las informaciones más interesantes; su instinto periodístico y su actividad fuérónle dos poderosos auxiliares para sus grandes triunfos informativos. Era Peris Mencheta muy valenciano. Aquel furibundo cantonal que huyendo de Martínez Campos tuvo que refugiarse en Francia, andando el tiempo, no faltaba un solo año el día de la Patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados, para postrarse ante ella en su capilla; en aquella venefanda imagen sintetizaba todo su intenso amor a su querida terreta. KL SR. P E R I S M E N C H E T A CRONISTA D E L A ULTIMA GUERRA CIVIL. (RETRATO D E L A ÉPOCA) T. L L Ó R E N T E F A L C O (Fotos Barbera Masip.