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A B C. M A R T E S 4 D E MARZO D E ig o. 3 EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. 8 un crustáceo, una enfermedad y una constelación lleven el mismo nombre: Cáncer L a idea de molde que acabamos de suscitar, a propósito de estilo clásico tal vez podría ponernos en l a pista de alguna identidad menos tirada por los cabellos que ésta en que el idealismo absoluto absuelve a l a homonimia cancerosa... M o l d e es el objeto singular que sirve para regir l a forma de una serie de objetos. S i n singularidad no hay molde; no se habla, en efecto, de molde en lo que es indistinto y profuso, en las nubes o en las olas del mar. M a s sin ejemplaridad, sin capacidad de reproducción, no hay molde tampoco. E l siglo v antes de Jesucristo no es un molde; porque este siglo no ha ocurrido n i puede ocurrir más que una vez. Ahora, substituyamos el término molde por el término personalidad E n lo indistinto, en el montón y en la masa, l a personalidad no florecerá todavía: una masa es como un mar o como un cielo nublado. Pero lo típico aislado no constituirá tampoco una personalidad. Esta no existirá sino cuando lo típico se vuelva fecundador, cuando lo típico se eleve a lo arquetípico (Y advirtamos, de paso, que también la palabra t i p o suscitaría, sometida al análisis, las mismas dificultades de interpretación que l a palabra estilo También aquí- nos preguntaríamos si se trataba de una proyección de lo colectivo o de lo individual... Pero, sobre este tema, ya hemos contestado a Simonne Ratel, en una encuesta de Les Nouvelles Litteraires. E n un tercer momento de nuestra reflexión, pongamos estilo en vez de personalidad como antes pusimos personalidad donde molde Y saldrá que el estilo es, sí, una singularidad. Pero sólo cuando l a singularidad sea arquetípica; sólo cuando pue- da servir de modelo a los otros y, a su vez, corresponder a ciertos amplios modelos, sin los cuales no es posible la eficacia, no es posible la fecundidad. L o individual, por consiguiente pero sólo cuando lo individual es normal. Cuando la originalidad es tradición. Corolario: La extravagancia no crea nunca estilo. Secuencia: ¿El estilo es el hombre? Sí, a condición de que este hombre sea, a la ves, y en símbolo, un país, una escuela, una época. Nosotros pondríamos, decididamente, en lugar de el estilo es el hombre esto: el estilo es el ángel Y entonces ya no encontraríamos inconveniente en hablar del Ángel de lo gótico, del Ángel de lo clásico... Y a no encontraríamos inconveniente en emplear- -técnicamente, inclusive- -el término estilo en este orden del saber, que es filosofía de la historia, precisamente porque ya no es pura historia. Esta fórmula teórica, según nuestra exotérica costumbre, no hemos de callarla largq tiempo. j EUGENIO n O R S ni? 1 A L CORRER D E L A PLUMA T i e m p o s duros Leía yo hace poco a mi Lucio Anneo Séneca. E n el capítulo I I I de su libro De ¡a tranquilidad del ánimo, o De la tranquilidad de la vida, me encontré con estas palabras: E l último de los males naturales es el salir del número de los vivos antes de m o r i r pero, con todo eso, conviene hacerlo cuando te trajere la suerte a tiempo menos tratable para la república, a fin de que con el ocio y las letras la ayudes más, y, como quien se halla en alguna peligrosa navegación, proE N U N A RECEPCIÓN ACADÉMIcures tomar puerto, no esperando a que te C A -P a r a reflexionar sobre el estilo, no dejen los negocios, sino dejándolos t ú hay mejor ocasión aue las recepciones acaEsta no es la moral del denuedo, que no démicas. Nosotros meditábamos lo que anceja en el combate hasta conseguir l a victecede oyendo, hace pocos día; los discursos leídos, en una solemnidad así, por un toria o perecer. E s l a moral de l a cobardía, que abandona l a vanguardia y busca refunuevo académico, mosén Lorenzo Riber, y gio entre l a lejana impedimenta. por su padrino, el conde de la Moriera. L a vida física sólo vale cuando es soporte Pero también pensamos en otras cosas la de la vida moral. Retirarse en los días en tarde de esta recepción. Pensamos, per ejemque es más intenso el fragor de l a lucha plo, -en l a cuestión del neologismo. Donde equivale a renunciar al aplauso por las acigualmente- -para que todo en nuestra mediciones precedentes. Nadie sale del número tación, nos condujese a la armonía- -nos pade los vivos antes de morir, si no es por reció que había que llegar a una fórmula desfallecimientos condenables de l a propia en que resultase superada la contradicción voluntad. Se expulsa a los tímidos. A los apárente entre lo social y lo individual, enaudaces se les exalta... tre la normalidad y l a personalidad, entre No os dejéis contagiar por el estoicismo la tradición y l a creación. do la labor ha exigido más horas de la jomada normal y el cuerpo se rinde, fatigado por el esfuerzo, y los nervios se advierten excitados, por la constante tensión, tomen en una taza de té o tila, dos o mas cucharaditas del AGUA D E AZAHAR LA TENA Sevilla GIRALDA l sec a ii o da ¿os nervios Kdúa de una manera natura! calmando la excitación y disponien do el organismo para el reposo o pora ultimar el trabajo que reste.
 // Cambio Nodo4-Sevilla