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A B C. MARTES 4 DE MARZO DE 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 35, 1 N F O R M A C I Ó N ES Y N O T I C I A S DEPORTIVAS El Real Betis venció al Real Murcia por dos tantos a uno. El Athlétic de Madrid vence al Racing de Santander por tres a uno. Athlétic de Bilbao, cinco tantos; Arenas, dos; Real Sociedad, dos; Europa, cero. Otros partidos. FUTBOU Real B e t i s Balompié, dos tantos; Real M u r c i a uno El gesto humanitario del Sr. Cruella. -Hasta que el Sr. Cruella, con repetidos toques de silbato, señaló el final del en- cuentro Betis- Murcia, los partidarios del club blanquiverde, no respiraron a sus anchas. E n un ¡a y! constante estuvieron los balompedistas durante el partido, pues pese a que el Betis ejerciese un dominio constante sobre sus rivales, los delanteros no daban con la puerta murciana, poniéndose en cambio en serio peligro por la línea de ataque del Murcia, la meta de Pedrosa cada vez que el balón fué hacia ella... ¡y menos mal que esto sucedió en contadas ocasiones! E l Sr. Cruella, dándose cuenta de que iba a ser preciso el uso de los antiespasmódicos, en un gesto humanitario, pitó el final de la pelea dos minutos antes de la hora, según nuestro reloj, y el que está a la vista del público en el marcador. H a y quien opina- que esta arbitrariedad o decisión arbitral, tuvo por causa, el haber dispensado al M u r c i a dos faltas de extremada gravedad: una compensación en suma. Pero nosotros nos declaramos francamente enemigos de estas compensaciones, que por otra parte no serían necesarias si las cosas se llevasen por sus cauces reglamentarios, cosa que no debe dudarse ha de hacer siempre un arbitro de la altura del Sr. Cruella. Sólo, pues, creemos que su determinación J a fundara en un sentimiento de humanitarismo. ¡Los corazones balompedistas latían demasiado aprisa! Las torpezas de una línea delantera. -E n una partida de ajedrez, cuando uno de los contendientes logra determinada colocación de sus piezas, el contrario se declara vencido; en la guerra, cuando una tropa alcanza determinado accidente del terreno, el enemigo abai. dona el campo. ¿Quiere decir esto que el que logró la s i tuación de privilegio no tenga que actuar para conseguir l a victoria? Nada déeso. Pero en uno y en otro caso, el qué se declara derrotado, lo hace porque sabe que su rival ejecutará punto por punto las operaciones, precisas para darle el gojpe de gracia. E l primer tanto que marcS el Betis. A l contrario fué lo sucedido en el campo del Betis el domingo. Los murcianos, a pesar de estar embotellados, diéronse cuenta de la torpeza del ataque balompedista y no abandonaron la hombre! Encima- que i estamos- perdiendo partida, que estuvieron a punto de igualar teng- o que cargar con este t í o! desde sus débiles posiciones. Torpeza grande la del centro delantero, E l partido, de mala calidad, puede resuHerrera, que salvo dos o tres fintas magnímirse diciendo: Unos minutos; xle: tanteo, en ficas que ejecutó en la tarde no hizo nada los que el Murcia ataca y Pedrosa tiene que de provecho, entreteniéndose con. el balón emplearse con estilo, y después un completa entre los pies, preparándolo con exceso para embotellamiento del Murcia, que los delanchutar, o dando el pase cuando indicado esteros héticos no saben aprovechar. taba meter el pie. Un incidente. -Casi, al final del partido, Además, error grande. fué también enea- a r a í z d e marcar el Betis. su segundo tanto, el murciano Morales pegó a Aranda tan riñarse con el embotellamiento del rival y fuerte patada, que éste tuvo que ser retirado no abrir juego para que el marco murcianista se despejase, haciendo abandonar a los del campo en brazos. Aranda. estaba sin balón y creemos, y con nosotros el público, forasteros su táctica de defensa cerrada. que la agresión debió ser así, alevosa, puesto Repetimos que la torpeza estuvo en la líqu el arbitro señaló la falta contra el M u r nea delantera, de la que sólo se salva A r a n cia, pero sin expulsar al jugador causante, da, quien fué el autor moral de los dos tanlo que originó la protesta de los espectadotos, al ciárselos hechos a Enrique y Herrera. res, algunos de los cuales increparon al seE l primero, vistosísimo, provino de un ñor Cruella. Y en realidad, consignado queda todo lo poco de interesante que hubo en el partido del domingo, que por paradoja tanto interés tenía para el Betis, porque perderlo era firmar su sentencia de muerte. Afortunadamente, no sucedió así. A h o r a es preciso salvarse en l o q u e queda de temporada, y luego rectificar errores, para que la próxima sea tan lucida como deseamos. -Antonio Olmedo. Alineación de equipos. Real Betis: Pedrosa; Tondo y Jesusín; Regueiro, Angelillo y Adolfo; Altuna, Enrique, Herrero, A r a n da y De Lahoz. Real M u r c i a G a r c í a Escuté y V i r g i l i Melgarejo, Prieto y B a ñ o s Julio, M o r a Aranda al ser retirado al taller de repales, Antoñito, García de la Puerta y Sans. raciones. Hacia el final del encuentro, y por lesión sufrida en una estirada, fué sustituido el pase de Herrera a Aranda, el que pudiendo portero murciano por Juseph. chutarlo, pero dándose cuenta de la magníH i z o el saque de honor el atleta del Real fica colocación de Enrique, se lo cedió atrás, Betis Pachón, que tan buena actuación ha clavando el balón en la red el interior detenido en el cross nacional. recha. E l segundo se inició en un pase de A l t u na a Aranda, que cedió también magníficamente a Herrera para que éste asesinase el tanto. L a línea media del Betis jugó poco m á s que medianamente, a excepción de Regueiro, que fué el héroe de la tarde, impulsando 1 casi sólo el ataque. P o r eso hubo de dejar suelto al extremo izquierda murcianista, a pesar de ser jugador peligroso. L a defensa, muy segura, y Pedrosa, bien. Ágil, flexible y entrenado, Mocó y despejó buenos balones. E l M u r c i a se nos mostró como equipo de defensa mediana, pero dura; línea media, mala en conjunto, y delantera peligrosa. A causa de la mala actuación de los medios, llegaron a la puerta de Pedrosa en contadas ocasiones, pero siempre con peligro, destacando la pareja del ala derecha y el extremo del lado contrario. E n una escapada marcaron su único tanto. E l extremo derecha, después de correr la línea muy bien, dio un centro templadísimo. Pedrosa salió bien, pero el balón rebotó en Oselito. ¡Cada vé me convenso m á de que forma extraña en la cabeza del interior delos íubolistas son hijos de picaores, que lo recha, pasando bajo el marco. enseñan a corre!