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A B G. J U E V E S 6 D E MARZO D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 6 Vega y Guillen de Castro, lord Holland, quedaban memorias apreciabilísimas del arte, sevillano, que en mucha parte han desaparecido. Los actuales dueños no dejan de atender con g- rau cuidado y esmero a su conservación, dotándolo, además, de muy admirables obras artísticas, sobre todo pictóricas, debidas al genio de los m á s famosos autores. E l palacio de que nos ocupamos albergó en muy distintas ocasiones a la Emperatriz Eugenia y a muy relevantes personalidades del inundo de la realeza y del arte, y ha sido testigo de las m á s pintorescas fiestas típicas dadas en honor de los Reyes de E s p a ñ a y de los proceres que suelen habitarlo durante la primavera. Hermoso rincón de Sevilla, donde los perfumes del recuerdo llegan a embriagar tanto como el de sus rosas y azahares. J. M U Ñ O Z S A N R O M Á N LA W i- -J- -á H O R A D E L PALADIO t Sobre una lección de arquitectura, por Eugenio d Ors El Paladio es como el diamante: en su alma la geometría se hace luz. -Eugenio d Ors. (Del Valle de Josafai En septiembre de 1925 el maestro Eugenio d Ors y yo hemos coincidido en Vicenza, al cabo de una peregrinación por la arqni- tectura italiana. L a coincidencia personal b; i fracasado porque los hoteles o el correo han perdido la carta que Eugenio d Ors me escribe desde P a r í s o desde Milán. Pero la coincidencia espiritual no ha fracasado. Es en esta hora de Vicenza y en esta hora de Paladio cuando en estas mismas columnas escribía: Eugenio d Ors ha inaugurado precisamente en A B C unas glosas sobre l a arquitectura, cuya penetrante lección sería pecado no reconocer al comprobarlas estos días ante l a frecuencia de los maestros italianos Ante A n d r é s Paladio, en realidad, porque esas líneas se, han fechado cu Vicenza. E l día pasado Eugenio d Ors me hizo revivir toda esta h ora del Paladio en su conferencia a los alumnos de l a E s cuela de Arquitectura, donde- -fortuna del maestro- -uno de los futuros arquitectos era tu mismo hijo. A n d r é s Paladio, arquitecto- -más que Poussin pintor y m á s que Poincaré matemático- hace pensar inmediatamente en l a filosofía y el gusto dorsianos. Desde el primer día he llamado a Paladio arquitecto del diálogo. Toda la ciudad de Vicenza da la impresión de que un gran arquitecto civil se ha puesto a dialogar con gentes cultas sobre el modo de construir edificios. E n tanto el arquitecto conversa y traza. figuras en el aire, acá y allá, bajo el cielo azul de Vicenza, los palacios blancos parece que han ido levantándose según su palabra. Tienen la frescura ideal de las creaciones felices. A l g o nos evidencia que el creador de estas arquitecturas no ha podido- -de ninguna manera- -ser un pensador solitario. Toda esta obra numerosa nos hace imaginar que. a semejanza de la filosofía de Platón, esta es una arquitectura dialogada y diaiogadora. L a piedra aquí se parece a la palabra misma en los diálogos mejores por como sabe servir a la razón conservando, el calor humano, inspirando amistad. E n l a piedra paladiana dialogan y se concilian la razón y la Naturaleza, la armonía y el carácter, lo divino- -en un sentido griego- -y lo doméstico- -en un sentido actual. María y Marta pueden vivir aquí o, con una concordia más italiana todavía, aquí pue- y dadaísmo han representado en los veinte Ahora el teatro Olímpico de Vicenza, últimos años dos tendencias dispares: la tenjunto a. la lección de arquitectura, ¡qué lecdencia a lo ultralúcido y la tendencia a lo ción de Historia para explicada por Eugeinfraobscuro. Sea cual haya sido la fortuna nio d Ors! A la luz del otoño, que entra poldesigual del cubismo, su tentativa miraba a las tristes ventanas, el teatro parece resumir la afirmación de todos los rigores y todas las las sombras entonadas, heroicas y doradas aristas, cuyo límite conocido es el dodecaedro del siglo XVII las plateadas luces filosóficas, de Platón, símbolo del éter, casi captación, distinguidas y frías del siglo x v m y el o l de lo divino por obra de geométrica armovido provinciano, y el polvo, v las desenconía. E n cambio, el límite del dadaísmo, con laduras del siglo x i x Pero allí e 3 drama i n su negación de todo sistema v toda geomevisible de la degradación del espíritu. ese sí tría, era la espontaneidad de las formas or- que es igual que si estuviese en griego y no gánicas, el misterio de las formas y las fuerhace llorar a nadie. zas vitales, la zona más obscura y nebulosa RAFAEL S Á N C H E Z M A Z A S de la biología, la turbia subconsciencia de fluidos nerviosos o movimientos e intuiciones de la pasión sensible. Conciliar lo racional y E X P A N S I Ó N ESPIRIlo vital es la fortuna de Paladio. Trae leggiadria veneciana, voluptuosa feminidad, hija TUAL del agua y los volubles cielos, sro mantiene con la deliciosa amenidad, y bajo las coroEl valor de las traducciones nas de caprichos, la severidad de un sistema Del mismo modo que la balanza mercanviril, el rango de una tradición arraigada en til acusa la riqueza materia! de un país por la tierra firme, inventada una vez en Grecia, la proporción entre las exportaciones y las repetida y practicada en Roma, refrescada importaciones, el grado de dominio espirimodernamente por el templete redondo del tual de fronteras afuera se puede establecer, Bramante. Todo el Renacimiento parece boademás de las conquistas a pecho descubiergar en larga bonanza hacia este blanco puerto, o sea por el influjo directo del idioma, to paladiano de la conciliación. Bramante que del arte o de la ciencia, por las traducciones ha parecido a veces tan severo en sus piede las obras literarias, siendo esta modalidras, ha cantado en verso casi el mismo verdad una de las m á s eficaces, ya que la comso de Ronsard: Coged desde hoy las rosas penetración con el autor y con su nacionade la vida L a arquitectura de Paladio se lidad marca una huella profunda en el cecorona con rosas de la vida mortal. Cerca de rebro de los lectores. sus arquitecturas vicentinas, en la fachada de una casa célebre, ornada de rosas, un cinToda literatura que no es traducida i m cel ha escrito el aviso en lengua francesa: plica una literatura en bancarrota, y de su II n est fleur satis épine Paradisíaca, como ruina no hay que culpar más que a la falta es paradisíaca la claridad en Rafael o la de potencialidad de los propios cultivadores. música en Palestrina, florece la blancura del E l fin último de la obra literaria se cifra en Paladio. Ella compone esos fondos nítidos y obtener un interés objetivo, y cuando este gozosos de arcos y columnas, donde viene interés no se consigue, la obra literaria bien a salvarse el tumulto festivo de Pablo Verose puede reputar de obra muerta, en la acepnés. Nadie alcanzó con la felicidad del P a ción m á s vulgar del vocablo. ladio esta virtud sociable- -alta y humana E n cambio, cada nueva traducción va secortesía del mármol- hecha de rigor y dulñalando la irrupción en el campo extraño, zura, de majestad y halago, de fusión entre sin otro estímulo que el muy noble de hacelo lineal y lo ornamental, lo esencial, lo graprosélitos y de ganar adeptos. to y lo útil. Hace pensar en el genio francés. Tienen por fundamento estas consideraL a evolución de Paladio- -su serie fresca y ciones la aparición de una nueva traducción animada de edificios- -41 eva un paso hábil, en idioma francés de La hermana San Sidseguro, lleno de mundana desenvoltura. V a picio, y digo nueva, porqué ya hace años que del templo al teatro, como en música se va esta obra fué vertida a dicho idioma por de la misa a la ópera. E l resume todo el c i otro traductor; es, en la actualidad, una esclo véneto del siglo x v i Las elegancias y critora de exquisito gusto, la señora Tissier las lecciones del Renacimiento se han asode Malierais, quien ha emprendido la tarea mado tarde a la laguna veneciana para vende traducir las obras de Palacio. Valdés, den vivir Beatriz Portinari, que es orden cer al gótico superviviente de la Cá d oro, celeste, y Gemma Donati, que es economía que es de 1430. Pero, ¿cuándo llegan? Ante familiar. P o r parecerse a la palabra, esta el teatro de Paladio no se piensa en los t r á arquitectura de Paladio hace pensar también gicos griegos. Se piensa en el teatro y en en el peligro de un verbalismo arquitectóla Monarquía de Francia. nico, de una retórica, de una elocuencia y ¡Q u é escenario para Berenice, para B r i aun de una grandilocuencia en el orden gitánico! Parece que las columnas de A n d r é s gante. H a y el peligro de que la arquitectura Paladio, como las hembras de la Casa M e del diálogo se convierta en una arquitectura diéis, preparan el advenimiento de L u i s X I V de la teatralidad. Las columnas romanas de E n el tiempo iniciado tristemente por la noVitrubio contienen aquí las babeles del corache italiana de la Saint Barthelemy han flozón. N o es la arquitectura regada exteriorrecido también en tierra francesa los. jarmente por arroyo de música, sino, como ha dines de Italia. Llega el día en que, entre dicho exactamente Eugenio d Ors frente a la máscaras italianas y Mazarino cardenal, el Basílica, es la arquitectura caja de música, hombre, ve venir a un infante, a quien el contención y continente de la música, arca monje Tomás Campanella ha puesto, ya andonde la razón articulada y luminosa salva tes de nacer, el nombre de Rey Sol. U n s i del diluvio la lírica muda y obscura de la glo antes de Racine ha creado ya A n d r é s tierra, lo que vive en la costumbre y en la Paladio el teatro más raciniano, m á s moespecie, lo que se agarra por las entrañas a nárquico, más académico de Europa. N o se lo local y a lo característico. Y és que la claparece, no, al teatro griego, desde donde se sificación de Linnep que Eugenio d Ors ven, en el paisaje solar, el monte y l a mapropone certeramente como obra paralela a rina. L a Grecia de Paladio era muy parecila creación paladiana tiene la misma signida a la Grecia de los franceses. P o r eso ficación simbólica del A r c a de N o é salvacuando el Emperador Napoleón Bonaparte ción del tumulto natural y vivo al amparo vino a ver este teatro paladiano, dijo a l a del constructor, del geómetra humano. l í e! Reina de Baviera: Estamos en Grecia, aquí la primera, divina lección de arquiseñora Sí, sí. Estamo en la Grecia paritectura. Es el N ú m e r o salvando al Tumulto. siense, en la maquette amena y rigurosa, hecha para los ojos de los Reyes y las A c a L a actualidad de L a hora de Paladio demias. tiene claros precedentes en D Ors. Cubismo
 // Cambio Nodo4-Sevilla