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A es sabido- -y está suficientemente rectificada cualquiera otra versiónque las fallas, las famosas hogueras de Valencia, que arden la víspera de San José, o el propio día, en calles y plazas, constituyendo un festejo popular, tienen sü origen directo y único en las carpinterías. Es ocioso, por lo tanto, el suponer enlace con otras hogueras, más o menos emblemáticas, de puertas afuera del poblado. L a falla es cosa del correr, que así se llama la vía pública urbana en valenciano, y por extensión ¡imitada en unidad de ámbito, del barrio. Con lo que quiere decirse que si se quemase una sola falla no sería de Va encía, sino del vecindario de tal calle, o, a lo sumo, de tal barrio. En todos abunda la gente de buen humor, propicia a la festeta propia, con tal o cual motivo, siempre sazonada con alegría y nunca huérfana de sentido artístico. P e o volvamos a la exégesis. Las primeras fallas fueron, en realidad, fogatas de carpintería, aunque no precisa y únicamente de virutas, comoi a simbó ica con que D. Antonio Maura calificó con imagen gráfica algunos barullos políticos. Los discípulos de San José el bendito ve aban de noviembre a mediados de marzo, un par de hir as, por lo menos, cada, tarde; habían de alumbrar los talleres, v como no se conocía el gas, ni siquiera el petróleo, y e! aceite o ivero de por Y UN TALLER D E VALENCIA POCOS DÍAS ANTES D E SAN JOSÉ, LOS ARTISTAS DAN LOS Ú L T I MOS TOQUES A LAS FIGURAS DESTINADAS A CONSUMIRSE EN É L FUEGO D E L ¡A HOGUERA allá es cosa rica y cuesta lo suyo, procuraban dosificarlo en unos receptáculos ¡fijados sobre maderos. Por San José terminaba la vela; ya los d as son más largos, y la noclhe de víspea, los (los carpinteros) procedían a la quema de los aparatos de a umbrado, con la añadidura de trasios viejos. ¿Quién no tiene en casa trastos viejos, además de ios inevitables trastos con que nos tropeza; UN ARTISTA VALENCIANO TERMINANDO UN P A N X E A U PARA E L PEDESTAL D E UNA FALLA mos en la relación social? Por tanto, los vecinos fueron sumándose a la hoguera con sus cachivaches inservibles. Pronto surgió el artífice, ideando ios primeros pele es; y no menos presta acudió la invención popular, de chacota o de sátira, para componer escenas. Surgieron de un modo contagioso las alusiones a sucedidos de la vecindad; sobrevino el abuso, con irrupción en la vida privada abundaron algu, nos años las represalias contundentes, in. cítiso el derribo inopinado de alguna falla que. apenas plantada, echaban abajo ios personajes satirizados o sus deudos y amigos. Por último, hacia fines del s i g l o pasado se fué determinando e! cariz artístico, y se generalizó el asunto de interés público. C a d a comisión fué emulando a las demás en esplendidez y en medios artísticos. Intervinieron adornistas, pintores y escultores- sobre todo del elemento joven- se abandonaron los métodos repentistas, fiando más bien el éxito a ¡a preparación, y hoy se da el caso de que, apenas arden las fallas, quedan constituidas las comisiones para organizar las del año siguiente. L a obra sose-