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disfraces. Moreto, en El desdén con el desdén, dice: Venid los fralanes a elegir las damas, q u é en Carnestolendas amor se disfraza. M a d r i d d i s f r u t ó desde que es corte de esta diversión, o sea desde el siglo x v i E n tiempos de Felipe I I y I I I se celebraron vistosas mascaradas. E l reinado de Felipe I V se puede decir q u e- f u é todo él una completa mascarada, ya que este festivo M o n a r c a era un decidido protector de esa fiesta. Este Soberano quiso divertir al pueblo madrileño durante uno de los Carnavales para celebrar la elección de su c u ñ a d o de Rey de H u n g r í a P a r a ello dispuso que se levantara en el Retiro una plaza de madera, capaz para muchos miles de personas. Dias antes del Carnaval se esteró dicha plaza, asistiendo toda l a Corte con vistosos trajes de m á s c a r a Durante los tres días de las fiestas estuvo abierta al público, d á n d o s e u n pregón prohibiendo entrar allí sin careta. Felipe I V r e c o r d ó con esto las mascaradas n á u t i c a s cíe los á r a b e s c o ñ v i r t i e n d o el Retiro en otra Venecia, ya que en su estanque se vieron en los días de Carnaval bellas canoas lujosamente empavesadas, en las que el alegre Monarca paseaba con sus cortesanos, vestido de m á s c a r a A Felipe V y Fernando V I no les gustaban los arlequines. Carlos I I T favoreció esa fiesta, y en su tiempo se introdujeron en el teatro los bailes de m á s c a r a Fernando VIT no consintió el Carnaval m á s que en el interior de las casas. E n E s p a ñ a los Carnavales m á s notables fueron los de M a d r i d Sevilla y Cádiz. LA SALIDA D E UN BAILE DIBUJO D E MADRAZO Baile d e trajes e n c a s a d e Fernán- Núñez. Transcribimos a continuación un breve relato de uno de los bailes de trajes m á s suntuosos que se han celebrado en M a d r i d E l señorial palacio de los duques de F e r n á n- N ú ñ e z a b r i ó una noche de Carnaval sus puertas para dar entrada en sus salones a Reinas y príncipes, guerreros y magnates, Sultanas y caballeros españoles, que vestían la indumentaria severa de la época aquella en que E s p a ñ a era d u e ñ a y señora del mundo. A los invitados les recibía la dueña de la casa, que vestía traje de l a época de L u i s X I V j u n t o a ella el duque de F e r n á n- N ú ñ e z que llevaba un traje de caballero de la Corte de Felipe II. L o s socios del a r i s t o c r á t i c o V e l o z C l u b formaban un tropel de soldados, pertenecientes al regimiento de lamas de Sicilia. Estos se encontraban marcialmente formados en la espléndida galería para hacer los honores a los Reyes D Alfonso X I I y d o ñ a M a r í a Cristina. D o n Alfonso iba de c a p i t á n general, sin banda alguna, y doña M a r í a Cristina llevaba magnífico traje de dama del siglo x v n i de raso blanco. A l t o peinado le adornaban estrellas de brillantes, rodeando un haz de plumas. La comparsa principal, que representó La commedia dell arte, la formaban las siguientes parejas. L a infanta doña Paz, de Dama de la época de V atteaii, y su esposo, el p r í n cipe de Bayiera, con traje de la época de Carlos V. L a infanta doña Isabel era Coralina, y el m a r q u é s de la M i n a de Bert arro. -Lít infantil doña Eulalia, de Colombina, y el duque de Tamames, de capitán Spessaferia. i i duquesa de A l b a de Isabeüa, y el vizconde de Linares de capitán Spavento. Madame. Stuers, consorte del ministro de Holanda, de Vicrineite, y el marqué- di. Castrillo, de Pantalone. L a condesa de V i l l a Gonzalo, de Silvia, y el m a r q u é s de CastelMoncayo, de Leandro. L a vizcondesa de T o r r e- L u z ó n de La C antatricc, y el conde de Gomar, de Giananrgolc. L a condesa de P e ñ a- R a m i r o de Lomoc dia. y el conde de Crecente, de Dottore. L a marquesa de Castrillo. de Berneta, y D E m i l i o Heredia, de Frateline. L a marquesa de Belboeuí, de Pedrolina. y el conde de Bezalúa, de Pedrolino. L a señora de D F rancisco Silvela. de Arlequina. y D J o s é X i f r é de Arlequín, L a señora de X i f r é de Baüerina, y don Enrique Crooke, de Vichetto. D o ñ a Joaquina Üsma, de Rosina, y don A n d r é s Henestrosa. de Scaramuxca. L a duquesa de San Carlos, de Viamina, y D. L u i s de! Pulgar, de Meszetinc. D o ñ a Concepción Heredia, de Pvlcinelia. y el conde de Cumbres- Altas, de PoppcNappa. F. n suma, una fiesta que d e j ó imborrable recuerdo entre los a r i s t ó c r a t a s asistentes a ella. P o r cierto que un escritor d é l a época, refiriéndose a los magníficos trajes que se llevaron en aquella fiesta, decía que su sastre, contemplando el hermoso disfraz que había confeccionado, d e c í a ¡Q u i é n fuera título! y cuando a! procer le entregaron ei traje y la factura del importe del mismo, d e c í a ¡Q u i é n fuera sastre! Final. ¡V i e j o y caduco C a r n a v a l! ¡t a n decadente! y en los momentos actuales has recobrado mayor actualidad, pero mueras al fin. H o y corre de boca en boca una frase que y a e. a l a p i d a r i a Hay que definirse E l Poder público y el pueblo u n á n i m e mente cantan a coro dándole una acepción muy amplia, el zarandeado tango de Quilate la caretiiü... DESPUÉS DEL BAILE D E MASCARA DIBUJO DE COMBA JOAN G. -LANDERO (Reproducción fotográfica lc F rez de I- eón.
 // Cambio Nodo4-Sevilla