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C G W- B Ü Y S DEL OESTE DAN D G g ALTOS D E A L E GRÍA AL LLEGAR i i U E V A YORK PARA TOMAR PARTE EN E L R O D E O D E MADISON SQUARE CARDEN. (FOTO VIDAL) las personas formales contemplen a esos cofrades de la Hermandad s del Volatín, entregados tan de veras a ía ejecución. os unos; a l a admiración, las otros, de ia cabriola y del brinco, exclamarán- cotuo sí lo estuviéramos oyend o P e r o vamos... i per ¿s e r á posible... ¡a sus a ñ o s f ¿Qué falta de torrnaüdafL. ¡Eso no es s e r i o! Aquí, en efecto, entendemos que la forítíaíkiad está e las formas... Tenemos que andar siempre con gran solemnidad. Persona a quien le retozan por el cuerpo comezones de hacer la zapateta, persona que no tiene, a juicio de las gentes íonn les, compostura Pierde l a compostura el que deja de i r tieso por ia vida, y. como la pierde, no la tiene. P a r a tener compostura es preciso- ¡qué rareza! -no descomponerse: y el hombre que no se descompone es el hombre que está siempre circunspecto, planrftadito, tíesecito v como salido todo él del taller de composturas. L a compostura consiste, por lo visto, en I K K especie de planchado a máquina. Sale eí caballero de la máquina, si no precisamente taminado. si casi, casi estampado o sea. como una estampa. P o r eso resulta ofensivo decir a cualauier s e ñ o r ¡M a l d i t a sea ta e s t a m p a p o r q u e su puntillo de honor CAXDO C está cifrado en ser o parecer, en todo instante, una verdadera estampa al cromo. hasta con brillo a poder ser: el lustre hace al ilustre. De ahí que la Academia de la Lengua, verdadero Museo de ilustres y T a ller Oficial de Composturas, brille, iije y d é esplendor Brillantina, fijador y refulgencia. Que e ¡brillo sea fijo y, por añadidura, esp endoroso, no hay, para un cromo, ideal que pueda superarle. Así el empeño de las gentes por b r i l k r así el ponerse sombreros de reflejos, que, aunque parezcan de cartón, cieguen de b r i llos, y con botas que refuljan como espadas, y alfileres de pedruscos que echen chispas, y botonaduras que fulminen, y botines charolados que centelleen- Cuando un hombre va poniéndose esas cosas es que se va componiendo Y una vez compuesto así, no hay m á s que echar a andar a tono con el caso, pausaba y cuidadamente, no sea que se vayan z. arrugar, y no Isay más que pensar, y conducirse y formarse en derredor un ambiente de la misma ceremonia. Estas personas formales son las que tienen en casa una mesa de despacho, grandiosísima, en la que no despachan nunca. U n a mesa de ministro formidable; o de cualquier siglo de oro. con Hierros retorcidos y forjados, y con apliques repujados, y un tablero fenomenal, y un cristal en el tablero, y una escribanía en el cristal, y eri la escribanía, unos tinteros- -sin t i n t a ¡tinta, no! -de plata cincelada y recargada, como incensarios enormes, y una pluma de fantasía, medio nácar, medio plata, imitando la plata pluma de ave, y el n á c a r ácido bórico. Con plumas leves así, que no son plumas ni leves, no hay quien escriba una let r a encima de aquel cristal no hay quien trabaje... pero es que todo aquello lio está dispuesto así para el trabajo: está para guardar la compostura son mesas y despachos de respeto. Cuatido el dueño del despacho de respeto vaya al mundo y se trate con las gentes, habrá de hacerlo todo de la misma manera respetable. S u oratoria, por ejemplo, será t a m bién forjada, repujada, retorcida; lena de apliques de adorno. J a m á s d i r á M e parec e sino que d i r á E n t i e n d o y o será de los que acarician las ideas y de los que abrigan esperanzas cuando quiera alabar a quien fuere, e n t o n a r á u n cántico en l o o r y n o dirá que tiene mala suerte cuando juegue a la lotería y no le caiga, sino que e l azar le es adverso L a formalidad ceremonial de estas personas suele culminar en la r ú b r i c a se columpian, ondulan, se balancean, rizan el rizo del trazo y caracolean, jugando con la línea corno si fuera una fusta; pero sin el menor ánimo de juego; queriendo, por el contrario, dar una solemnidad j a m á s bastante a l a corroboración de su nombre y dejar allí consignado, con g a r r u l e r í a periodística, l a i m portancia ornamentada y compuestísima de su categoría. ¿Qué podrán decir estos hombres- -o n o estos s e ñ o r o n e s -c u a n d o vean que hay gentes capaces de entregarse ante las gentes a la acrobacia grotesca sin la menor preocupación por el ridículo?
 // Cambio Nodo4-Sevilla