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CONCHITA SUPERVÍA EN MADRID UN RATO DE CHARLA TRIUNFADORA DIVA Conchita Supervía, la notabilísima artista honra de nuestro arte escénico, la triunfadora diva que ha conquistado rotundamente al inteligente público parisino, rindiéndole a su albedrío en una ininterrumpida ¡y triunfal serie de actuaciones recientes, está en Madrid. Pero, para desgracia nuestra, Conchita no ¡ha venido a actuar en ningún coliseo cortesano, porque se lo impide la gran cantidad de compromisos valiosísimos adquiridos para toda Europa hasta fines del próximo verano. L a excelente diva ha tenido que hacer un verdadero esfuerzo para venir a Madrid una docena de días a cumplir un fabuloso contrato que firmó a primeros de ñero con la acreditadísima marca de discos Odeón que es la que tiene la fortuna de contar con- la exclusividad para todo el mundo de la voz de tan suprema cantante. Este contrato, que existía ya y que ahora ha sido prorrogado, obliga a la famosa creadora de El barbero de Sevilla a grabar una colección de impresiones, y este compromiso es el que ha obrado el milagro de que Conchita vuelva, siquiera sea por unos días, a nosotros. Ansiosos de deleitarnos nuevamente con la voz de oro de la gentil mezso- soprcmo, nos encaminamos al soberbio estudio que en el corazón de la villa tiene establecido Odeón No sin grandes esfuerzos logramos la entrada. L a delicada operación obliga a la total ausencia de elementos extraños que entorpezcan la labor difícil del grabado, pero nuestra calidad de periodistas obra el milagro de la entrada. E n el estudio todo es silencio y religiosidad. L a impresión es como un rito sagrado, y todos cuantos intervienen en él ofician como sacerdotes del arte que cultivan. Ante el micrófono, Conchita Supervía. siempre bella, siempre gentil, siempre arrebatadora, desgrana el rosario cristalino de su voz de ángel, perlando La última canssone. LA melodía arrobadora de esta cansonetta, la poesía dulce y delicada de su verso adquieren mucha más poesía en 1 a garganta privilegiada de la artista, y el corazón parece paralizarse al oírla, como temeroso de turbar con sus latidos el momento sublime de la impresión Cuando ésta acaba respiramos ampliamente. U n minuto más, y la emoción y el encanto nos hubiesen ahogado de placer. E l gerente de Odeón señor barón de Engelbrechten, todo simpatía y aristocracia, nos presenta a Conchita. Esta nos acoge amable y cordial. -Perdone si no le atiendo como quisiera, pero estoy emocionada. Esto de impresionar es una cosa que me impresiona antes a mí. Es mucha la responsabilidad que alcanza a la artista este acto tan sencillo. Aquí no caben vacilaciones, ni trucos, ni reservas; lo que se hace se oye, porque el micrófono es el gran alcahuete del arte, que todo lo acusa. ¿V a usted a impresionar mucho? -S í aunque no todo lo que quisiéramos de momento la Casa y yo, porque he de ausentarme muy en breve; pero aún dejaré hechas muchas cosas y muy interesantes. -íTodas de concierto? -N o De todo un poco, y entre ese poco, bastantes cosas españolas... Y o no olvido que soy de aquí y que aquí tenemos muy buenos autores, además de q, ue me debo a mi público de España. Junto con algunas composiciones italianas, todas ellas lindísimas y que se prestan para hacer cosas iharé otras de pura cepa española. Granados, Falla, Albériiz... ¿Y de ópera? -Ahora, no Tengo casi todo el repertorio grabado con Odeón en impresiones anteriores. Más tarde, en París, haré Carmen en francés. Me lo reclama el buen público parisino, que con tanto cariño me ha acogido y aplaudido en ella. ¿Y de zarzuela? -D e eso sí... Hay en este género obras muy loables en España, que merecen la atención de los buenos artistas. La verbena de la Paloma, La revoltosa, La reina mora, El dúo de la Africana... de estas obras voy a impresionar los dúos, en uni n de Marcos Redondo. -i Lindos dúos habrán de ser! -S i n duda alguna. Marcos Redondo es hoy el barítono español que más alma pone y mejor canta estas obras, y por ello no dudo de que el público acogerá con agrado estas impresiones que haremos en obsequio suyo. ¿Y después? -N o sé... De momento, trabajar, y mucho, pues muchos son los contratos que he firmado en toda Europa. Más tarde, este verano iré a Alemania, donde tengo compromiso de actual y volver a hacer con Odeón otra interesante serie de impresiones. Tenemos para lo futuro muchas cosas y grandes en cartera. ¿Está usted satisfecha del contrato con Odeón -S i no lo estuviera no lo hubiese prorrogado. N o he de ocultar que tenía muchas y muy buenas proposiciones de otras marcas, pero confieso que Odeón las ha superado y se ha superado por letenerme para su marca otra nueva temporada de un par de años. -i Se venden muriho sus discos? -Y o no soy la llamada a decirlo, pues parecería inmodestia; pero aquí, el señor barón de Engelbrechten, director de la marca, le contestará. E l andido interviene con rapidez: -S i no se vendi- aran, ni yo, e; n nombre de Odeón me (hubiese esforzado en renovar el contrato de Conchita, ni hubiese recabado de nuevo la exclusiva para todo el mundo. Conchita es hoy una artista mundial y su mercado es extensísimo. E l timbre sordo y apagado de l a cabina del ingeniero llama a la impresión. Conchita Supervía, con ese gesto aristocrático y cautivador en ella natural, me tiende su mano en señal de despedida. -Perdone, pero el micrófono me reclama. Y o no me resigno a marchar sin oírla nuevamente y busco un rincón desde donde poder embriagarme con su arte genial. La orquesta preludia las notas españolíisimas y emocionadoras de Granada, ét Albéniz, y Conchita Supervía, todo pasión, todo alma, va perlando sobre la melodía añorante de la canción la endecha morisca, con un arte, con un encante, con una personalidad tan recia, tan suya, que otra vez el corazón se siente angustiado hasta resolver esa angustia en una lágrima de emoción, ofrendkda al arte de tan extraordinaria cantante. CON LA
 // Cambio Nodo4-Sevilla