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MADRID- SEVILLA n DE 9 DIARIO ILUSTRADO, AÑO VIGÉ g Jg Jff SIMO N. 8.488 D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A rios de que se vuelva a la plenitud de derechos, hemos de pedir también el cumplimiento pleno de los deberes y el de obediencia al Tribunal Supremo es de inexcusable, necesidad y de notorio ejemplo. MARZO JO CTS. FUNDADO E N 1. D E J U N I O D E i 3o. N U M E R O SUELTO SEXTO EL Monárquica o republicana, la jefatura del Estado es indiscutible e inviolable en todas las Constituciones, como que de otra manera no sería posible su función. Las leyes, las definiciones y coerciones que aseguran ese principio son análogas en- todas partes. L o cual no impide el examen y la crítica de los actos de gobierno, porque no hay ninguno que no lleve refrendo discutible y responsable. S i n embargo, aquí se ha pedido estos días la suspensión de los artículos del Código Penal, referentes a la materia. E l programa revolucionario es una ingenuidad estupenda y jocosa. Que la Monarquía salga del derecho para imponer la revolución a un país monárquico es algo verdaderamente original. N o hay que decir cómo se ha comentado la circular que recuerda a los fiscales esos mismos artículos del Código P e n a l Se puede suponer- -afirma un periódico- -que trata de comunicar una interpretación nueva y especial del delito político o de la forma de perseguirlo. Con la circular a la vista ¿para qué vamos a suponer nada? S i la interpretación existe, lo decimos y en paz. Pero el documento no contiene ninguna i n terpretación sus motivos están expresados en él claramente: Sucesos acaecidos en esta C o r t e N i aun sin los sucesos habría que cavilar mucho para saber por qué se excita el celo de los fiscales, cuando, se está diciendo qué el Código es un estorbo de ciertas propagandas. Los delitos a que se refiere la circular no son delitos de Prensa, n i lo son siquiera todos los que utiliza la publicidad. P o r consiguiente no se diga que por el aviso a los fiscales, sobra la Censura. L a Censura no ve todo lo que se publica, n i en todo lo que ve tiene que cuidarse, sino exclusivamente de lo que interesa a sus fines. N o es una tutela n i un salvoconducto. Sólo nos garantiza contra l a suspesión y l a supresión, la mulfa y cualesquiera sanciones de carácter gubernativo; pero n i suple a l a función judicial n i puede cerrarle el paso. Ahora, como antes, combatimos l a ilegalidad ante l a ilegalidad en el Poder, l a D i c tadura, y ahora la ilegalidad má insufrible de los perturbadores. Nos interesa el deseo de volver a la normalidad jurídica y política y cuando están vencidos los mayores obstáculos del rescate, no nos hemos de. resignar a que el capricho de algunos prolongue una situación que no merece la mayoría del país. Todo lo que haga el Gobierno para restablecer con el orden el régimen de. libertad, tiene de antemano la gratitud y la simpatía de la nación y debe tener su concurso enérgico y continuo. Las campañas que ha iniciado l a Acción Monárquica no deben l i m i tarse al recuento y a la exhibición de fuerzas; es necesario que intensifiquen y multipliquen su labor y que en todo momento y en. todo lugar la opongan vigorosamente a todas las tentativas de los que disimulan su impotencia con el ruido y la intimidación. Esto es en las circunstancias actuales l a verdadera política liberal. Así hemos visto con gran satisfacción aparecer en las p r i meras listas de l a Acción Monárquica los nombres de algunos jóvenes que en ios días difíciles de la Dictadura se condujeron bizarramente- y afrontaron persecuciones y vejámenes de que supieron librarse ¡os aludidos en, frase gráfica por el Sr. Sánchez Guerra. D E B E R D E L O S LA POLÍTICA Y L O S I N LI B E R A L E S TERESES SEVILLANOS Las declaraciones del ministro de f o m e n to- -que A B C reprodujo en su número del domingo- si no justifican un pesimismo profundo respecto de la suerte que habrán de correr dos problemas que interesan cíe poderosa manera a Sevilla- -el que afecta a la Confederación Sindical Hidrográfica del Guadalquivir y el de la construcción de la dársena- bastan para hacernos sentir una fundada zozobra. E l plan de reducciones anunciado por las palabras del Sr. Matos, fatalmente producirá retraso o restricción, así en el desenvolvimiento de la Confederación Sindical, que tan fructífera labor ha venido realizando, como en la ejecución del magnífico pro- yecto concebido por el conde de Guadalhorce en bien del auge de nuestro puerto y culminación de. las obras de protección de la ciudad contrai las avenidas. Amenaza, por consiguiente, una grave c r i sis a la obra con que el Gobierno anterior favoreció espléndidamente a Sevilla. Y estará bien que todos los sevillanos se apresten, unidos, a la defensa de cuestiones que tanto les incumben. Naturalmente, es a los hombres que rigen nuestros destinos ciudadanos a quienes con mayor razón debe exigírseles la agrupación sólida que dé eficacia a la gestión. Con amargura declaramos que no es la actitud que aquéllos vienen observando norma i n dicada para conseguir frutos que nos beneficien. Así, se da el caso- -como si en estos seis años nada hubiese ocurrido- -de que el A y u n tamiento de Sevilla, dependiendo otra vez de los secundarios móviles partidistas, aún no haya podido designar a sus diez tenientes de alcalde. Confiemos todavía- -y más ahora, cuando el amor a la ciudad impone a todos la dejación de cualquier clase de rencillas- -en que la cordura realice esa obra de unión por que propugnamos. INFORMACIONES Y NOTICIAS POLÍTICAS M a d r i d i r 2 madrugada. A y e r mañana despacharon con el Rey el presidente del Consejo y el ministro de Estado. E l general Berenguer salió de Palacio a las once, y manifestó que había sometido á la firma del Soberano el decreto sobre rectificación del Censo. E l duque. de Alba, abandonó, el Alcázar media hora más tarde. D i j o al salir que nacía de particular, había llevado al despacho del Rey, aporque estos dos últimos días había estado en la cama ligeramente indispuesto. -D e modo- -añadió- -que no ha habido más que una firma corriente. Despacho con el Rey En la Presidencia E l general Berenguer recibió al conde de Gamazo, al ex ministro Sr. Rodríguez de V i g u r i y al Sr. Goicoechea, que fué a despedirse, pues esta noche marcha a E l Haya. E l jefe del Gobierno no recibió anoche visitas. Pasó varias horas en su despacho, oficial, ocupado en revisar notas y apuntaciones y en resolver diversos asuntos de Go bierno. E l ex embajador de España en l a A r gentina D Ramiro de Maeztu visitó ayer! mañana al duque de A l b a y al secretario general, D E m i l i o de Palacios. Recibió también el ministro al marqués de A y c i nena. Se da como seguro el nombramiento del Sr. Palacios para la Embajada de España! cerca del Vaticano. También se dice que a la Embajada eií Buenos A i r e s irá el Sr. Dánvila. E n Estado LAS SENTENCIAS DEL SUPREMO D i o la Dictadura un decreto, por el que se autorizaba el propio Gobierno a dejar i n cumplidas las sentencias del Tribunal Supremo. Entre todas las medidas excepcionales, por fuera de la ley establecidas, que se adoptaron y han regido durante la etapa dictatoria! acaso fué ésta la de más alcance perturbador en el proyecto, porque al desconocerse en los fallos del Supremo la fuerza de obligar quedaba anulado el Tribunal mismo y disipada la garantía del ciudadano en el más alto y definitivo amparo que pue. de ofrecerle la función de la Justicia. E l Gobierno actual se apresuró a estimarlo así al anunciar la precisión y urgencia COK. que debía restablecerse el vigor de aquellas sentencias. E n tal sentido hizo el ministró del ramo declaraciones muy categóricas. Pero es lo cierto que aún no se ha promulgado el decreto restaurador. Y como penden intereses muy extensos y muy respetables, tuyo quebranto ha reconocido el Supremo y cuya reparación ha mandado, estimamos. oportuno el recordar al presidente del Consejo y al ministro la perentoriedad dfe- I asunto. Porque somos partidas Manifestaciones del ministro de la Gobernación E í general M a r z o recibió a los periodis- tas, y les dijo que carecía de noticias, porque en toda España había tranquilidad. U n o de los informadores le preguntó ss ¡persistía la Real orden relativa al nombramiento de personal en los Ayuntamientos, y ¡el ministro contestó que, en tanto las D i putaciones no estén totalmente constituidas, subsistirá la prohibición. Otro de los informadores expuso su creencia de que en l a mayoría de los Ayuntamientos estaba ultimada la sustitución; a lo que e l general M a r z o contestó jque no había nada de eso, pues. los Ayuntamientos constituidos no lie- gan a un cinco por ciento en. toda España. Añadió que era criterio del Gobierno que: no se hiciesen nombramientos con los alcaldes interinos, sino con los que sean nombrados por Real orden, y que únicamente erí algún caso especial, y a petición de los gobernadores, se ha dictado alguna Real or- den autorizando trabajos públicos.
 // Cambio Nodo4-Sevilla