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M A L A G A E N L A EGLESIA D E S A N J U A N EL MINISTRO D E JUSTICIA, ESTRADA SR. ESTRADA (x) CON LOS C O N C U R R E N T E S DE INFANTERÍA D. A L A BODA MANUEL D E SU HIJA, ADÍAME. LA SEÑORITA (FOTO MARÍA LUISA SEGALÉRVA, C O N ET. T E N I E N T E OONZALEZ AGUILERA) dículo, cuando no melancólico y agresivo- ¡U n rincón sin hombres, por el amor misógino. Sois alimento demasiado dulce. de D i o s! L a distancia es tónico amargo y saludable. Esto, dulcísimas, no es pesimismo, ni meOs miramos avanzar, inundarnos, sumernos misoginia. Es realidad. S i el Creador girnos. Estamos asombrados y desconcerhubiera planeado la especie para una semtados. ¿D ó n d e está el agujero en la pared piterna comunicación no hubiese perdido el que nos permita, siquiera una hora al día, tiempo en dividirla en hembras y varones. v i v i r entre hombres Para hacerse eterna compañía inexorable, Vosotras, al parecer, no sentís aún la bastaba mi solo género. E l divino placer es fatiga nerviosa de la constante compañía encontrarse. Mas para lograrle, y sobre masculina. N o nos hacemos, sin embargo, todo para disfrutarle plenamente, es indisdemasiadas ilusiones sobre lo infalible de pensable haberse tenido que buscar. Cosa nuestro encanto. T a l vez os fatigamos meimposible si estamos siempre juntos. Claro nos porque nos miráis con más indiferenes que vosotras, mujeres, para descansar de cia. T a l vez no estáis todavía cansadas de nosotros, tenéis siempre el refugio del hoencontrarnos en todas partes sencillamente gar. Ese es vuestro milagro; estando en porque no nos veis. Estáis tan deliciosamentocias partes encontráis siempre medio de te ocupadas disfrutando la novedad de vuesestar en vuestra casa. Ese es también vuestra emancipación que no reparáis gran cosa tro privilegio. Nosotros nos vamos... Os en los compañeros de libertad. Tenéis aún quedáis solas horas enteras. P o r eso salvaen los labios el regusto inefable de la leréis vuestras almas. Nosotros siempre que galización de lo prohibido. Todo lo que volvemos a casa os encontramos dentro. N o hace poco aún era incorrección, casi peestamos solos nunca. Es difícil que podacado, se ha transformado en correctísimo, mos oír la voz de la conciencia, que no acosnatural y, al parecer, inocuo. H a n desapatumbra a hablar m á s que en la soledad. Por recido dueñas, rodrigones, restricciones, eso es m á s difícil que nos salvemos. prejuicios. Salís de casa solas, viajáis soTodo lo dicho es pura digresión. Estamos las, vais por la calle, al cine, al teatro, a la en que habéis invadido tumultuosamente toclase, al restaurante solas o acompañadas dos nuestros campes de actividad. Y e! por quien os acomoda. Y está muy bien. mundo masculino se pregunta: Qué hacen, Mas, como la transformación ha sido brusqué van a hacer, qué han hecho en los años ca, a vosotras mismas os pare- mentira que llevan de actividad social las hembras y le encontráis saborcillo de culpa, siquiera libertadas? venial. E n todas estas inocentes andanzas -Ruido, desde luego- -rezonga un misóque os permitís en nuestra compañía aún no gino malhumorado. somos en vuestra estimación compañeros a secas, sino un poquito cómplices. Por eso- -Hasta ahora- -insinúa un cínico, enseno os cansáis de nosotros. Y a os cansaréis. ñando los dientes- -las futuras salvadoras Y a pasaréis del remordimiento al aburridel mundo se han distinguido en tres acíimiento. V i clamaréis también como nos- i vidaclcs: Bailar, fumar v radiarse la ropa. otros Estas sen malévolas parcialidades de com- petidor despechado o de tirano destituido. E n realidad, ¿qué hay? Poco tiempo ha pasado de vuestro advenimiento; pero, ¿m a r c a o inicia vuestra actividad alguna profunda d i ferencia moral ea la apreciación de la vida? Se ha realizado ya alguna de nuestras predicciones esperanzadas? Fuera de toda inútil galantería, no lo parece. Y sin embargo... ¿Dónde, cuándo, cómo os hacéis ver y, oír? E n los talleres, ganándoos la vida. A q u í estáis desde siempre, y a ellos os ha lie- vado la necesidad. M a l podéis imponer, atadas todavía por la ley a la voluntad del varón, normas de justicia que él, teóricamente libre, no consigue hacer triunfar, sino tan lentamente. E n la competencia cruel, os defendéis con armas no muy puras. Intensificáis el esfuerzo, abaratáis la paga. E s un crimen. Pero el hambre de los vuestros, que intentáis aplacar con vuestro trabajo mal pagado, os justifica. E n despaches, oficinas, Bancos, ministerios? Aquí se marca poca diferencia entre vuestra modalidad y la de! varón, vuestro compañero. Tai vez, un poco más de minuciosa exactitud por parte vuestra en el cumplimiento exterior del deber. E n cambio- -hablo en general siempre- mucha menor conciencia de la responsabilidad. T r a bajáis tenaz y honradamente, desde luego; pero se advierte que no ponéis en la tarea interés esencia! U n instinto profundo os avisa, tai vez, de la inutilidad del trabajo emprendido, y vuestro sentido de la realidad desprecia la obra misma en que. gastando el tiempo, ganáis la vida, ¿Q u é íe puede importar a la especie que el cambio suba o baje, o que un expediente de lo contencioso se resuelve en favor del Estado o del contribuyente? S i n duda ninguna- -os ¡o
 // Cambio Nodo4-Sevilla