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A B C. MIÉRCOLES xa D E M A R Z O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA P A G 26: 1 PRESENTACIÓN D E CREDENCIALES D E L NUEVO EMBAJADOR D E FRANCIA La comitiva en la Plaza de la Armería. Hacia el Salón del Trono. Discurso del embajador. Contestación de Su Majestad. Termina el acto. Desfile de la comitiva. al mando de su oficial mayor, Sr. Luque, recibió, como de costumbre, al diplomático extranjero, una comisión de cuatro gentilesMadrid 11, 3 tarde. Con el ceremonial hombres de casa y boca, compuesta por los señores Sadi del Sol, Fernández Cuevas y de rigor se verificó esta mañana, a las doctores Roldan y Hergueta. Los gentilesdoce, en Palacio, el acto de presentar sus cartas credenciales a S. M el Rey el nuevo hombres, después de cumplimentar al seembajador de Francia en Madrid, M Char- ñor Corbin, le precedieron por la escalera. Detrás del embajador iba el personal de les Corbin. Tres cuartos de hora antes salió la co- la Embajada. E n la primera meseta uniémitiva del edificio de la Embajada, diri- ronse a la comitiva, también después de giéndose a la plaza de la Armería. E l paso ofrecer sus respetos al representante franpor la Puerta del Sol y las calles del tra- cés, los mayordomos de semana marqués de Casa de, los Griegos, conde de las Barceyecto fué presenciado por numeroso público. Delante iba, vacío, un coche de- París nas, D. Fernando Aragón, D. Juan Miguel Herrera y D. Fernando Aguilar. de media gala, en el que a primera hora de la tarde, ya de regreso en la Embajada, Así, precedido por las comisiones de genhabía de efectuar las visitas protocolarias tileshombres de casa y boca y mayordomos el Sr. Corbin, acompañado del primer in- de semana, rodeado de un zaguanete de troductor de embajadores, duque. de Vista- Alabarderos y seguido del personal de la hermosa. Seguían, todas con los correspon- Embajada, el Sr. Corbin subió el resto de dientes servicios de postillón y palafrene- la escalera mientras los guardias alabarros, las carrozas de Palacio siguientes: deros le rendían honores y la Banda de múAmaranto, conduciendo al consejero y dos sica de este Cuerpo interpretaba la Marsecretarios de la Embajada, arrastrada por cha Real fusilera. Una vez en el piso prinseis caballos negros, empenachados con plu- cipal, el embajador entró por el salón de comas de los colores nacionales; Cifras, que lumnas en el de Carlos III, y allí esperó a conducía a los agregados militares y nava- que el duque de Vistahermosa, destacado les, con seis caballos castaño obscuro, con con objeto de anunciar al Rey su llegada, penachos azules y encarnados; Corona du- trajese la venía del Monarca para pasar al cal, de respeto, con seis caballos castaño Salón del Trono. claro y penachos de colores blanco y azul, y, Mientras todo esto ocurría habían ido por último, la de Concha, En esta última, congregándose en la antecámara muchos maiban el nuevo embajador y el duque de Vis- yordomos y gentileshombres de casa y boca, tahermosa. Ambos vestían el uniforme de y en la cámara los grandes de España duques diplomáticos, y el Sr. Corbin cruzaba su de Montellano Baena, Arión, Unión de Cupecho con la banda de la Legión de Honor. ba, Medinaceli, Pinohermoso, Lécera, SeviA los estribos de esta carroza, que arras- lla, Almenara Alta, Santa Cristina, Vista trabas seis magníficos alazanes, con pena- Alegre, Huete y Bailen; marqueses de Rachos, en copete y plumas amarillas, azules, fal, Romana, Bedmar, San Juan de Piedras encarnadas y blancas, y delante de la cual Albas, San Vicente, Castelrodrigo y Viana, marchaba un correo de gabinete, cabalga- y condes de Plasencia, Sástago, Alcubieban el jefe de carrera, comandante de la rre, Bilbao, Moriles y Cheste. Escolta Real, Sr. Carbajal, y el caballerizo Minutos antes de las doce, el Rey, con de campo, D. Fernando Dorado. Cerraba la los jefes de Palacio, el jefe de la Casa M i comitiva el escuadrón de la Escolta. litar, interino, general Ponte, y el comandante general de Alabarderos, interino, sePara dar más solemnidad a la recepción ñor García Lavaggi, había salido de la cádel nuevo embajador, había dispuesto el mara y allí se formó la comitiva, para trascapitán general, barón de Casa Davalillo, ladarse el Soberano al Salón del Trono. E l que se reforzara la guardia exterior del Real orden del cortejo fué análogo al de las caPalacio con dos compañís, de cien hombres pillas públicas. cada una, en traje de gala, de los regimientos de Saboya y de León. Estas fuerzas En el Salón del Trono formaron en la plaza de la Armería, a las Su Majestad el Rey ocupó, en el Salón once de 3 a mañana, así como la compañía del regimiento de Wad- Ras, dos piezas del del Trono, su alto sitia! Vestía el Monarca Primero Ligero de Artillería y una sección uniforme de capitán general, de gala, con de Húsares de la Princesa, a quienes co- la banda de la Orden de San Fernando y rrespondía estar de guardia, y las fuerzas altas condecoraciones españolas y francesas, que estaban saliente del mismo servicio; entre estas últimas la de la Legión de todas al mando del jefe de parada correspondiente. Fuerzas de la Guardia Civil contenían al público frente a la galería de la plaza. A l entrar la comitiva, ya formadas las tropas, las bandas de música interpretaron Bodegas M Antonio de! a Riva y Cía. Jerez. la Marcha Real. Mientras las demás carrozas penetraron en Palacio por las puertas laterales, la del embajador lo hizo por la principal, para apearse el Sr. Corbin y el señor introductor de embajadores al pie mismo de la gran escalera. P R O V E E D O R A D É L A REAS, CASA La Comitiva en la plaza de la A r mería Honor. Detrás de Su Majestad se coloca ron el duque de Miranda y el conde de Ma ceda; al pie de la grada se pusieron el grao de de España, de guardia con Sus Majestades, marqués de Portago, y el mayordomo da semana, de servicio, conde de Berberana A la derecha del Trono, el presidente del Consejo, con todos los ministros, de uniforme bandas y condecoraciones, y a la v ¿n quierda, los grandes de España ya citados. Enfrente situáronse los mayordomos de semana, los gentileshombres de casa y boca, los ¡jefes de la casa militar y los jefes y oficiales de la Escolta y Alabarderos. Otorgada la venia del Rey para que penetrase el embajador, éste, precedido por el duque de Vistahermosa, entró en el Salón del Trono. E l Sr. Corbin hizo tas reverencias protocolarias a Su Majestad, al Gobierno y a las clases de etiqueta. Discurso del embajador Acercándose al Monarca el embajador, y al hacerle entrega de sus cartas credenciales, que el Soberano había depositado a su vez en manos del ministro de Estado, dio lectura, en francés, al siguiente discurso: Señor: Tengo la honra de poner en manos de Vuestra Majestad las cartas que me acreditan como embajador de la República francesa, cerca de su Real persona. Entre Francia y España, unidas por tan gloriosos recuerdos y por tan estrechas afinidades, viene existiendo desde hace siglos una mutua e irresistible atracción. En el transcurso de estos últimos años, las relaciones amistosas entre las dos se han revestido de una cordialidad y de una confianza, que permite abrigar la esperanza de las co- laboraciones más fecundas en todos los te- rrenos. Potencias mediterráneas y africanas, España y Francia verán abrirse ante ellas vastas perspectivas para la obra de progreso y. civilización, a la cual dedican todo su esfuerzo y aciertan a proseguir oportunamente una cooperación, cuya poderosa eficacia h a n demostrado e n recientes acontecimientos. En el afán que impulsa a los pueblos a buscar las bases de una concordia y de una seguridad, Francia se honra en haber hallado tan frecuentemente a España a su lado para defender principios que interesan al porvenir mismo de la Humanidad, y está segura de encontrar el eco de sus aspiraciones en la nación vecina, cuyo levantado ideal y generosos sentimientos conoce. La fraternal inteligencia que así se ha creado es mirada por el pueblo francés como uno de los medios más seguros de servir la causa de la paz, a la cual tan vivamente apegado está, siendo vehemente deseo de mi Gobierno ver dichos lazos mantenerse y desarrollarse. Consciente del insigne honor que se me hace al ser llamado a colaborar en tan noble labor, me atrevo a esperar que V. M. cuyas virtudes generosas y caballerosas hacia las víctimas de la guerra han conquistado la gratitud de todos los corazones franceses, tendrá a bien favorecer mi misión con su elevada benevolencia y asegurarme el apoyo de su Gobierno. E l presidente de la República francesa me ha encargado sea intérprete ante Vuestra Majestad de los votos que formula, juntamente con el Gobierno, por la ventura de V M. por la de la Reina y por la de la Real familia, así como por la prosperidad de España. El Soberano contestó al discurso del embajador con este otro: Señor embajador: Con la mayor complacencia recibo las cartas con que el señor presidente de la República francesa os acredita como embajador extranjero y plenipotenciario cerca de mi persona. Es innega- (arrnei) de Pablo Contestación de Su Majestad Hacia el Salón del Trono A l pie de la escalera, a lo largo de la cual estaba formado en traje de gala y con su banda de música el Cuerpo de Alabarderos, t AETICIPA A SU ARISTOCRÁTICA CLIENTELA QUE, Í OR AMPLIACIÓN, H A TRASLADADO S U CASA A A L F O N S O X I I 18, y M U Y E N EREVE ANUNCIABA L A E X H I B I C I Ó N D E LOS MODELOS D E SOMBREROS D E LAS PRINCIPALES FIRMAS D E P A R Í S