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LA Lo qué Harry Flemming nos ha dicho. ORQUESTA D E K A K R Y F L E M M I N G E N M O M E N T O D E DESCANSO El as d e l b a i l e visita nuestra G a s a las cuatro? -A ias cuatro. M e gusta ser puntual. Y en efecto, no se hace esperar. A l a hora convenida se detiene ante l a Casa de A B C el flamante coche de capot niquelado, ¡iic, experto y hábil, conduce H a r r y F t e n m i r i g por este M a d r i d que desconoce, con un atrevimiento que admiramos, realmente asustados, cuantos sabemos algo del problema de la circulación en la ciudad. T r a s breve maniobra para que el auto quede a salvo dé ajenas imprudencias, frena, suelta el acelerador, y, ágil y sonriente, salta del baquet. Momentos después se encuentra entre nosotros el admirable F l e m m i n g astro mundial de l a danza, señor absoluto e indiscutible del jass- band, ídolo de los aficionados a i baile... -Sa udos. N o quería irme de España sin visitar a ustedes- -afirma, bondadoso y amab l e- Heme, pues, aquí. H o y no trabajo hasta muy tarde, y es por esto que puedo permitirme la satisfacción de presenciar cómo se hace un rotativo... ¿V a m o s? L a entrada de: gran artista en l a nave. de máquinas se acoge con curiosidad y simpatía mas H a r r y ajeno a l a expectación que a su paso produce, v a rápido de un lado para otro, inquiriendo ávidamente, preguntando discreto, deteniéndose a veces, admirado, pues le subyuga, sin duda, el espectáculo A -t a n distinto del s u y o- al que con i n f a n t i l alegría está asistiendo. Sus ojos reflej a n el asombro, y a través de sus palabras, plenas de sinceridad, adivinamos l a emoción que, el taller- -todo actividad- -le ha producido. D e retorno, nos detenemos en el salón de redactores. Tentación. ¿Vamos a permit i r que pase a nuestro lado esta mundial figura de l a danza, dejando l a interviú para ocasión más oportuna, como el cosechero de Jerez en l a regia visita hacía con sus v i nos... N o nos lo perdonaríamos. Y sin pensar, 1o, más, le interrogamos. -D í g a n o s H a r r y ¿baila usted en público hace mucho tiempo? E l famoso negro se sonríe: -i O h mucho tiempo! Desde los siete años, y cuento ahora veintisiete... S i n duda le sorprende que empezara tan niño... Pues crea qué no exagero- -añade con cierto dejo de melancolía, que nace quizá de los recuerdos que en él evoca su relato- N o tenía más de la edad que les digo, cuando mi padre- -dueño de un gran negocio de tabaco, en Norteamérica- -decidió enviarme a L e i p z i g con un profesor, que había de educarme e instruirme. Y allá f u i dejando en N u e va Y o r k donde he nacido, mi casa, mi f a m i l i a mis juegos infantiles... ¡todos mis afectos y recuerdos de niño! ¡Debía estudiar, hacerme hombre, prepararme para l a lucha por l a v i d a ¡V a n a esperanza! T r e s meses no más hacía que me hallaba en Sajonia, cuando m i preceptor- -maestro en p i c a r d í a s huyó de m i lado con los 75.000 marcos oro que para pago de mis gastos y estudios le entregara m i padre. i. ¡T e r r i b l e situación! ¡Pueden ustedes figurarse! Solo, sin dinero, en tierra extraña y s i n conocer el idioma... Pero m i edad, m i corta edad fué precisamente lo que me salvó, porque unos artistas que se hospedaban en la misma pensión v i e r o n en mí, sin duda, u n número nuevo para su programa, y tras de aleccionarme, me llevaron consigo... ¿Y gustó su trabajo? -interrumpimos. -D e s d e el primer día, puedo, sin inmodestia, asegurarlo... Quizá fuese mi suerte o tal vez tuviera aptitudes p a r a el baile... L o cierto es que me impuse con gran facilidad. ¿Y de sueldo? F l e m m i n g ríe a l recordarlo. -L o s dos primeros años, n i hablar de esto. M e mantenían, me vestían... M a s pasado ese tiempo me a s i g n a r o n- -F l e m m i n g vuelve a mostrarnos su blanca dentadura- -dos marquitos diarios... Claró es- -comenta con rápido humorismo- -que aquella cantidad era para mí solo... Deshecha la cómpa. ííía, quisieron. algunos. de sus eiementos retenerme con promesas algo más tentadoras que u n a retribución mensual de sesenta marcos o r o pero, enérgico y resuelto, rechacé
 // Cambio Nodo4-Sevilla