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de la continuidad vital de los seres, y así la muerte no es otra cosa que una parálisis incorregible, incurable, del dinamismo celular. La quietud definitiva del corazón y del fenómeno respiratorio suele ser para el hombre un signo seguro de muerte: pero ésta no es real para todo el organismo hasta que la última célula ha terminado su acción contributiva de sostén y ha cerrado su laboratorio. Si en la célula se elabora la vida y allí ésta se nutre y se mantiene, ya podéis imaginar que ese corpúsculo microscópico es de una complejidad increíble, inconcebible para las dimensiones normales de nuestro entendimiento. Situados invariablemente como estamos, en cuanto a magnitud, en un punto medio entre los gigantes del cosmos y las unidades mínimas, vitales e inorgánicas, de los cuerpos terrestres, apreciamos con dificultad lo mismo las distancias estelares y las enormes travesías de la luz que la pequenez de la célula, del átomo y del electrón. ¿Cómo podremos estimar, en sus justas proporciones, la complejidad y grandeza de lo minúsculo? El seno del protoplasma celular alberga un corpusculillo a que se da el nombre de núcleo. Si, salvando las naturales diferencias, comparamos la célula con una fruta de hueso, tina cereza o un albaricoque, la piel vendrá a ser como la cutícula celular: la carne o pulpa será el protoplasma, y el hueso el núcleo. Pero el núcleo de la célula, en vez de encerrar una almendra, como la fruta, contiene una materia líquida análoga al protoplasma (núcleoplasma) en el cual se ve una serie reticular de filamentos (red nuclear) Con granulillos que tienen la propiedad de teñirse de cplor cuando la célula se somete a la acción de ciertos reactivos. Tal és la crotnatina. Prescindiendo de otros elementos interiores y exteriores de! núcleo que no son pertinentes al caso (nucléolo, centrosomas, centrosferas, etc. pongamos un momento nuestra consideración en la cromatina. Estos granulillos dé la red nuclear, en ía madurez del elemento orgánico van reuniéndose, yuxtaponiéndose ordenadamente en línea para formar una cintilla o un cordón (espireno) más o menos encorvado en espiral o devanado de manera semejante a un ovillejo de hilo. Este espirema se divide luego en varios fragmentos (cromosomas) y, después de ordenarse en una banda central (ecuatorial) cada uno de ellos se subdivide longitudinalmente en dos, formando, por tanto, dos líneas ecuatoriales, que se orientan y se dirigen hacia los polos de la célula, una línea hacia cada polo. Aquí se reconstruyen los cromosomas; aquí vuelven a nacer sendas cromatinas para los dos núcleos y células en que, finalmente, se parte la célula originaria. Vamos llegando al término de nuestra modesta excursión radiofísico- biológica. El núcleo celular es un circuito oscilante. Pero ¿qué es un circuito oscilante y qué tiene que ver esto con la telepatía? PELAYO UNA CÉLULA D E CALABAZA QUE, POR SU EDAD, NO ESTA ENTERAMENTE LLENA DE P R O T O P L A S M A (DE HEIDENHAIN) VIZUETE E L ÓVULO H U M A N O (H) ES M U C H O MAYOR QUE E L CONJUNTO DE TODAS LAS DEMAS CÉLULAS REUNIDAS. E L GRABADO R E PRODUCE, E N T R E OTRAS, U N G L Ó B U L O DE LA S A N G R E (E) UNA CÉLULA OSEA (ü) LA C É L U L A REPRODUCTORA CE) UNA C E LULA N E R V I O S A (F) Y OTRA MUSCULAR (G) (DE K A H N)
 // Cambio Nodo4-Sevilla