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Lea. usftecl los domingos BLANCO Y N E G R O A c t u a l i d a d e s Crónica gráfica de España y extranjero J E l Teatr eS C i n e 5 y l o s T o r o s Crónicas de Ja semana. Artículos varios j d e n t e M e n u d a f Historietas, cuentos infantiles Q D e p o r t e s Amplias informaciones ilustradas. hogar jj L a aVSujer y la C a s a M o d a s labores. E l arte en el Literatura: U n a novela corta en cada número o el pliego semanal de una grande. Cuentos, crónicas, poesías, informaciones G r a n M u n d o V i d a social. R e s i j ¡Planas e n c o l o r J l ¡ll! lll! lllNI lll! IB dencias aristocráticas eJeEsapIcas e n Sánele Es ¡paS. a. 1 i: M! í: ii ii. Ti iir ¡i 354 FERNANDEZ Y GONZÁLEZ EL PASTELERO D E MADRIGAL Entró un paje con dos candelabros de plata, con bujías de cera encendidas, y dijo al entrar: -Alabado sea el Santísimo Sacramento. -P o r siempre- -contestó el hombre que se paseaba, con voz seca, baja y lenta. EÜ paje dejó los candelabros sobre l a mesa, que estaba cargada de papeles, sueltos muchos, otros en legajos, atados con cintas encarnadas. E l paje salió, y el hombre que se paseaba se acercó a la mesa y se sentó en un sillón de nogal, con asiento y respaldo encarnado, sujeto con tachuelas de plata, y se puso a examinar unos papeles. Con luz ya, podemos hacernos cargo por completo de la fisonomía de este hombre. S u semblante no tenía color, porque no podía llamarse color su densa y mate palidez biliosa; su frente era ancha y alta, que si algo expresaba, era ana firmeza de voluntad a toda prueba. Tenía muy cortos los cabellos que le quedaban; grises las cejas, los ojos grandes, azules, de un color muy bajo, fríos, de gran fijeza y profundamente graves; l a nariz, regular; l a boca, pequeña y enérgica, con el labio i n ferior grueso, alto, saliente; el corte general del semblante, más bien oval que prolongado, y cuidadosamente afeitada l a barba; bajo sus ojos y sobre su boca se marcaban dos profundas arrugas; pero ni una sola sé notaba en su frente, que tenía mucho de terrible. Este hombre contaba sesenta y ocho años, tres ineses y veintinueve días; como que estaba en el 29 de septiembre de 1594 y había nacido en ValladoJid en 20 de mayo de 1527. Porque este hombre era el Rey don Felipe I I L o s años no habían matado l a activa laboriosidad con que había empleado casi toda su larga vida en los negocios públicos. Continuaba siendo el R e y que más había mandado, que más había gobernado, que más lo había hecho todo por sí mismo. L o s secretarios de Felipe I I no habían sido nunca más que simples secretarios, y en más de un asunt o grave el Rey l o había hecho todo por si mismo, sin que nadie hubiese hojeado un papel, sin que nadie hubiese escrito una sola letra. ¿Muy pocos secretarios de Estado de Felipe II PÉREZ VALDIVIA BAJO, MONTO A CABALLO, T E L A L C A L D E NO BE SEPARO D E L COHIÍEDOR... a excepción de Antonio Pérez, que tan mal le había pagado, habían podido adivinar los pensamientos que se ocultaban tras la ancha y severa frente de Felipe II L a fisonomía de este Rey causaba frío y una repugnancia instintiva, porque aquella fisonomía, siempre velada por una gravedad sombría, nada expre-
 // Cambio Nodo4-Sevilla