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MADRID- SEVILLA 18 D E M A R Z O 1 930. SUELTO DE NUMERO 10 C T S DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y CERCANA A TETUAN. SEVILLA DIARIO DO. S 1 N. ANUNCIOS: 1 LUSTRAVIGE- AÑO 8.494 MUÑOZ MOSEXTO J -JS OLIVE. REDACCIÓN: PRADO E L G E N E R A L PRIMO D E RIVERA F A L L E CIÓ, R E P E N T I N A M E N T E E N P A R Í S E L D O M I N G O POR L A M A Ñ A N A La noticia en A B C El presidente del Consejo y el señor Sánchez Guerra reciben la noticia del fallecimiento. Cómo murió el general Primo de Rivera. Opiniones de políticos. Datos biográficos. Hace aún pocos días. Fué cuando, a la caída de la Dictadura, expresábamos el. juicio claro y sintético. que nos sugería aquella etapa de la- vida de España. Y no era tampoco nuevo en estas páginas de A B C el equitativo, el justo distingo entre la obra y su hombre, y, en el hombre, entre los aciertos y los errores, entre los empeños que culminaron en un éxito nacional y aquellos otros que acarrearon un deservicio colectivo. Porque juagar al hombre y a su obra en bloque nos parecía absurdo sistema, que, por un lado o por otro, pero siempre a través de las sugestiones pasionales, conducía a la injusticia; unas veces, a la conclusión de que se cifraban; en la obra y en el hombre todos los atributos deilo bueno, y otras, concluyendo que todo era extraviado, infausto y digno de vituperio. La gran figura, la histórica y procer figura del. general Primo de Rivera, lia debido ser contemplada, deberá serlo ante la mirada serena de la Historia- -y así lo fué por nosotros- como si estuviera en una eminente vitrina que nada ocultase de ninguno de los aspectos de tan interesante y compleja personalidad. Han sido muchos ios que la colocaron, para verla y apreciadla, en una hornacina cuya parte visible presentaban exclusivamente por el ludo de los aciertos o por el a e los errores, según el prejuicio de quien la c. ianimaba. lace aún pocos días. Fué al caer la Dietaaura cuando escribíamos en estas columnas: A 1 C un día y otro mantuvo abierta mente SIL criterio, opuesto a h prolongación de la Dictadura v favorable a restablecer plenamente la normalidad constitucional, hiio nos da autoridad, ahora que ra no se puede temer ni esperar nada del marqués de Esleiia, para recordar cinc España le debe la. enérgica y oportuna, intervención cene la salió de ii ¡i. pcliqro de anarquía; la restauración del arden público, ron aramias para el trabajo; la- indicación prestigiosa de las arma: españolas en la qlori osa operación de Alhucemas, personalmente dirigida por él; la pas en M arruecos v un evidente i uerte- dinami. sm, o. que ¡ta sido viqor inicial para la. Posibilidad de nuevos cauces, y que ha culminado últimamente en la c ra- udiosidad de. nuestras dos Exposiciones. No reconocerlo así sería en eslos momentos tnuv cómodo Je vuestra Porte, Pero si nuilicaria una cobardía de la une no somos capaces, lulo no bono uno solo do vuestros orí léalos ni de nuestra significación, social mente conservadora, peí o partidario de una dilecta ¡crvención del pO s cu SUS destinos. No podríamos, en este instante de emoción doloroso, condensar en juicio más sintético el deber de justicia que. así en vida como después de su muerte, merece D. Miguel Primo de Rivera. Y si, para juzgarle cabalmente en su obra, era prematura la fecha del 20 de enero último, en que escribíamos aquellas líneas, ante el hombre que parecía vigoroso y con largo vivir por delante, no lo es menos en esta fecha de. hoy, cuando su figura se lia abatido súbitamente porque su vivir se extinguió. Pero, en cambio, nuestras, palabras de entonces tienen una fuerza y una autoridad, que hoy se eclipsarían- ante la magnitud y el alcance de los respetos que merece la memoria de quien ya no es. de Rivera, sus anales de, seis años de dictador se removerán por todos con inano piadosa. Cualquier alma noble tos hubiera removido siempre, viviendo él, con mano equitativa y con sentido justo. Pues en esos anales se condensan las características de la fuerte, interesante y fecunda personalidad que se ha extinguido. El mismo desenlace de una vida exorbitantemente derrochada en la acción durante esos seis años intensísimos, ocurrido a los pocos días de la crisis- -crisis de Gobierno y crisis en una existencia que se había creado la segitnda naturaleza de un verdadero vértigo en la actividad- -está proclamando. cuá ¡i: consubstancial le era aquella acción, que aún no hace d. os meses se manifestaba, en su plenitud, en proyectos, en planes, en organizaciones y trabajos que pedían un vivir largo y vigoroso... Poco más hemos de decir. F. l general Primo de Rivera mucre cuando está aún tan reciente la declinación de su poder, que no hay mente en la cual se haya borrado, ni siquiera haya palidecido la memoria No habrá. quien escaliiíte af. Primo de R. i- de sus fastos gloriosos. Gloriosos, sin ate- vera, en esta hora que- para- él, singular- r nuaciones, ni regateos, ni distingos- -en mente, es de doble justicia, porqne resu- me en esto, no; resueltamente. 110- porque ia vida una sola vista el juicio acerca d e. su vida en- del oencral Primo ¡le Jurera de ¡a un rast. ro lera v el q- ue sugiere su recentísima gestión histórico de icen ito patriotismo. La- v. oea- tic gobernante, el. homenaje áe respeto- -que eiÓH militar le lirvó a ofrecer cn- -iucunvu- j- merece su gran figura. Todos los que se tri- bles hozaros, intrépidas, con. serena gallar- I bu- I en a quien- dio, al fin, a España; con dedía, esa vida a España, no porque el csire rroche i cncroso, su vida, después de haber- cha deber profesional ni el pundonor sidos- jsola- ofréndenlo tantas veces y. de diversos ¡nodos, nos pareeerón. condignos del caso Ion! de la clase le obligaran, a ello, sino porque eslabón en los. más profundos esta- expresión de gratitud nacional obligada. Fue, los de su temperamento y de su curación de j en nn mámenlo crítico de España, el h. om- i español el licroír- nw v el sacrificio, en po- bre que salvó a Pispa- ña. El servicio de Es- í tencia siempre para acorrer allí donde su paña qosió v apur y. sii. vi. dli; pejo; no en bol- los: sagacidad descubría el puesto comprometi- de; -cómo nunca lo íué- el. s. a dnficio. de hombres que la. Patria consume en el ara. de do que urgía ocupar. su. culto y en. la fragua, voraz en. que se j r- j t Pac iodo un español, f. a raíz más vivo joti sus destinos, Fisto, es Castilla... de sn carácter, de su. genio- -porque en esto Par. al. espíritu: del hombro- eminente, del era genial- -se hundía cu la entraña misma positivo valor nacional cuya pérdida hoy llo le la. s idiosinefastas nacicoial. es. de las que rarnos, y loria a su tic morí ingente sobi e se inostre. ba orgu ioso. fieramente orgullo- toda otra, de gran, español- so, a las que amaba con toda la fogosidad de una Pasión, con cerniera muchas vece- con ofuscaciones nobles que exculpan y La noticia en A. B C j enaltecen. Por español, fué como fué. Y la cualidad genuino cíe su cspírilu. la impeA la una y media cíe la- tarde un redactor tuosidad para verter en los moldes de la ele UniícJ Press telefoneó a nuestro direc- acción la catarata de sus creaciones vienta- i to r. quien se encontraba en sn domicilio, v i les y de sus opulencias imaginativas: lam- le comunicó la noticia cscueía del iadeci- j bió ti- es española en los temperamentos de miento en P a r í s del general P r i m o de I i v e- po dinámico como el suyo. Por español. ra. 1: 1 marqués. do Lúea de Tena pudo saber sintió la Política, español se creía; sin- únicamente u aquel iustaiHe (uc- dieba t ccianicníc, apolítico. Agencia había recibido un telefonema tic cíbolo, después de lo nmcrle de primo j Patas ei) e l que se comunicaba el- fallecí-
 // Cambio Nodo4-Sevilla