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ABC. MARTES 18 DE MARZO DE 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G xg ministros Bonnefous y Hennessyn general Marsengo, ex agregado- militar de Italia, en ¡Madrid, y numerosas personas de la aristocracia y del mundo político y diplomático. P a r a acabar en p a z una carrera de combate E l general P r i m o de Rivera se había captado desde su llegada a París numerosas simpatías. A l hotel donde se alojaba acudían diariamente personas pertenecientes a todas las clases sociales, que rendían homenaje a la sencillez v afabilidad de su trato. E l marones de Éstelia gustaba decir que había venido a París para acabar en la paz una carrera de labor y de combate. Los franceses, por otra parte, no podrán olvidar nunca que Primo de R i v e r a fué siempre un gran amigo de su país. Este sentimiento es, pues, el que se refleja en todos los comentarios encaminados a enaltecer y consagrar la memoria del finado- general. -Ceria. E n l a capilla ardiente del hotel E l cadáver del general P r i m o de R i v e r a fué amortajado con el hábito de los religiosos del Carmelo, con sandalias, las manos cruzadas sobre el pecho y en ellas un C r u c i fijo. E l rostro del marqués de Estella aparece sereno, la barba que, como se sabe, se había dejado crecer hace algunos días, ha sido cuidadosamente afeitada y esto contribuye a dar a su fisonomía un aspecto agradable, sin que se observe en el rostro la menor alteración Durante toda la tarde y primeras horas de l a noche han sido numerosísimas las personas de todas las clases sociales que han acudido al hotel, para orar ante el cadáver y testimoniar su sentimiento a los hijos del general. Entre ellas figuraban la marquesa de Arguelles, una hija de Eusebio Blasco, l a duquesa de Alba, la señorita Castellanos y el ex ministro de Hacienda S r Calvo Sotelo. E l cadáver será velado esta noche por l a familia y dos hermanas de la Caridad. V a r i o s blandones iluminan con tenue luz el rostro del cadáver: sobre una mesilla colocada a la derecha del lecho mortuorio ha sido puesto un gran Crucifijo. A las nueve cb la noche cesó el desfile de personalidades ante el cadáver, y el silencio fué desde este momento absoluto en las habitaciones contiguas a l a cámara mortuoria, contrastando con el gran movimiento y el desfile de gente que hubo durante todo el día. Entre las personas que han acudido a dar el pésame a la familia figuran el subsecretario de Negocios Extranjeros, los ex presidentes de los Consejos Municipal y General de París, y el ministro de Rumania, Nicolás Titulesco. U n a s cuartillas del señor Calvo Sotelo (Conferencia telefónica. Ante el cadáver del español insuperable, que sólo vivió para amar a su Patria y sólo murió por servirla, he sentido un calofrío medular. Pocas horas antes, en esta misma habitación, casi monacal por su sobriedad, departí largamente con el general. L a conversación versó sobre España; de España llegaban hasta él ecos confusos de pasiones, que sus familiares tamizaban todo lo posible. Él, impávido, vigoroso en su fe, seguía creyendo en ios destinos futuros de la Patria inmortal... pero su optimismo y sus augurios fervorosos de paz y gloria, brotaban de unos labios casi exangües. Aquel hombre no era físicamente el que semanas atrás prodigaba dinamismo recio, resistiendo impasible el más agudo de los desgastes, que es el de gobernar a un pueOtras inforraacíoMes blo hermanado con el egoísmo. Su voz era ahora tenue, su gesto lacio, su hablar pausado y su rostro, surcado por las ojeras del Reunión de los ex ramjstees de lainsomnio, denotaba la fatiga implacable. Y a Dictadura no dormía en el lecho el que había sabido E l domingo, a las seis v media d e j a tardisponer del descanso con señorío fulmide, se reunieron en el domicilio del señor nante. Y a no salía de su habitación apeYanguas todos los ex ministros. que lo fueñas el que durante siete años descansó peron con el general Primo dei Rivera, a ex- leando. A l dejar la estancia mi acompañancepción del Sr. Calvo Sotelo, que se halla te, el querido amigo Lazcano, y yo camausente ele España. Solicitamos una referenbiamos una mirada de dolor: Este homcia, siéndonos facilitada por los retiñidos l a i bre agoniza dijimos, y l a Implacable vino siguiente: a confirmar nuestro presagio a las pocas N o es momento el de ahoija. sino para horas. sentir, con muy honda emoción, la gran Yace aún en su lecho; sus manos, crupérdida que acaba de sufrir España. Falta zadas, acarician una medalla, un rosario; todavía la perspectiva histórica para poder su faz tiene ahora serena y noblemente el pavoroso interrogante. L a frente, ancha y, apreciar la grandeza de la figura que desaparece y la magnitud del servicio que presdespejada, sin una arruga, cobija para sí tó a la Patria. A la vez que un profundo un cerebro gigante, que sólo latió por E s dolor como españoles, tenemos como amipaña y para España. U n a monjita reza s i gos la tristeza de que los últimos días del lenciosa, y poniendo rodilla en tierra lloró con el alma, y también con el corazón, y- insigne caudillo y gobernante. hayan sido los más amargos de su vida, al sentir en evocó, sí, y evocó ahora las jornadas ansu corazón, noble y patriota, las heridas gustiosas en que aquel español puso, al sercrueles de la pasión y de l a injusticia. vicio de los ideales más augustos, una gaNuestra adhesión y nuestra lealtad al gellarda inteligencia y una austeridad de asneral P r i m o de R i v e r a signen vivas para su ceta y una voluntad granítica y una capacimemoria y para su obra, de la que ante la dad sobrehumana. L l o r o la ilusión contagiosa y febril con que sabía impulsar a los re- desaparición del jefe inolvidable nos declaramos nuevamente, y con redoblado fermisos y convencer a los timoratos y contener a los hostiles. Lloro, sobre todo, la i n- vor solidarios quienes nos honramos, siendo sns colaboradores en el Gobierno. gratitud bastarda de cuantos desmemoriados o morbosos negaron, negaron, negaron y niegan, error cerril, vilmente, una obra M á s opiniones de politices. E l descollante, un atisbo genial en que al marseñor L e r r o u x gen de errores, que nadie puede eludir, consiguió la pacificación de Marruecos, supreHallábase el Se. L e r r o u x el domingo en mo baluarte ganado por la Monarquía essu casa de San Rafael. Se enteró- de la nopañola en el siglo x x ticia al regresar a Madrid, por la noche. H e mos hablado con él en su domicilio, y a iíientras los pésames llegan en sucenuestras preguntas concretas ha contestasión selecta de exteriorizaciones sentidísido textualmente: mas de condolencia, de general alarma, pa N o creo que el fallecimiento del gene- seo a solas por el largo pasillo del modesral P r i m o de R i v e r a tenga consecuencias to hotel. Allí, en la solitaria cámara, el caen el orden político. Estimo- -con toda sindáver del patriota insigne; en otra, sus faceridad lo digo- -que políticamente había miliares, modestos, buenos, que acaban de muerto, y muerto para siempre el mismo dar a la Patria la vida del que se la dio a día en que dejó el P o d e r y no sólo porque; ellos, y luego a España, la Patria de todos. lo dejó, sino por la forma en que lo dejó. Por seguro tengo que para ella fué el úlE n cuanto a las fuerzas ciudadanas que, timo suspiro del hombre, cuya muerte lloél había pretendido que estuvieran al ser- j ramos sus amigos. Ayer, en la conversavicio de su política- -con la extraña preten- ción conmigo, sólo supo hablar de España, sjón de que no constituyeran partido poli- renovando la fe monárquica que en él era tico- -ya no eran tales fuerzas mandando medular y la confianza en el progreso de él y ahora es notorio que se han disper- nuestro pueblo. España y Monarquía son sado, incluso rectificando muchos elementos. los dos ideales inmaculados, que casi tes- ¿S i habrá concentración de las fuerzas tamentariamente recogí de sus labios y que de la derecha? con unción sagrada sabremos amar de por- -Necesariamente ocurrirá o se intenta- vida los que tuvimos el alto honor de será por lo menos; pero sin caudillismo m i l i guirle, ayudarle y admirarle. tar; eso sería imposible; el caudillismo m i litar, en sentido dictatorial, eso n i muerto París 16 marzo 1930. -José Calvo Sotelo. ni vivo Primo de Rivera, por la. razón sen- cilla de que fart la primera materia, que es un Ejército dispuesto para ello. E n cuanto al político es pronto para juzgarle; yo no he de hacerlo en estos instantes; me inclino respetuosamente ante el dolor de sus deudos y tengo qt ¡e recordar- ¡prescindiendo de opiniones políticas- -al hombre que fué m i a m i g a 1 D é l a Diputación Provincial. U n a propuesta del presidente E n el pleno que celebró ayer la Diputación provincial, antes de entrarse en el orden del día, el presidente, Sr. Sáinz de los Terreros, elogió la figura del general P r i m o de Rivera y propuso que constase en acta el sentimiento de la Corporación por su muerte. Añadió que aquélla- se atendría a lo que acordase el Gobierno, respecto a la asistencia al entierro y demás actos que se celebren. Se acordó que constase en acta el sentimiento de la Corporacioa, y que se hiciese presente el pésame a la famiiía. C A T A L C G O G PvAT i S ECHEGARAY. 2 3- MADRID
 // Cambio Nodo4-Sevilla