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A B C, M A R T E S i3 D E M A R Z O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 24. movedores en las circunstancias que fiaa precedido a l a muerte del general Primo de. Rivera. U n a de las causas que más ha: -influído, sin duda alguna, en el triste fin deí ex dictador, es l a injusticia con que- ha sido tratada su obra y discutida su g e s t i o n a n el Poder. S u acción no fué secundada, por el país, pero no lo fué- -ahora puede decirse- -porque el marqués de Estella no supo crear el movimiento nacional o- no quiso dar la batalla definitiva a los políticos del viejo régimen, que apoyados en ia masonería constituyeron siempre un terrible obstáculo para la realización de su programa. N i n g ú n político español puede ostentar una serie mayor de realizaciones beneficia sas para su Patria, y nadie ha sabido presentar en estos últimos años un programa tan eficaz d e r e g e n e r a c i ó n nacional. Grande es la responsabilidad de los qae tratan de anular la obra de la Dictadura. E s p a ñ a ha perdido un hombre generoso, que tuvo un amor inmenso por su P a t r i a 11 Giornale d Italia dice: E n 1923 E s paña deseaba poseer orden y disciplina P r i mo de Rivera, con su indiscutible patriotismo, con su serenidad y con su valor personal, supo imponerse y resolver una multitud de problemas; entre ellos, la cuestión de Marruecos. E l golpe de Estado que le dio el Poderera consecuencia de un deseo de mando de los organismos militares. Este, su origen, fué su único defecto. P o r esto no podemos compararle con nuestro movimiento fascista, detrás del cual está l a nación entera. -Turchi. Buenos Aires 17, 7 tarde. L a noticia de la muerte del marqués de Estella causó profunda sensación en toda l a Argentina. L o s rotativos de Buenos Aires lanzaron inmediatamente ediciones extraordinarias, sonaron las sirenas y se tiraron cohetes para anunciar que había una gran noticia, Los- periódicos anuncian extensas biografías y- detalles de la muerte. -United Press. claro obscuro mellante a ia máscara, todavía enérgica cu su palidez, ensombrecida por l a capucha blanca del hábito que rod a su cara. U n hisopo de plata esta colócalo lado de l a cama; dos religiosas españoí. s, con amplias tocas blancas, rezan sin ín 1 erupción, y de vez en cuando se arrodillan, imitadas por las amigas de las hijas del general, que alternan con ellas para v i gilar piadosamente al cadáver. L o s despojos de este hombre, que fué todo poderoso, yaciendo ea esta habitación tan sencilla, pueden inspirar una impresión saludable de vanidad y caducidad de las cosas humanas. Y al mirarle no podría dejar de comparar in viente, cuando en a q i r l radioso julio de 1926 P r i m o de Rivera vino a P a r í s para armar el acuerdo francoespañol, que terminó con ía pesadilla de la rebelión riíeña. Había tenido el honor de ser recibido por el en el palacio de l a Embajada el 14 de julio, al volver de la revista militar de la plaza de L E t o i i e con el presidente de la kepública y el Sultán de Marruecos. E l general P r i m o de Rivera se encontraba en uno de los momentos m á s felices de su vida, y recordaré siempre el empuje la ga lardía la alearía de esta conversación, en la cual- p- eneral me habló con l a mavor simpatía de D T o r c u a í o L u c a de Tcr. a, al que llat nó tu gran amigo, y de- A B C, del cual hizo grandes elogios. Volví a verle dos días después ea la gran recepción que la Embajada de España ofreció en hon del S u l t á n M u ley- Yusseí y en aquella noche la más viva úisíaccióit se le vio en su semblante, perrecibir en territorio español al Soberano de Marruecos, i Q u é lejano parece todo esto cu presencia de este cadáver, revestido en- io de humildad suprema del hábito de estameña! Esta noche, a las ocho y cuarenta, el ataúd salió para E s p a ñ a en un vagón enganchado en la estación de Austeriiz al tren de los Pirineos. E l hijo y las hijas del general y el doctor Bandelac de Pariente, su amigo de la infancia, van en el rápido, y le acompañarán hasta M a d r i d Numerosísimos telegramas siguen, llegando a! hotel. L a Reina doña V i c t o r i a tía enviado un telegrama de pésame a l a familia, que, en su gran dolor, ha sido muy sensible a este acto exquisito de benevolencia soberana. randa, Mobcllan, embajador en Bruselas. E l féretro va envuelto en una; bandera española. Ante él desfilan las tropas de l a guarnición en columna de honor. L a ¡aglomeración del público, es; verdaderamente, i m ponente. E l espectáculo es de una emoción inenarrable. Por la estación Cote d Argent han marchado también a España? as hijas del general P r i m o de Rivera. Numerosas personas han acudido a despedirlas. Todo se ha celebrado en silencio. Todo- el dolor, toda l a resignación, la más emocionante nota de sentimentalismo de estos- trances se refleja en los rostros serenos y tristes de las hijas del marqués de- Estella. Escena silenciosa, triste... Numerosas personalidades españolas, muchas damas y caballeros franceses, representaciones de todas- clases, bajan a despedir a los hijos de Primo de Rivera. E n todos ios rostros se. refleja el dolor, l a profunda tristeza. -Y, las -hijas, Carmen y P i lar, serenas, transidas de pena por l a pérdida del hombre, bueno del padre amantísimo, del gran patriota, en silencio se despiden de todos. E s el silencio más triste que pueden tener las desgracias. -Ceña. Unas cuartillas del presidente de Ja República portuguesa Lisboa 17, 8 noche. (Crónica telegráfica. E l presidente de la República, general Carmona, me ha hecho entrega, con destino a A B C, de las siguientes cuartillas; Con profunda emoción he recibido: 1 a noticia de la muerte del general Primo de R i vera, dei que no es posible- -encarecer los extremados esfuerzos que realizóíparajcuanto se refería a Portugal, procurando con manifiesto anhelo. facilitar y estrechar profundamente- las buenas relacionestde jam istad é n t r e l o s dos pueblos de- la Península. -Como p a t r i o t a f u é uno ele los m á s insignes. E n todo momento m o s t r ó un decidido empeño, en salvar a su Patria sin el menor asomo de ambición o de interés personal. E n el alto cargo que durante más de seis años desempeñó, cumplió fielmente sus deberes de militar, dándolo todo y no, esperando- nada. M u r i ó así, con la- conciencia tranquila, y esto basta. L a historia hablará por él. Cascaes 17 de marzo de 1930. -Firmado. -General Carm- ona. Este autógrafo, ha sido dedicado especialmente a A B C, de Madrid, por gentileza especial del presidente de l a- República. -Benoliel. t En la Argentina En Inglaterra Londres 17, 6 tarde. L o s periódicos de esta capital publican extensos artículos necrológicos dedicados al general P r i m o de Rivera, rindiendo tributo de justicia a. sus virtudes ciudadanas, que le hacen acreedor a Ja gratitud de España, aun cuando en su actuación política hubiera incurrido en a l gunos errores. E l Daily Telegraph dice que la incertidumbre acerca del porvenir político de E s p a ñ a consecuencia de. l a Dictadura, proyecta, dentro y fuera de E s p a ñ a una sombra sobre su obra política; pero nadie puede desconocer, n i negar, que el marqués de Estella se inspiró durante su actuación en la vida pública en el m á s acendrado amor a su P a t r i a y de un ferviente deseo de engrandecerla, y todos, amigos y adversarios, deben inclinarse con respeto ante este gran patriota, hombre de honor y gobernante enérgico y perspicaz, y de una capacidad administrativa. E l Times dice que P r i m o de R i v e r a será eternamente recordado como hombre público, servidor generoso de los intereses del país, que, como Bonard L a w y el ex presidente de los Estados Unidos Taft, fué ejemplo de abnegación, imponiéndose un trabajo agotador en provecho de su Patria, en el que no tuvo descanso hasta diez días antes de morir. Recuerda el citado periódico la última nota oficiosa del ex dictador español, en la que su característica franqueza reconocía su cansancio, y añade que Primo de Rivera, sin preparación política ni técnica alguna, gobernó a España con ios re- ntrn de su talento natural y s t i as -neerr- -e a tividad, y termina diciendo que iva n c: r añol genial y sencillo y una gran n iü ar. I BcMasano, Eí cadáver de Primo de Rivera a España P a r í s 17, 12 noche. L a s cinco de la tarde. L a estación de Austeriiz. A lo largo se hallan formadas las fuerzas que van a rendir los honores al m a r q u é s de Estella. Infantería, Caballería, Artillería, un escuadrón de l a Guardia Republicana, llevan al frente sus banderas enlutadas con crespones. T a m bién están enlutados los clarines y los tambores. L a s trompetas suenan con sordina. Lucen colgaduras negras con galones de plata y reina gran emoción ceetre las numerosas personalidades que van a presenciar el traslado de los restos del que fué hasta hace poco presidente del Consejo en España. E l ministro de Estado, duque de A l b a el mariscal Petain, el jefe del Protocolo, monsieur F o u q u i é r e s el gobernador militar de Taris, todo el personal de la Embajada españ. Ia y del Consulado, y numerosas personalidades, aguardan U llegada de los restos mortales de Primo de Rivera. A las seis menos diez minutos se pone c. marcha el J j r g ó n L a s troo 3 rir. den los onores correspondientes. Suenan los clarines como un lamento. Y un silencio profundo y religioso se hace en toda ia comitiva... D e t r á s del coche mortuorio va el que ocupa el embajador, Sr. Quiñones de León, y los ministros, agregados y consejeros. E n otro, van el hijo del marqués do Estella, don Migue! Primo de R i v e r a cónsul ger, ri de E s p a ñ a Sr. Calvo Sotelo, señor 1- zcn. no, doctor Bandelac, duque de Pefia r La colonia española de Santiago de Cuba Santiago. de Cuba 17, 6 tarde. L a coloni española de Santiago de Cuba. se asocia al dolor nacional por la muerte, -de Primo de, Rivera. E s t a colonia, ajena a, la política, reconoció siempre el mérito excelso del r r a n patriota que puso término a l a guerra de A f r i- L y al- J O S social en una época, afrenta de l a política de entonces. Aprovechamos la ocasión para desear a V E el mayor acierto en l a d i r e c c i ó n d e los destinos de nuestra Patria. -Abascal, presidente. Roma 17, 6 tarde. (Crónica telegráfica. L a noticia de l a muerte del general Primo de Rivera ha producido en Roma penosísima impresión. E n Italia se le apreci. iba muchísimo, por el gran afecto que profe- ó siempre a la nación italiana y al régimeíascista. Lavore Fascista dice: S u muerte imprevista, niéspera; nos ha apenado prof demente. E l marqués de Estella demostré en toda ocasión su amistad hacia Italia v su Gobierno favoreció el desarrollo de las excelentes relaciones establecidas entre núes tro país y l a nación española. L a Tribuna escribe que: H a y datos con- La noticia en Roma
 // Cambio Nodo4-Sevilla