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A B C, SÁBADO 19 D E A B R I L D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 7 Universal, la del ochenta y ocho, la E x p o sición de la Reina Regente y de Ríu- y Taulet, alcalde benemérito y patilludo- Concluso el certamen, quedó albergado en este pabellón un muy curioso Museo de A n tropología. Poblaron sus salas los cráneos mensurados de Olóriz, los fósiles comprados en Holanda, por misión del excelentísimo Ayuntamiento, por el no olvidado Pompeyo Gener. Todo ello correspondía admirablemente a una manera cultural ochocentista, aquélla que precisamente había estilizado el cuerpo y el alma de l a Exposición y del edificio... Pero la tal manera y siis predilectos puntos de vista, aconteció que la misma Exposición los agotara. Vinieron tras ellos otros temas, otro estilo. V i n o el Fin- de- siglo -que en Madrid se llamó generación del noventa y ocho con su reacción espiritualista- -mística, inclusive- con su antirracionalismo, con su bancarrota de la ciencia con el séquito de las supersticiones nacionalistas, con el amor declarado a lo subconsciente y, por ende, a la música. U n Museo antropológico, en una atmósfera ideal mudada, tenía que perder por fuerza las tres cuartas partes de su i n terés. E l que digo desapareció. Fué su conato a empedrar aquel infierno de buenas intenciones culturales fallidas, que da cierto fondo a la historia de España. Y ocupó su lugar de aquél- -a tono con las palpitaciones de los tiempos- -una Escuela municipal de música... Cuando una gran Exposición se clausura, no hay solamente que decir adiós en su ciudad al recreo de unos festivales. H a y que decir adiós a un alma que se va. C O N V A L E C E N C I A S -A s í toda post Exposición tiene mucho de convalecencia. Paso difícil y peligroso... Que ha de ser más duro que en ninguna parte en nuestra Sevilla. E n Sevilla, donde tina tradición, no ciertamente de holganza- -calumnia torpe- pero sí de lo que yo he llamado trabajo púdico -fórmula cuyo contenido he explicado más de una vez- ha debido verse cortada necesariamente por un esfuerzo de naturaleza espectacular. Esfuerzo destinado, dentro de aquella tradición, a quedar, diríamos, encerrado entre paréntesis. Una convalecencia, es decir, un estado general de salud, en que resulta más necesaria que en ninguna otra ocasión la adopción de un régimen. L o s regímenes pueden ser más o menos ociosos cuando la normalidad fisiológica; en las crisis agudas, inútiles o bien imposibles; cuando las etapas ele restablecimiento precario tienen su más propio campo y función. Las obscuras fuerzas naturales han cumplido entonces con lo suyo; métodos conscientes les ayudarán y completarán. Esto pedimos ahora para Sevilla los que somos verdaderos amigos suyos- -no los aduladores frivolos, no los cumplimentadores, de mal disimulada indiferencia- esto: la adopción de un método consciente... ¿N o habrá también médicos capaces de imponer y recomendar una: diátesis, como a los hombres, a las ciudades? Sí, los h a y incluso profesionalmente. Aquí mismo he hablado alguna vez a mis lectores de cierto biólogo singular, sabio originalísimo, escocés de nacimiento, M r Geddes, hoy restaurador en Montpellier de un antiguo Colegio de los Escoceses, y que antes ha ejercido por un tiempo, en las tierras de la India inglesa, menester semejante. Dentro del régimen de convalecencia de una Exposición, en la fatiga tras un esfuerzo espectacular, contrario a los instintos colectivos, ¿qué régimen le conviene a Sevilla... E n éste, como en todos- -en procesos urbanos como en episodios de salud privada- -una cuestión capital se presenta en seguida: la de salir o no salir ¿Qué conviene más, reclusión o esparcimiento? ¿Una temporada de quietud o a l guna empresa de esparcimiento generoso? Es un buque moderno que no ha sido superado todavía por otros países de mayores poderes militares marítimos- -los miembros de la Conferencia de Londres- y su excursión por las riberas americanas servirá para demostrar palpablemente que los arsenales españoles son capaces de fabricar las naves más ligeras, más marineras y de R É G I M E N E X P A N S I V O -S a l i r con más alia calidad. todo lo que ello involucra; desde luego, con la multiplicación de las ocasiones de inteU n viejo almirante chileno, que concluye rés vital situadas fuera del encierro; con su vida en el reposo del retiro, m i excelente la consiguiente disminución, también, de amiga el contraalmirante D Carlos Fuenlas interiores. ¿Quién no ha advertido, hasta salida, elogia sin reservas las excelencias de nuestro Sebastián Elcano- -nombre arbicon sólo pasar la vista por tres o cuatro petrario, porque el bravo guipuzcoano que riódicos, que el aumento de espacio concedido dio la vuelta al mundo y halló su sepultura a las secciones de información extranjera en las aguas del Pacífico se firmó Sebascoincide inevitablemente el estrechamiento tián del C a n o y me dice: de las de crónica local? -S i yo tuviera a mano los elementos Nadie negará que con Sevilla cuenta E s indispensables para presentar al ministerio paña una de las posibilidades mejores para de M a r i n a la proposición pertinente, crea la pluralidad metropolitana interior, de que últimamente hemos hablado aquí mismo. I m- usted que no perdería tiempo para gestionar de ese departamento la orden de adquisiporta, empero, que, cuantos en el asunto ción de una unidad igual para nuestra A r piensen o intervengan, graben hondamente mada. en su espíritu esta verdad: Hoy resulta imY me dice lo anterior antes de que la posible convertirse en una de las metrópolis nave española luzca su pabellón en l a bahía del Pueblo español sin haberse convertido antes en una de las provincias de la de Valparaíso, ateniéndose sólo a las noticias que le han proporcionado las publicauniversal Cultura... L a palabra p r o v i n c i a ciones técnicas que ilustran con sus estuno debe asustar. E l Fin- de- siglo la mendios a los lectores profesionales. Claro es talidad ochocentista epigonal de que hemos que u n hombre como el distinguido contrahablado, intentó, sin duda, acerca de ella una almirante citado aprovechará la oportunidad política de descrédito. E n realidad, no hay del arribo del navio español para comunipalabra, no hay concepto más noble. L o esencarse con las autoridades de a bordo, y de cial en ellas no es el hecho de la sumisión, sus inquisiciones algo agradable resultará. sino el hecho de la participación. Se aceptan No resultan estériles las visitas marinas ciertas normas, es claro: a cambio de acepde las potencias que necesitan mantener retación tal, ¡cuan magnífica recompensa, cuan laciones de segura y leal amistad renovaalta dignidad, cuan manifiesto acrecimiendoras de más hondas vinculaciones porque to del poder. de esa manera se acrecientan determinados Sevilla, metrópoli en España. Sevilla, proinflujos que no deben ser desperdiciados. vincia en el mundo. A b r i r las ventanas, saEste crucero de nuestra escuela de guarlir fuera... U n programa expansivo. U n diamarinas parece ser que se proyectó con régimen saludable como ninguno en la conproyecciones que no se realizan, y no por valecencia que es una post Exposición. culpa de nuestra voluntad. E n efecto, el EUGENIO D O R S viaje se planeó a raíz de los acuerdos pacíficos chilenoperuanos, en. los que cupo a E s paña tan simpática participación. Se conviABC E N CHILE no en esa afortunado Tratado erigir en l a cumbre del morro de A r i c a un monumento a la paz. Y se quiso que una lámina de Visita marina bronce, hecha en España, y traída a estas H a entrado al dique de Talcahuano, para lejanas riberas por un buque de nuestra limpiar fondos y hacer- las reparaciones que Armada, recordase perpetuamente, por la leconvenga, nuestra escuela flotante de guaryenda trazada por el buril de un orfebre diamarinas. peninsular, el magno suceso, para que l a posteridad no ignorase que estuvo presente en las horas de la inteligencia fraternal l a inmortal madre del Continente americano. Nuestro regalo se hará cuando el monumento sea erigido. P o r ahora hay que esperar. Mientras tanto, los españoles y los chilenos aprovechan la visita de los marinos peninsulares para entregarse a las alegrías de un vasto programa de festejos, que dejarán en todos los espíritu huellas indelebles de muy gratos momentos; Y no pocos corazones, heridos por las agudas saetas del i n quieto Cupido, dios del A m o r y de la j u ventud. A l Sebastián Elcano debe suceder, en su excursión por estas playas, alguna de las modernas unidades de línea. Hace falta que vengan los nuevos tipos de cruceros de utilidad militar. Buques de rápido andar, de artillería de alcancé, de radio de acción eficaz, de segura protección que se avecine a la invulnerabilidad. Con eso se logrará que nuestra fama crezca y que nuestro prestigio se apodere de todas las voluntades. Las frecuentes excursiones de naves b r i tánicas, alemanas y de otras banderas, ai las costas de América, no tienen otro fundamento. Con imitarles, basta. Los resultados vienen después, sin esfuerzo. EL BACHILLER ALCALICES Valparaíso, marzo de 1930. Y hasta es el caso que, para empezar, se adopte lo primero, ¿abrir o tener cerradas las ventanas? M i consejo, si de algo vale, será a la coyuntura- -como en tantas otras coyuntur a s- éste: abrir las ventanas; salir. jNo u n a portátil m á s! II L A M E J O R II Concesionario exclusivo: T r u s t Mecanográfíco, S A AVENIDA PENAL VER, 16, entlos. Madrid. SUCURSALES Albacete: Carmen, 1. -Avila: Plaza de Santa Teresa, 17- -Badajoz: Echegaray, 11. -Barcelona: Diputación, 251. -Bilbao: Gran Vía, 14. -Cartagena: Canalejas, 3 y 5. -Castellón: Mayor, 65. -Ceuta: Primo de Rivera, 51. -Cuenca: Calderón de la Barca, 33. Gijón: San Antonio, 23 y 25. -Granada: Acera del Darro, 56. -Da Coruña: Real. 48. León: Ordoño II, 33. -Málaga: Duque de la Victoria, 3. -Melilla: Prim, 2. -Sevilla: Rioja, 4. -Tarragona: Conde de Ríus. 13. -Valencia: Paz, 17. -Valladolid: Santiago, 15. -Zaragoza: Don Jaime I, 42, pral,