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AB C. SÁBADO 19 P E A B R I L 1 D E 1950. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 10 agrónomos; ahí están proclamándolo el éxi to obtenido por A r a n a con su trigo Castil l a- -1- que los agricultores castellanos se disputan; el conseguido anteriormente porj Benaiges, el trigo A r i s los trabajos de Gallástegui sobre el maíz, los que ahora comienza a darnos a conocer Nagore con los trigos de Navarra, las publicaciones de B o lanco y, por fin, la promesa para el porvenir, que garantiza los nombres de sus d i rectores y colaboradores: el Instituto de Ce- realicultura, recientemente creado, y que ya desarrolla labor de gran trascendencia económica. -i... -Efectivamente, no he puesto tanto empeño en publicar mis modestos trabajos como en dedicar toda m i posible actividad y tiempo, que todo ha sido necesario, para seguir y perfeccionar la labor; sobre que ya sabe usted que la gente de esta tierra vasca somos más dados a la acción que a la palabra; puede que nada me disculpe, pero, sin em, bargo, no podrá decirse que la he ocultado. E n 1919 presenté una comunicación al Congreso Nacional de Ingeniería, de Madrid, dando cuenta de los resultados obtenidos hasta aquella fecha, de sus fundamentos y métodos de trabajo. E n 1922 otra al Congreso Internacional de Agricultura, celebrado en París; un esquema de m i labor y de sus resultados; esta última, a instancia del entonces presidente de la Asociación de Agricultores de España, señor vizconde de Eza, que deseaba se mostrase que nuestra nación no estaba huérfana de trabajos de esta índole; mucho me honró con tal encargo, y aunque no sé si estuve a la altura de tal honor, es lo cierto que después llegué a pensar podían tener razón los que cariñosamente censuraban mi silencio, ya que no había transcurrido un año cuando recibía la visita de un ilustre hombre de ciencia extranjero, una de las personas mejor enteradas de estas cosas, que amablemente me dijo no sabía nos dedicásemos a estos menesteres en España; que aquella comunicación le había intrigado un poquito, que demostraba un conocimiento profundo del asunto y había excitado su curiosidad. Plena mente quedó satisfecha, y yo muy honrado y, por qué no decírselo, también satisfecho al oírle después elogios, que luego me reiteró en cartas, diciéndome que la organización, la labor, los resultados de este Centro nada tenían que envidiar a los mejores de Europa. Hasta llegué a pensar que había contribuido en un adarme al prestigio agronómico español. H a n pasado los años, he recibido otras visitas, de personas de ciencía, hasta de competidores, desde luego extranjeros; al fin, los mejores jueces; todos con fallo tan benévolo. ¿L o que hacemos? ¿Cómo se desarrolla nuestra labor? A l g o le he dicho de que el fundamento es la obtención de estirpes, de familias seleccionadas, base de todo trabajo ulterior. Estas familias tienen su origen de raíces excepcionales por sus condiciones de peso y riqueza y por otras más o menos accesorias; raíces que, analizadas en la campaña de invierno, son plantadas en la primavera siguiente para que fructifiquen. Como son muchas, pasan ordinariamente del millar cada año, para evitar; la fecundación cruzada de las flores de unas plantas con las de otras, lo que desvirtuaría la pureza de la estirpe, que es precisamente lo que se trata de conseguir, precisa encerrar cada una en la época de la floración en cubiertas aisladoras de tela y vidrio, que habrá podido usted ver en sus paseos por las cercanías de Vitoria, en nuestras fincas, formando un casi fantástico y blanco escuadrón que, por cierto, en una. ocasión produjo enorme susto a un sencillo aldeano, que, LA ME ORA D E L A R E MOLACHA AZUCARERA 1 Es bien c o n o c i d a en E s p a ñ a y en el extranjero la a d m i r a b l e l a b o r d l s a b i o i n g e n i e r o a g r ó n o m o Sr. D í a z de Mendívil. H e m o s s o l i c i t a d o de él detalles sobre su trabajo técnico como d i r e c t o r d e l C e n t r o d 5 Selección de R e m o l a c h a de V i t o r i a en el (q u e h a c o n s e g u i d o d u p l i c a r la r i q u e z a en a z ú c a r de l a r e m o lacha. ...r- -E l cultivo de la remolacha azucarera, de tan grande importancia en la economía agrícola nacional, ue tanto ha influido en su progreso, hubiera adolecido de falta esencial de no haberse llegado a producir en España la semilla necesaria para obtener la remolacha, primera materia que exige la industria del azúcar. Seguir siendo tributarios del extranjero en esa base esencial, sin que hubiese razón que pudieía justificar semejante dependencia, resultaría harto bochornoso para la industria y la agronomía española. -i... -S í es indudable que la producción de l a semilla no se podía improvisar, que es empresa de carácter científico agronómico, que exigía estudios y trabajos ño exentos de dificultad y muy costosos, que su implantación, sobre todo durante los primeros años, supondría esfuerzos y gastos que no todos están dispuestos a afrontar; por ello precisamente el llevarla a efecto, aparte de los beneficios a plazo largo, significaba u alto honor para quien soportase los necesarios medios, y ese honor ha correspondido a la Sociedad General Azucarera de España, que con ello, entiendo, ha dado un gran íjemplo, que tan poco acostumbrados estamos a presenciar. N o olvide usted, que también en el oiitülage de la propia -4 ndustria éramos tributarios del extranjero, y la pericia de nuestros ingenieros y de la industria mecánica nacional ha sabido y ha podido eximirnos de esa dependencia en el transcurso de los años, sin duda también con la protección arancelaria prestada por el Estado, con los beneficios de todo orden que ello significa. -L a iniciativa de la producción de la semilla no quedó rezagada; allá por el año 1005, apenas constituida la Sociedad General Azucarera, uno de sus gestores, el ilustre ingeniero agrónomo D Manuel Rodríguez Ayuso, mi jefe y maestro, el que, con Otero, llenó de gloria a la Granja de Zaragoza y llevó la riqueza, a la hermosa vega zaragozana, me hablaba con entusiasmo de esta empresa y me encargaba denlos primeros estudios y tanteos, y coincidíamos en señalar como región la más propicia, por- sus especiales condiciones, la alavesa. -Puede usted figurarse si, tratándose, como se trataba, de una empresa de esta índole, y que además pudiera llevar honra y. provecho a m i querida tierra alavesa, no despertaría mis entonces juveniles entusiasmos y pondría en ella mi mayor cariño. L a necesidad de atender ei; aquella época la propaganda y extensión del cultivó de la remolacha en esta región ocuparon principalmente mi actividad; esto, y el no disponer entonces de los medios con que luego conté, me obligaron, no a desperdiciar el Itiempo, que se aprovechó en ensayos y tanteos necesarios y de suma utilidad en la labor posterior, pero sí a 110 impulsar cuanto fuera mi deseo la labor planteada. -i- -Desde 1910 puede decirse que comenza ron, aunque en escala modesta, los; trabajos de selección; en 1912 nos instalábamos en los edificios que hoy ocupa el Centro o Estación actual de selección, y en poso tiempo se la fué dotando de los elementos necesarios para realizar un trabajo serio y eficaz. M i s viajes de estudio a similares instalaciomes del centro de Europa me permitieron conocer, en ocasiones sólo vislumbrar, lo que allí se hacía- -no todos estaban propicios a mostrarlo a un técnico extranjero- y no dejé de aprovechar muchas cosas útiles y traerme ideas y orientaciones para mi trabajo. Cuando la guerra europea provocó serias dificultades para el abastecimiento de semillas, tanto a los países beligerantes como a los neutrales, nos encontró ya con una producción de semilla suficiente para hacerlas frente. -L a producción de semilla que llamamos industrial, la que emplean en la siembra los cultivadores de remolacha, es el resultado final del ciclo de un proceso que tiene su origen en la obtención de la denominada semilla madre o seleccionada. Esta primera parte, que exige la aplicación de rigurosos. principios y métodos de la moderna genétfca, de trabajos de laboratorio para la selección química, de peso y de forma, de ías raíces de muchos millares de remolachas al año; de estudios de comprobación en el campo, en parcelas de experiencia que pasan del millar, es labor que exige, como ha podido juzgar por la visita a las instalaciones, elementos numerosos, personal especializado en cada operación, campos extensos, una atención continua y perseverante para seguir la complicada trama de trabajos de campo, de laboratorio y gabinete; todo lo que supone la creación, ensayo y comprobación de las numerosas familias o estirpes selectas que han de originar las semillas madres, y éstas a su, vez, la semilla, industrial. -S í todo éso exige la obtención de la semilla selecta, o madre, y a ello se debe la interesante evolución experimentada por las condiciones de la raíz azucarera, que pasa de una riqueza en azúcar de 8 a 10 por 100, desde ochenta años, a la de 18 a so que hoy posee, y su mejora continúa, tanto en riqueza como en rendimiento cultural, aparte de otras condiciones que taítibién se obtienen y mejoran por la selección. L a obtención de una raza tipo, o estirpe seleccionada, de alto valor industrial y cultural, adaptada a las condiciones naturales del país, a su medio ambiente, es labor de años y de trabajo científico. L a genética en este siglo está siendo la gran palanca de progreso de la producción vegetal, como la Mecánica y la Química lo fueron en el pasado. L a Agronomía de todos los países que van a la cabeza del progreso se esfuerza en obtener razas, castas o tipos especializados y adaptados a las condiciones naturales de los respectivos países, lo mismo en cereales, que en forrajes, que en remolacha... en todas las plantas del gran cultivo; y así se han conseguido verdaderas maravillas, verdaderas creaciones, que señalan el rumbo y la modalidad especial del progreso agronómico en lo que va de siglo x x especialmente en los últimos veinte años, viniendo a completar y hacer valer al máximo los conseguidos durante la segunda mitad del anterior con las aplicaciones de la Mecánica y la Química a la Agricultura, -i. -M e ha cabido, en efecto, un puesto de vanguardia, quizá la iniciación de esta clase de trabajos en España; pero, aunque no pueda presentar nuestro país un cuadro tan extenso como otros, no crea estamos tan escasos de labor de este género; estos últimos años se trabaja mucho y bien por nuestros
 // Cambio Nodo4-Sevilla