Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID- SEVILLA 19 DE 9 m J iL TT %11 í j JL r M DIARIO DO. ILUSTRA- VIGÉ- ABRIL 10 C T S II- -B- l- -l I AÑO DEi 3o, NUMERO SUELTO, -B- -E- -111 SIMOSEXTO N 8 J 22 -u 1, IL Lililí III II I a F U N D A D O E N i. D É J U N I O D E igo 5 POR D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A justa, el Estado o el Municipio tendrían que abrir un crédito efectivo e igual a cada ciudadano que quisiera establecerse. N o es menos importante para millones de familias el montar un taller, un comercio o una i n dustria, que también tributaría, y que, también, subdiyidiendo la propiedad en otro orden, llenaría las finalidades de sociología. Y hablemos del puerto franco comenzando por fijar exactamente l a calidad y la denominación. Se trata de zona franca, y esto- -parece extraño que lo tengamos que recordar- -es de carácter nacional. L o es por su servicio, por el orden repartido de su finalidad, por el efecto próximo o consecuente sobre las operaciones industriales y las operaciones subsiguientes mercantiles en toda la nación; es nacional, en cuanto a su establecimiento económico, por las aportaciones del Estado, directas unas, indirectas otras, pero todas fehacientes; es nacional, por necesidad de continuación, porque no puede exponerse a mudanzas de método, de asistencias y aun de celo, que ocurrirían inevitablemente con las renovaciones del Ayuntamiento, influenciadas siempre, siempre, por l a política en todos los municipios, y de un modo notorio- -a veces escandalosos y vituperables- -en las poblaciones grandes en fin, es nacional en todos los países sin excepción. N o hay en Europa puertos, depósitos, zonas francas que no sean nacionales. Y es lógico, entre cien razones, por l a fundamental del criterio de franquicias. ¿Quién si no el Estado puede determinar, reformar, rectificar, retocar el régimen arancelario, las exenciones de industrias nuevas, todo! o que es de esencia y de cuantía tributaria? E l Estado no puede declinar una facultad cuyo ejercicio no se refiere sólo a Barcelona, sino a toda l a economía de España, y que delimita y concuerda la competencia de cada ministerio a que puede afectar el funcionamiento de la zona franca. Esto es tan elemental que nos parece incuestionable. Vale decir que en l a organización de! Consorcio están al lado del Estado las representaciones de las fuerzas vivas de la ciudad, elegidas libremente: incluso la de sociedades obreras. ¡Y el Ayuntamiento quiere monopolizar la función! Vale también recordar que en el Depósito franco, que comenzó en 1917, el Ayuntamiento no era más que una representación compartida con otras locales y nacionales, y el alcalde no desempeñaba l a ordenación de pagos como tal, sino como presidente del Consorcio; la prueba es que le sustituía el vicepresidente, que era u n miembro de entidad económica, ajena al Municipio. E l Ayuntamiento de Barcelona no es, en la obra de la zona franca, más que un partícipe, aunque sü representación sea la más numérica, y las entidades económicas, industriales y mercantiles, etc. han de ser los primeros votos en contra de la pretensión municipal. E l Ayuntamiento de Barcelona representa legalmente a la ciudad; pero n i en lo local, ni en lo nacional, n i en lo internacional, tiene por qué atribuirse l a representación de los intereses productores y mercantiles, que tienen en Barcelona, tanto o más- -más seguramente- -que en parte alguna, sus entidades propias. Eso sin contar con que para los efectos del problema decir Barcelona es menguar el radio, porque l a zona es un régimen excepcional, que de un modo próximo o reflejo im. formará muchas comarcas fabriles cercanas, por lo menos. S i el Ayuntamiento de Barce- LA AFIRMACIÓN M O NÁRQUICA L a confianza en el número y en el propio poder suele debilitar el instinto de conservación y defensa de las mayorías. N o hay enemigo pequeño n i débil si, por no temerle, no se le vigila y se le abandona el campo. Esto es axiomático en las luchas civiles y militares. L a despreocupación y descuido y la inercia de los más provocan l a acometividad y la audacia de los menos, y hay muchos casos de aturdimiento, sorpresa, desmoralización y aun derrota de grandes masas, que no se explican de otro modo. ¿Qué pueden hacer en España, siendo tan escasos, los enemigos de la Monarquía? H a rán, sin duda, lo que se les deje hacer por esa consideración de que son pocos. Será su voz la que se oiga donde callen los demás, y su acción se realizará entre la quietud y la indiferencia de la mayoría. Cobrarán bríos, cohibirán a los medrosos, arrastrarán a los vacilantes y a los incautos, aparentarán la fuerza de que carecen, y si no llegan a ser un peligro, serán un estorbo en la vida nacional. ¿Por qué dejarlo venir? Conviene, pues, recomendar, ayudar y multiplicar la campaña de afirmación monárquica. L a Monarquía no tiene que hacer prosélitos: todo el país es monárquico; no hay que dedicarle propagandas, n i su fé necesita predicadores. Y se trata sólo de ponerlo en alerta y de llevarlo a la afirmación de su monarquismo, en todas las ocasiones oportunas, con recuentos, reuniones, manifestaciones, firmas; por todos los medios de moVayamos al fondo. C o n toda sinceridad vilización para frustrar las tentativas antihemos de decir que en cuanto afecta a la monárquicas y desengañar a los que cuenejecución de planes, reformas, de engrandetan con el descuido y la relajación de nuescimientos o perfecciones de urbanismo y de tra fuerza. construcciones urbanas, nos inclinamos a favor de una progresiva ampliación en las E l acto que se celebrará mañana en M a facultades municipales. E s más: tratándose drid no es una propaganda catequista: es una de una gran urbe como Barcelona, que ha manera de adoptar una afirmación; una de sabido desarrollar con indiscutible acierto, las formas en que los monárquicos deben y en ciertas zonas, con magnificencia, los responder, por todo el país, en las provinensanches, y que ha sabido asimismo excias como en la Corte, a los enemigos de ayer tender su esfuerzo con no menos acierto y de hoy, a los consecuentes y a los desertopara orlar a la ciudad de unos contornos en res. que armonizan el provecho para l a vida de producción y los atractivos para el recreo, se puede llegar por el Estado L A Z O N A F R A N C A D E opinamos quede las concesiones, sin más líal máximum mite que el determinado por los preceptos BARCELONA de las leyes generales y l a reserva de las L a Comisión Permanente municipal de altas inspecciones. E n esa esfera, BarceloBarcelona ha tomado en cuenta una propuesna tendrá siempre un voto propicio y coadta para que l a alcaldía reclame del Gobieryuvante en A B C. r. 3 como funciones propias y de la exclusiE n cuanto a las casas baratas, nuestro va competencia del Ayuntamiento el puerto criterio sería también favorable si no hufranco, la construcción de casas baratas y biésemos de recordar que, por igual, acá. y urbanizaciones de la ciudad y desde luego allá, no es partidario A B C de resucitar recabe que el Patronato de l a Habitación, los barrios de casta, sino de extender l a v i el Consorcio del Puerto Franco y l a Junta vienda barata como obligatoria en los misde Inspección y Administración de Arenas mos edificios de todos los distritos nuevos. pasen a ser entidades exclusivamente muniL na cosa es la iniciativa particular, conjuncipales, facultándose al Ayuntamiento para ta o aislada, para los fines de colonias y núque estudie una nueva organización y fttncleos satélites en que labre el ahorro persoc ¡namiento de dichos organismos para ser nal su vivienda en busca de la independencia llevada a la práctica en la forma que crea y de l a salubridad del campo para vivir cermás pertinente. ca de l a urbe, pero fuera de l a aglomeración E s a proposición se refiere a materias de de! a urbe, y otra cosa distinta que el tesoexcepcional importancia, algunas de las cuaro nacional o del Municipio- -para el caso les rebasan con mucho el ámbito local. De es igual- -dedique tanto o cuánto dinero para toda 3 maneras merecerían nuestros comen hacer propietarios a una ínfima minoría de tarios. Los hemos dedicado con cariñosa vecinos a expensas- -esto es indiscutible- -atención y no escasamente a planes, proyecde todos los contribuyentes, sin que valga el tos y aspiraciones de otras capitales, y, en general, de muchas poblaciones, y más obli- argumento del interés n i el futuro tributo de la edificación. Para que la regla fuera T gado nos parece el no pasar como inadvertidos los planes solicitados o gestiones para los problemas de cuantía que afecten a reformas o avances de Barcelona. Aunque finjan creer lo contrario para sus fines de torva y enconada propaganda subversiva ciertos elementos políticos catalanes en la Prensa de Madrid, todo lo de Cataluña, señaladamente la vida de Barcelona, tiene eco de preferencia, en A B C, como en otros periódicos, con palpitación informativa preferente, diaria y constante. Para examinar aquella proposición en curso- -que por lo visto aceptará también el pleno del Consistorio- -dejemos a un lado algo tan de bulto como l a hechura administrativa. Somos torpes, sin- duda, o no tenemos exacta noción del Municipio orgánico, o no es verdad que el órgano deba ser de unidad en acción y jurisdicción; pero es lo cierto que no entendemos cómo pueda ser que los Patronatos y Consorcios funcionen en calidad de entidades, si pasaran al Ayuntamiento; porque si habían de ser exclusivamente municipales, como se pide, no podrían actuar sino en calidad de secciones, comisiones o delegaciones, y, por lo tanto, en potestades y responsabilidades con la misma subordinación y dependencia respecto del pleno que un negociado, una oficina o un ramo de servicios, y si no eran exclusivamente municipales es que tendrían intervención, cooperación o participación en otras corporaciones, y entonces no serían órganos municipales, sino mixtos. Pero no queremos insistir sobre ello, aun siendo evidente lo incongruente del planteamiento. É