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A B C. J U E V E S 20 D E M A R Z O je- -el más interesante de los estudiados hasta hoy- -menor importancia de la que tiene. Qulzí sea esto una lógica consecuencia de! a confianza de todos en el reconocido valer de H a y a v Barberán. E n realidad, las posibilidades de éxito no son otra cosa que la proporción entre la hazaña que se intenta y los méritos de quienes la acometen, pero la excepcional preparación de esos pilotos para romper, en su mayor espesor, el muro atlántico, fuertemente defendido por los, elementos, no puede inspirar- -aunque reduzca aquella proporción- -una desvalorización de tan magna empresa. Quizá contribuya también a ello la excesiva modestia dedos tíos aviadores, que lian logrado la rara fortuna de sumar la admiración y el afecto de todos los pilotos civiles y militares de E s paña. Grandes dificultades de todo orden encierra el próximo viaje. H a de responder la aeronave, tanto por sus características como por su construcción. Teóricamente, su radio tíe acción alcanza la distancia necesaria; pero prácticamente le será indispensable verse favorecida por los vientos alisios del ÍNordeste, si quiere tocar su punto de destino. Esto obligará, sin duda, a realizar un vuelo indirecto, acercándose primeramente hacia el paralelo 20, para seguirlo después hasta la Habana. Ese cambio de ruta hacia la mitad del recorrido es la más grave dificultad en esc alarde de navegación. E l capitán Castilho, tripulante clel hidroavión portugués Argos, cuenta en su Memoria, presentada al Congreso de Roma, que algo semejante fué su más grave preocupación en el vuelo que hizo, acompañando a Sarmentó de Beires y Gouveia, desde Bubaco. en la Guinea portuguesa, a la isla brasileña de Fernando Noronha. N o efectuar el cambio D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 10 siendo la misma. Pero esto no debe preocupar a las autoridades aeronáuticas. Por ideas menos elevadas que la que significa el progreso de la aviación se han desatado muchas guerras y se han sacrificado muchos hombres. Toda vacilación al permitir estos vuelos transatlánticos es un síntoma de debilidad, que no encaja bien en los d i rectores de un Estado. Y por lo que a, E s paña- se refiere, -deben alentarse para demostrar que la Península Ibérica, un día esquina del mundo, es el centro donde se han de cruzar en el porvenir todas las r u tas aéreas internacionales. Si el motor responde- -y en los de explosión influye poderosamente la- suerte- la competencia y preparación de H a y a y Barberáu aseguran el éxito. De la solidez y perfección de la célula responde el historial de la fábrica donde ha sido construido. i Buen viaje! de ruta en el momento oportuno y con la corrección de rumbo precisa es perderse casi irremisiblemente. Y si el mérito fué grande en aquel viaje del Argos, sobre una travesía de 2.5500 kilómetros, calcúlese la importancia que tendrá en el de Sevilla- Habana. De todos modos, y aun sin tales dificultades, ya tiene excepcional importancia poner a prueba el radio de acción de ese aeroplano, construido en España, en un salto sobre el mar de 7.500 l. vlómetros. E s una aventura para la que hacen falta entereza y decisión extraordinarias y confianza ilimitada en los propios méritos. Añádase a ello la prueba a que ha de ser sometido el motor, nervio de vida del avión, haciéndole funcionar durante dos días consecutivos, y se comprenderá todo el riesgo de este viaje que va a intentarse con avión provisto de ruedas, y, de consiguiente, inútil para mantenerse sobre las olas, porque los h i droaviones construidos hasta el día- no alcanzan distancias de ese orden. Todos los dispositivos de que van provistos los aviones de raid para hacerlos flotar sobre las aguas en el caso de una parada de motor son, más que una seguridad para los tripulantes, un factor moral que tranquiliza el ánimo de quienes deben autorizar estos vuelos. Sirven más para acallar las inquietudes de quienes otorgan el consentimiento que para salvar la vida de los aviadores. Es posible que las autoridades aeronáuticas no permitieran realizar un viaje transatlántico sobre un aeroplano terrestre que no llevase dispositivos para vaciar aprisa y cerrar herméticamente los depósitos de esencia, y una canoa neumática en que sostenerse sobre las aguas en situación desesperada. Y no obstante, la medida del peligro disminuye tan escasamente con tales artefac- tos, que bien puede decirse que continúa JÓSE M A R Í A 5 ESPINOSA INCONVENIENCIAS FLAMENCAS La suerte del Bú Aquel inglés turista que vino a la tierra andaluza hace más de treinta- años, era el tipo perfecto del curioso y antojadizo señorque porque tiene sangre inglesa y mucho dinero quiere encadenarlo todo a la decisiónde su voluntad. Llegó a Sevilla, y lo primero que hizo fué comprarse un ancho y brillante sombrero cordobés. Todo el mundo estaba en el secreto de su afición flamenca, y la gente empezó ADRID ti Espléndido ha! en ¡a planta baja, Habitádseles desde 12,50 p s fas. Pensién- -coÉiipleta desde 21 pssefas. El preferido por familias y hombres, d negocios, ¡u üüagiiftea situaste iíjf- f J P iL MA 3 ESTI Habitación con baño y pensión completa, durante Semana Santa y feria, 35 y 40 pesetas. El l a o t e! o c u p a lóelas e l eilifScií RESERVE SUS H A B I T A C I O N E S ANTICIPADAMENTE a
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