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A B C. SÁBADO 22 D E M A R Z O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G ig, LOS PRESUPUESTOS DICTADURA E l alma de las cifras. DE LA L a veracidad de la Dictadura. E n 1929 hubo un superávit de doscientos millones de pesetas. Estado de la Hacienda Pública en 1923. E n respuesta a la reciente nota del m i nistro de Hacienda, Sr. Arguelles, acerca de los presupuestos de la Dictadura, el ex m i nistro D; José Calvo Sotelo nos envía esta otra, que con mucho gusto publicamos: Él único fin que persiguen estas cuartillas debe ser grato al Gobierno; aspiro, en efecto, a demostrar que la situación actual de la Hacienda es magnífica, gracias a la obra realizada por la Dictadura. Por ello espero 110 se pongan trabas a la difusión periodística, y de antemano lo agradezco a quienes la faciliten. N o comparto en modo alguno la técnica con que la nota del Sr. Arguelles aplica a la liquidación de los presupuestos los pagos por resultas. Jamás ha regido en la contabilidad de nuestra Hacienda el inusitado principio que ahora se nos muestra como dechado de perfecciones; pero no es esto, en definitiva, lo que más interesa al país, y sin perjuicio de discutirlo, dónde y cómo se me diga, ahora prescindo de ello y voy a lo sustantivo. nanciera de la Dictadura. Aunque no me afecta personalmente la gestión anterior a 1926, recojo con sumo gusto e íntegramente el comentario ministerial. Pero he de excluir del balance. el déficit del año 1923- 24. Este ejercicio comenzó el día 1. de abril de 1923, al consignarse el golpe de Estado habían corrido ya seis meses; económicamente su presupuesto sus recursos y sus inversiones no son ejercicio del Directorio, sino de los Gobiernos anteriores. Por consiguiente, en el déficit de 2.690 millones que a la Dictadura imputa el Sr. Arguelles, habría que rebajar en todo caso 575 millones, dejándolo en 2.115. Pero ese déficit de 2.115 millones- -que no admito más que a los efectos polémicos- -tiene un valor absoluto- -supuesta su exactitud- -y otro relativo. Este se deducirá por comparación con lo que arrojen los presupuestos de un período de tiempo análogo e inmediato. H e aquí el déficit presupuestario en los años que a continuación se indican: Déficit (deduciendo los productos y los reembolsos de Deuda) Años 1918 1919 (trimestre 1. 1919- 20 1920- 21 1921- 22 1922- 23 1923- 24 Total T. Millones de pesetas 414 122 482 633 101 920 575 4.247 en 1926, y sólo 258 en 1929. L a Dictadura ha incrementado, sin embargo, de modo excepcional, los gastos reproductivos. Los pagos del ministerio de Fomento, que importaron 463,6 millones de pesetas en 1920- Éi pasan a 604,6 en 1929, incluyendo los de agricultura. Los ele Instrucción Pública suben de 134 Í 2 a 197,2, o sea cerca del 50 por 100; los de Beneficencia, Sanidad y Protección a. la Infancia, mejoran en un 96,98, un 192,16 y u n 2.246,92 por 100, respectivamente, y los de Acción social progresan en un 587,50 p rjr 100. E l Seguro de maternidad, el subsidio a las familias numerosas, la creación de 5.000 escuelas y cuarenta y tantos Institutos de Segunda Enseñanza, la adquisición de edificios decorosos para Embajadas y Legaciones, la restauración intensísima de nuestro patrimonio artístico e histórico, l a reparación extraordinaria de templos, la construcción de infinidad de edificios para U n i versidades, Audiencias, Delegaciones deHacienda, Prisiones, etc. la modernización de carreteras, caminos y rutas, en grado i n superable; la conclusión o iniciación de obras magnas en casi todos los puertos españoles, el fomento de la exportación de ciertos productos con primas y franquicia, la parcelación de fincas rústicas, la repoblación forestal, etc. son exponentes de la actividad integral que desarrolló el Estado desde 1923 y que, naturalmente, había de exigir por de pronto dispendios, aunque, en definitiva, resulten, como resultan ya, fructíferos. S i el déficit existe, y existe por es ta causa, habrá que bendecirle. L a veracidad de la Dictadura L a Dictadura no ocultó ni tergiversó jámaselos datos y hechos relacionados con la Hacienda. P o r el contrario, siempre se preocupó de su máxima publicidad. E l propio señor ministro de Hacienda acaba de comprobarlo; todos, absolutamente! todos los datos que recopila en su reciente nota oficiosa constan en la Gaceta de Madrid y en volúmenes que los recogieron ya men sualmente- -resúmenes de recaudación y pagos- -ya en fin de ejercicio- -liquidaciones presupuestarias- Suponiendo que el tiempo que el Sr. Arguelles invirtió en la redacción de la nota pueda atribuirse a la necesidad que él sintiera de controlar esos datos, qiíe en definitiva le han parecido perfectos; no al trabajo de buscarlos, porqae al alcance de todo ciudadano español están en la Gaceta y en textos oficiales y en la Prensa diaria y profesional. E l aumento de recaudación E l secreto del saneamiento financiero logrado por la Dictadura radica en el crecimiento de los ingresos. Estos fueron de 2.650 millones en 1923- 24; 2.025, 526 y 3.724 en 1929. Tan formidable ritmo ascensional- -que jamás conocieron los tiempos pre- dictatoriales, se debió, en parte mín i m a- -a lo sumo 150 millones- al retoque de tarifas (territorial, derechos reales y timbre) y en lo substancial, a la persecución de- la inmensa riqueza oculta, baje la acción de un régimen sin autoridad n i prestigio, sin omitir el Monopolio de Petróleos, nueva cantera presupuestaria, para la que el señor Arguelles no ha tenido la más leve alusión elogiosa- -aunque sabemos le parece excelente- Bien es verdad que tampoco destaca la mejora recaudatoria, obra del Gobierno, en cuanto la orientó e impulsó; pero también, y principalmente, de órganos y funcionarios fiscales, dignos del mayor encomio. Hay muchas maneras de disimular la pasión; una de ellas, la ocultación de la verdad. n 2 E n J 9 2 9 hubo un superávit de doscientos millones de pesetas E l día 4 de enero último tuve el honor de decir al país que la liquidación provisional del presupuesto ordinario de 1929 acusaba un superávit inicial de 234 millones de pesetas. L a nota oficiosa del señor Arguelles, reconoce dicho superávit c i frándolo en 235 millones, de los cuales 130 constituyen exceso confesado de ingresos sobre pagos, y los 105 restantes son la aportación hecha a Ta caja de amortización de la Deuda en 1929, a cuenta del superávit de 1928. (E l último párrafo de la nota hace la deducción de estos 105 millones que, en efecto, no tienen el carácter de gastos ordinarios; y que, en todo caso, si se admitiesen como gastos, exigirían la formalización en contrapartida equivalente de un ingreso por igual suma) N o hubo, pues, ligereza en la afirmación del Gobierno dictatorial. E l presupuesto ordinario de 1929 se liquidó con un superávit de 25 millones de pesetas. E l período de tiempo examinado en la nota del Sr. Arguelles comprende seis años y tres trimestres. E l que nosotros retrospectivamente nos proponemos analizar, sólo seis años y un trimestre. N o obstante, de un déficit de 4.247 millones en la época predictatorial se desciende a otro de 2.690 en la dictatorial, según el cálculo del Sr. A r guelles, que sigo rechazando. Cabe hacer una comparación más estricta excluyendo de todo cómputo el ejerxicio 1923- 24, por haberlo vivido la pre- dictadura y la Dictadura, y tomando en cuenta dos períodos, exactamente iguales, de cinco años y nueve meses: el uno, desde i. de abril de 1924 al 31 de diciembre- de 1929, y el otro, desde 1. de julio de 1917 al 31 de marzo de 1923. E l déficit en el período predjctatorial ascendió a 3.817 millones de pesetas; en el dictatorial- -según los datos del Sr. Arguelles- -a 2.221, o sea 1.596 menos. L a mejoría es patente e irrebatible, sobre todo si se considera que la mayor parte de ese déficit se origina por gastos reproductivos, antes inexistentes. E l doble presupuesto Una vez más se arremete contra el presupuesto extraordinario. E n España lo han propuesto al Parlamento, Alba, González Besada, L a Cierva, Gasset, Calderón (don Abilio) e ignoro si algún otro m i n i s t r e De su necesidad nos habló ya el león de Graus De él se valen los pueblos que quieren realizar en breve lapso de tiempo grandes planes reconstructivos. N o hay un solo Municipio español o extranjero, de alguna importancia, que no acuda al presupuesto extraordinario, cubriéndolo con Deuda para abordar los programas vastos de actuación que exige el urbanismo contemporáneo. E n 1926 el presupuesto español liquidaba con un déficit de 600 millones de pesetas. ¿Podía aplazarse la política reconstructiva de E s paña, tantas veces, iniciada y nunca lograda? ¡N o! Pues sólo Babia dos caminos para realizarla: la Deuda o el impuesto. E l segundo era inaccesible, so pena de asfixiar al contribuyente. Quedaba el primero, y se siguió al par que paralelamente se reforzaron los ingresos para nivelarlo con los gastos normales, incluido en este concepto las car- E l alma de las cifras N o estamos únicamente ante un problema de números. H a y algo más, mucho más. T a n importante como la cuantía de un déficit son sus causas. Si obedece a inversiones estériles- -en Guerra, por ejemplo- -será mucho más grave que s i se produce por gastos reproductivos, creadores de capital; esto es, de riqueza. L a Dictadura ha reducido enormemente los gastos improductivos. Marruecos consumió 519 millones de pesetas en 1921- 22; 444, E s t a d o de la Hacienda Pública en 1923 E l Sr. Arguelles ha tendido su mirada. -aguilenamente- -sobre la total gestión fi-