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r A B C. M I É R C O L E S 26 D E M A R Z O D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A cuenta de que, en ia partida que se está j u gando en estos momentos, la impaciencia revisionista de la intelectualidad no se va a limitnr a juzgar hombres y obras. N o es preciso ser muy penetrante para advertir que están en juicio aquellos valores políticos que nos ha legado la Historia, vinculándolos en una institución que a todos nos interesa defender y conservar, tanto por. no romper el nexo espiritual que nos une con el pasado, como por temor a lo desconocido N i la aristocracia ni la religión son puntales bastante fuertes para sostener un régimen. P r i vado de la cooperación de la inteligencia, un sistema de gobierno se condena a no salir, pese a sus apariencias democráticas, del dominio de los pretorianos. MANUEL BUENO PAG. 6 feante, nuestros prohombres han preferido la gratitud de la familia a l a simpatía de los espíritus estudiosos y activos. Canalejas, no contento con frecuentar la amistad de los escritores y de los artistas, quiso acercarlos a l a cámara real, noble propósito que se frustró, no sé por qué causas, y que, de haber ido adelante, hubiese creado en torno del Rey un ambiente, que ahora, quizá, sea i m posible improvisar. Uno de los grandes aciertos de Mussolini ha sido atraerse el concurso de la intelectualidad, no con vagas amabilidades, al estilo español, sino asociando a la juventud a sus empresas de gobierno. P a r a hacer llevadera en un pueblo la dieta de la libertad hace falta que la eficacia de esa ¡forma del ayuno tenga muchos propagandistas y creyentes. Mussolini lo ha comprendido. Pensar que a un país le basta el entusiasmo de un hombre para hacer frente a todos los problemas, y. que, en caso de duda o de vacilación, encuentra la vía del éxito en la aquiescencia de sus familiares, es un error, en el que han caído casi todos nuestros gobernantes, sin excluir la Dictadura. E l primer beneficio que habría recogido ésta, si hubiera estado asesorada por la intelectualidad, hubiese sido el de moderar su ambición de tiempo. E s evidente que el hombre ilustre que la encarnaba entregó siempre a la discusión pública todo problema trascendental; pero si aquellos problemas hubieran pasado previamente por una ponencia de espíritus doctos, el. régimen, compenetrado con la ciencia de unos y el entusiasmo de otros, a más de adquirir solidez, hubiese aligerado sus responsabilidades. Y o no sé si aún es oportuna esa táctica, por l a que un hombre tan sagaz como el Sr. Cambó parece sentir simpatía. Importa, de todos modos, que nos demos Barcelona, marzo, 1930. LA CIUDAD D E L V A TICANO Y E L N O M BRE D E ROMA Urbi et orbi Cuando llegué a Roma por la primera vez era tiempo de confusión social y de crisis política. U n a brújula era necesaria para saber los derroteros de Italia en aquella hora nebulosa, y la brújula sunonia una exacta determinación del norte histórico. Con una doble simplicidad de ignorante y de recién llegado, yo ve a un meridiano ideal que d i vidía, como los ultramares el meridiano de Alejandro V I la Roma temporal de l a espiritual y el Quirinal del Vaticano. Como yo no sentía ni podía sentir, a fuer de católico, ninguna desorientación del lado dé. la Iglesia, la composición de mi brújula sólo debía facilitarme orientaciones entre! os turbios horizontes donde se debatía- -piloto Bénomi- -ia nave del Estaco italiano. Con ardor de neófito puse la mayjr exactitud posible en mis cálculos y en mis experiencias. M i aguja, imantada en u r i sensibilidad y una práctica más o. tóenos vulgares del espacio político europeo, inmediatamente comenzó a padecer en Roma las oscilaciones más desconcertantes. Aquí en Roma- -me d i j e sucede lo que en ninguna parte sucede. E l estado magnético de la Ciudad Eterna e s e l más misterioso del orbe. Sin duda la presencia convergente de los siglos produce aquí un estado de hipertensión. que se hace insostenible a veces y da por resultado estas anomalías que registra la brújula. Deben ser como invisibles terremotos magnéticos en l a base política de R o m a Tardo de entendimiento, fué necesario que llegara la estimulante primavera para hacerme sentir que se vivía con dos nortes desde 1870, y estos dos nortes se contradecían con oposición tan absoluta como el norte y el sur en la orientación ordinaria. E r a lo mismo que si para el navegante se disputasen la Cruz del Sur y la Estrella Polar los cuadrantes de un mismo cielo. U n norte real y un norte simbólico luchaban por señalar contrarios derroteros a la ciudad rectora y metropolitana de Italia, v esta disparidad de lo real y lo simbólico turbaba diariamente toda posible orientación. L a ciudad material y todas sus funciones administrativas estaban en poder de la Monarquía d, é Saboya. Pero la simbólica Roma espiritual continuaba en poder del Papa. E l instinto espontáneo de las gentes había dado a la ciudad de Milán el nom! H u m o ele Sándalo Presta a los ojos belleza y misterio orientales. Producto vegetal, de sencilla apli ración. Caja, 3,75. Pastel al UN A S O M B R O DE FINURA U N ENSUEÑO D E V O L U P T U O S I D A D es l a suprema Lápices al Jugo de Rosas Animan rápidamente los l a bios, sin producir empastes ni resecámientos. Precio: 0,75, 1 peseta, 1,20 i. V. 1,40. FLORES CAMPO DEL De inigualada permanencia. Su bonquet aristocrático es altamente evocador. Admirable para el baño y fricciones. Su fama es mundial, habiendo logrado superar a todas, sin parecerse a ninguna, Precio: 2,50, i pias. 1 ptas. y 12 píos. C O LO NIA Fabricada por Madrid PERFUMERÍA FLORALIA, S. Á M éj ico
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