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ABC. SÁBADO ag D E M A R Z O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 11 germen de idea, Romero y Fernández Shaw, que con tan inteligente y limpio cuidado, y tanto amor y españolismo, miran por l a TEATRAL prosperidad de nuestra zarzuela. Y o asgo por los pelos la coyuntura para insistir en que esta manía de los parecidos Plagios, imitaciones y préstamos y el plagio no es una forma de critica admisible. H a pocos meses, cuando la triple aparición castellana de Volpone, levantóse Una vez más, con motivo del estreno feun coro de murmuraciones todavía más graliz de La rosa del azafrán, andan revueltos ve, y el parecido de aire, de estilo, que halos corrillos de alacranes, que así motejan bía entre la obra de Ben Jousou y una de en Buenos Aires, dándoles el nombre del las comedias más célebres de nuestro teatro venenoso arácnido, a los reventadores hipócontemporáneo, tomáronlo a imitación y fucritas que a la vez aplauden y patean, y borran con los pies lo que hacen con las ma- silamiento los que, ayunos de historia del. teatro, no cayeron en que Volpone se parenos, como los. toreros bailarines, y discurren ce a muchas comedias de Shakespeare, y luego por pasillos, plazuelas y cafés murmuchas comedias de Shakespeare a la Manmurando pestes del autor afortunado; una dragora, de Niccolo Macb iavelli, verdadera vez más surgen ahora, cobardemente, a la chita callando, por obra y desgracia del afe- madre de un género al que no podían aspirar, por cortas de vuelo, las gallinas seudominado cotilleo, los cazadores de parecidos, literarias que cacareaban el pretendido pladescubriendo la falta de originalidad, cuangio. L a envidia y la codicia, que tanto leen, do no hablan francamente de plagio, y pono por curiosidad, sino para nutrir sus maniendo como no digan dueñas a los aplaulas pasiones, pudieran leer también La apodidos autores Romero y Fernández Shaw logía del plagio, de Anatole Francc, que porque para su última zarzuela- -según h i corre impresa en francés, desde la padricieron en Doña Francisquita y La villana- -na 155 a la 176. de La Vie Littéraire, y allí tomaron la idea matriz de unas comedias de verían cómo está de vieja y resuelta la cuesEl Fénix de los Ingenios, y lo declararon tión que ellos pretenden volver actual y baademás, por sobra de honradez y sin nintallona a cada estreno aplaudido. L a misma guna necesidad. Y digo que la confesión acusación, mil. veces injusta, ha caído sobre holgaba porque el préstamo de la idea es todos los grandes autores del mundo, desde perfectamente lícito, y los libros de La viShakespeare, que, por haber tomado sus llana, Doña Francisquita y La rosa del azaasuntos dramáticos de antiguas sagas y lefrán, absolutamente originales, porque de yendas, tampoco se libró de ella. Nadie más sus autores son arquitectura, escenificación, acusado que Moliere. Primero le diieron conducción del enredo, palabras y todo, en fin, lo que constituye la originalidad de una que su Tartufo era una narración de Scarron; después se averiguó que el cuentista obra dramática. ¿D e cuándo a acá no se francés había copiado, a su vez, de La hija puede hacer en la zarzuela lo que se hizo de Celestina, novela de nuestro Salas B a r con la ópera? ¿Es que cabe afirmar, n i penbadillo. Que yo sepa, nadie ha dicho todasar siquiera, que Sterbini, Piave, Cammavía dónde espigó el último; pero no por esto rano y Boito, al componer El barbero de puede afirmarse su absoluta originalidadSevilla, La fuerza del destino, Encía de De Moliere se sabe que buscó argumentos Lamermoor, El trovador, Rigoletto, La trapara sus obras en Plauto y Terencio, y en viata. Ótelo, Falstaff y Mefistófeles, robaBoccaccio; que su Avaro tiene muchas anaron a Beaumarch ais, el duque de Rivas, logías con El hipócrita, de Pedro A r e t i u o Walter Scott, Víctor Hugo, García Gutiéque copió no poco al célebre Scaramouche, rrez, Alejandro Dumas. Shakespeare y Goey que se sirvió de los cañamazos de la Cqmthe, cuyos eran los primeros originales? Y media dell Arte italiana; tanto, que su Sgaconste, por añadidura de razones, que no nar elle, cocu immaginaire, se parece muchípidieron tanto a otras obras, sino sólo un simo a Arlechino cornuto per opinione. E l mismo dijo, con suprema razón y máximo desenfado: Je prends man bien oú je le trouve con lo cual no hizo mks que adelantarse dos siglos a Anatole France, cuando afirma, en la obra ya citada, que: una idea no vale sino por su forma, y que dar v SITAD LA JOYERÍA forma nueva a una idea vieja es todo el arte, y la única creación posible para la H u manidad E l genio enorme del enorme M o liere no se manchó por eso. porte de las localidades, le dan las localidades y. puede usted ver la función sin cuidado de que nadie le moleste... DIEGO S A N JOSÉ ALACRÁN SMO AUTOCRÍTICAS Córdoba, la Sultana P o e m a andaluz, en tres actos, e n v e r s o o r i g i n a l d e S a l v a dor M a u r i y A n t o n i o P r a d a que se l i a e s t r e n a d o e: i e l t e a t r o P a vón, de M a d r i d A base de un tipo episódico de nuestra comedia Amapola, estrenada con fortuna en esta corte, hemos hecho Córdoba, la Sultana, estampas andaluzas de sencilla trama, con momentos líricos a cargo de cantadores de flamenco. Todo ello sin pretensiones, y confiados únicamente en la bondad del público y la crítica. Nuestro agradecimiento a D Carlos M Baena y demás elementos de la compañía, que tan cariñosamente han acogido nuestra producción, como igualmente a la Empresa, que no ha regateado gasto a l guno. SALVADOR M A U R I A. TONIO DE P R A D A ¡Contente, Clemente! J u g u e t e cómico, en tres actos, o r i g i n a l de X) A n t o n i o P a s o Que se e s t r e n ó a n o c h e e n e l t e a t r o de l a C o m e d i a de M a d r i d U n juguete cómico, de lo más juguete y Üe lo más cómico. Si el público acepta las situaciones y se ríe con el diálogo, pasará un buen rato. Si no las acepta, ni le hacen gracia los, chistes, el que va a. pasar un buen ralo voy a ser yo. Y nada más, ¡A h! se me olvidaba lo de rigor en todas las autocríticas. L a Empresa no ha omitido gasto en la postura escénica de la obra; la Hidalgo, la Mayor, la Zorí, la López Martínez... Ortas, Zorrilla. PedrOte, Azaña, Riqueluie. etc. etc. están geniales; el apuntador, más que apuntar, suspira; el segundo apunte se traslada, de un lado a otro, con una l i gereza de pájaro, y hasta el taquillera toma los encargos con una amabilidad, que, ¡vamos! si no gusta l a obra, ya pueden decir ustedes que es por culpa de ANTONIO PAS Ü li Calvarios ignotos D r a m a social, original del p á- VTOCO D C é s a r M a r t í n e z q u e se e s t r e n ó e n e l t e a t r o M a r a v i l l a s de l a corte. LÓPEZ Y FERNANDEZ JLa Av. m a s s u r t i d a e n joyas y platería, con precios do fábrica. Pcüalvcr, 8 (Gran V i a) Madrid. Por haberlos visto de cerca en mi vida parroquial, me atarazaban como propios los dolores tremendos y agudísimos que padece el pobre pueblo rural español, oprimido por e! caciquismo, destrozado por la usura y ahogado por el latifundio. Por haber visto a mis compañeros luchar abnegadamente para remediar estos males, me conmovió edificándome tan hermosa labor evangélica. Y por haber conocido entre ellos un ejemplar admirable de exaltación caritativa a lo Pablo de Tharsis, resolví llevar este asunto al teatro. L o que siento es que no haya caído en manos mejores que las mías una cuestión de tanta actualidad y de tamaña trascendencia social. Pero los defectos de mi obra se han de disimular por el arte reconocido de la selecta compañía de Manrique G i l que la ha tomado con un cariño y entusiasmo que nunca agradeceré bastante. CESAR M A R T Í N E Z CARTAGENA Suntuosas, procesiones d e SEMANA SANTA ¡TEMPERATURA IDEAL! A 1I S SAI ISIDRO F r a n c i s c o A l v a r u x mts (a ¡itina. R S RA DOS í Y f) EF I Á t C ODON I V I 7 1 Kl Martines) Canatos, 9, lei. 32625, Madrid. a u t o m ó v i l a m e r i c a n o perfecto. M A H I A N O S A N C H O S. A ISSEL Tengan todo esto en cuenta los intrépidos cazadores de plagios, y también que, aplicando su criterio, todo se parece a todo, así el drama Tierra baiá a la ópera Favorita, pues que el conflicto es idéntico, y Marta es Eleonora, y Fernando el novicio, el pastor Manelick, y el Rey concupiscente, el amo Sebastián, y, sin embargo, a nadie se le ocurrió nunca sospechar que D Á n gel Guimerá copió a Roger y Vaez, ni que éstos imitaron a Scribe, ni que Scribe robara a Baculard d Arnaud, autor de la tragedia primitiva. Donde no hay copia exacta no hay Plagio, y conste que no Jo digo por arrimar el ascua a mi sardina, que las ideas de mis pobres comedias a ningún escritor se las pedí prestadas, y aun así, no digo que son mías, que allí estaban, en el aire, en el mundo, muriéndose de viejas, a merced mía y de cualquiera que pudiese y quisiese, cort sus palabras propias y su nueva forma, avivar y remozar su vetustez. ÍBUPB SASSONE
 // Cambio Nodo4-Sevilla