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E l cadáver de D Felipe fué depositado ciendo ver a doña Juana lo delicado de su pedándose en casa de un rico labrador, j u n salud y el disgusto qué causaría ai Rey no en la cartuja de Miraflores: pero a los poto siempre al féretro de su esposo, del cual poder abrazarla antes de su partida, ya cos días la Reina ordenó que llevaran a no se separaba ni de noche n i de día, proque éste se encontraba en Aragón. su habitación los restos de su esposo; así duciéndola esto violentos delirios y contise hizo y, herméticamente encerrada, con E l Rey, a su regreso, enterado de lo que nuas congojas. ocurría, y juzgando- que la marcha benefiaquellos despojos mortuorios, callada, y al A l ser informada la Reina de que su paciaría la salud de su hija, la concedió l i parecer tranquila, vivía entregada a un dodre había regresado a España, quiso salir cencia para emprender el viaje. lor intenso, pidiendo a D i o s su muerte para a su encuentro; pero siempre y cuando el viaje se hiciera de noA l a llegada de doche, pues asi lo e x i ña j u a n a salió a rege el decoro de una cibirla D Felipe, colviuda, porque la que mándola de atenciones ha perdido el sol de y consiguiendo desvasu marido, c o n v i e n e necer las inquietudes i. que evite la luz del sol le su esposa. Pero esta t r a n q u i l i d a d d u r ó material bien poco; palaciegos E n Tortoles se enindiscretos, técnicos contraron padre e h i del cotilleo, c o m u n i ja. A l principio, don caron a d o ñ a j u a n a Fernando casi la desque su esposo conticonocía, sufriendo con nuaba sosteniendo reello s u corazón de palaciones con l a dama drc una impresión terubia. rrible, y, abrazando a La archiduquesa doña Juana, se echó a acechaba c o n s t a n t e llorar. L l o r a s padre mente a. D F e l i p e -le dijo- l l o r á i s consiguiendo enterarpero yo no puedo hase dónde se veía con cerlo mis lágrimas se la adúltera. A h o r a agotaron para siempre convenida se d i r i g i ó c o n tanto dolor y senallí, y, a l encontrarse timiento. frente a su rival, con L a R e i n a le p i d i ó ¡os ojos inyectados en autorización para resangre y la faz pálida sidir en A r c o s petiy d e s c o m p u e s t a se ción que le fué, conceabalanzo sobre ella, y dida, estando allí cercon las tijeras que lleca de dos a ñ o s s i n vaba escondidas cortó que su salud mejorala cabellera a l a ense; en vista de ello, trometida; no contenD Fernando fué a v i ta con esto, la insultó, sitarla para h a c e r l a llegando a maltratarpresente la convenien. DOÑA J U A N A E N C E R R A D A E N S U A P O S E N T O J U N T O A L CADÁVER D E S U E S P O S O la de obra v de palacia de que se trasíadabra, y seguramente habría llegado a malibrarse de aquellos horribles sufrimientos se a Tordesillas, mostró su asentimiento taría de no intervenir varios servidores de que angustiaban su alma. Con el mundo exdoña Juana, pero sin querer separarse del palacio que. a los gritos de socorro acuterior no tenía más comunicación que l a i m cadáver de su esposo; con ello parecía cumdieron a auxiliarla. A los pocos instantes prescindible; por medio de un ventanillo plirse la profecía de una anciana que en entró D Felipe, que, al ver aquel cuadro abierto a la puerta de entrada la daban los Galicia, al ver a Felipe el Hermoso, prey convencerse por sus propios ojos que se recados urgentes y l a servían los alimentos. guntó quién era, y, diciéndola que el Rey, había roto su ilusión, y a que había desapaAquella vida para la Soberana llegó a exclamó: ¡Q u é lástima! M a s caminos v recido l a cabellera de su amante, increpó a serla insoportable, y no transcurrió mucho más tiempo tiene que andar por Castilla su esposa tan dura y ferozmente, que cayo tiempo sin que llamara a Cisneros, para demuerto que v i v o al suelo la infeliz doña Juana, victima de cirle que era necesario que la Corte salieL a vida de doña Juana no ofrece ya noun ataque. ra de Burgos, entre otras razones porque vedad alguna. Enormes sufrimientos, padeallí había muerto su esposo. Este trágico- suceso llego a conocimiento cimientos terribles no pudieron acabar con de los Reyes, afectando tan prosu existencia. Cuarenta y seis fundamente a doña Isabel, que años estuvo en e! palacio de dijo A l bar Gómez que ello apreTordesillas sin haber tenido que suró, la. muerte de l a i n s i g n e guardar cama n i un solo día. Soberana. A comienzos del año 1555, A l siguiente día del fallecicuando contaba setenta y tres miento de doña Isabel, su es- años de edad, cayó enferma de poso mandó alzar pendones proravedad, exacerbándose en tal cíamando Reina de España a orina, que sus- servidores se doña Juana. consideraban impotentes p a r a asistirla. E n esta época ¡a nueva R e i Pero la P r o v i d e n c i a q u i s o na, aparte del profundo disgusdarla un rayo de luz al final de to que le causó la muerte de su su vida, y pocos días antes de amantísima madre, se encontramorir recobró totalmente l a r a ba relativamente tranquila, y a AUTÓGRAFO D E D O Ñ A J U A N A zón, quedando a b a t i d í s i m a y que su esposo tenía para con Se decidió trasladarse a Valladolid, h a preocupándose solamente en prepararse a ella toda clase de deferencias; pero como ciendo el viaje en, varias etapas y de nobien morir, ayudándola en ello el duque de esta mujer singular estaba llamada a apurar che, con grande y variado acompañamiento. Gandía, luego. San Francisco de B o r j a y el las heces del dolor, este sosiego que gozaba Abrían marcha varios servidores con ha 11 de abril, noche de Jueves Santo, rindió la duró bien poco. chas encendidas, seguían luego frailes de su tributo a la muerte de manera edificante I ecidieron los Reyes visitar todas las caSan Francisco, el prior y algunos monjes, y ejemplar aquella R e i n a dueña de medio pitales de España, pero l a fatalidad hizo de la cartuja de Miraflores, el féretro de mundo, que solamente a l morir pudo saboque no pasaran de Burgos. Estando en I) Felipe, el carruaje de doña Juana y los rear la felicidad. esta población, D Felipe, que distraía sus caballeros y damas de la Corte. Sus restos fueron conducidos a Granada, ocios frecuentemente en el juego de pelota, A l llegar a Torquemada, la Reina, que se donde reposan junto a los de su esposo y se acaloro demasiado en uno de ellos, caencontraba muy fatigada, decidió descansar padres. yendo víctima de una pulmonía, que en seis allí; pero como ese año fué terrible para días le a rebató la vida, en el año- i5 6, Esta fué la última mujer que reinó en España por la peste, y castigando sobre cuando sólo contaba veintinueve años de España hasta doña Isabel I I de Borbón. todo a esa villa, se resolvió, salir con d i edad. Este golpe inesperado y brutal fué rección a P a l e n c i a la R e i n a quiso quepara doña. Juana el mazazo definitivo; no JUAN G L A N D E R O darse en H o r n i l l o s inútiles fueron las r a encontraba consuelo en su aflicción, anhezonas dadas por Cisneros para disuadirlaba la soledad y, para conseguirlo, se enla. U n a viuda no debe residir en las ca (Reproducciones fotográficas de Pérez de cerró en su aposento, no consintiendo t r a León. pitales contestaba, y allí se instaló, hostar ni aun con sus familiares. f
 // Cambio Nodo4-Sevilla