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MADjID- SEVILLA r. DE ABRIL DE DIARIO DO. SI ILUSTRAXTO A Ñ O V 1 GE- 1 930. SUELTO UMERO 10 C T S CERCANA A TETUAN, SEVILLA MOSE N. 8.506 ANUNCIOS: MUÑOZ W OLIVE. REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y D É L O NACIONAL A LO UNIVERSAL Interpretaciones Un túnel que atraviese el Canal de la Mancha. Los ingleses discuten hace mucho tiempo esa posibilidad, y ahora se halian, por lo visto, a punto de triunfar los partidarios del proyecto. U n túnel que ponga en fácil contacto las dos orillas; que dé paso a los trenes numerosos; que lleve hasta la isla inaccesible a los continentales innumerables; que arroje sobre Londres a las muchedumbres de franceses, alemanes, polacos, italianos, hebreos; que interrumpa, en fin, esa historia de la inmunidad británica, de ese vivir aparte y al margen con que el orgullo inglés ha podido conservarse, a pesar de todo, como una flor de humanidad diferente, exclusiva, admirable y antipáticamente altanera. L o lamentaremos cuantos sentimos una intima fatiga frente a este moderno movimiento de torre de Babel, que lo está mezclando todo en una frenética ansia de confusión. Mezquino ideal antropológico que se cifra, poco m á s o menos, en un modelo de sociedad como el que vive en uno de esos puertos de Oriente, Singapoore o Shanghai, absurda retorta de todas las razas posibles. Inglaterra era todavía la nación dos veces aristocrática que puede frecuentar la más alta cultura y la más activa civilización sin mezclarse, es decir, sin mancharse. Ahí ha residido siempre su fuerza. U n a fuerza que ha inspirado al mismo tiempo odio, envidia, desconfianza, miedo y admiración. L o que nuestro viejo y solemne poeta acertó a expresar en un conciso verso: i Inglés te aborrecí, y héroe te admiro. Pero Inglaterra da muestras de no poder más. E l espléndido aislamiento de la era victoriana le pesa como un costoso compromiso, y empieza a mirar a todas partes con la angustia del mercader en crisis. Demasiados obreros sin trabajo. Además, las colonias de idioma inglés van apartándose prácticamente de la madre Patria. E n todas las naciones del mundo se desarrollan las i n dustrias locales y disminuyen, por tanto, considerablemente los pedidos. Y se ha levantado, por último, ese gigante de Norteamérica, enorme competidor, al cual ni siquiera puede aplicársele el mismo sistema que dio al traste con Alemania. Comprendo que este modo de sentir no es el que más se usa actualmente. E l amor de las gentes, cultas o seudocultas, se orienta hoy hacia un proyecto de internacionalismo o cosmopolitismo que acabe con los últimos resabios medievales; que funda a todos los hombres en la especie dé saco de la universalidad. Pero hay palabras que en su aparente sortilegio se prestan al engaño, y habría que examinar en primer término si ese ideal del universalismo no conduce, simplemente, a un bodrio. Babilonia nunca puede merecer el títuli de ideal. N i menos todavía uno de esos grandes y bulliciosos puertos de Oriente. E n cuanto al ideal de universalismo que el Soviet moscovita propone al mundo, que lo acepten si quieren los que posean una constitución mental apropiada. L o cierto es, sin embargo, que uno puede ser un sincero universalista sin necesidad de pronunciar alardes previos. Y o por ejem- viene leer y meditar- -salvando obstáculos plo, me considero un buen amigo de! a uni- de toda suerte- -los libros recientes de otro versalidad. Y para presentar una suficien- gran amigo de unidades, el singularísimo e te carta de méritos no tendría más que ha- -Inquietante Francesc Pujols, para alcanzar cer mención de los principales rasgos de a entender hasta qué punto k política de mi vida de curioso y anhelante viajero, el las grandes- incorporaciones fué la política interés con que he procurado compenetrar- del imperialísimo hijo: de Reus. me con los afanes de los países donde he Y he aquí recibido estos días como suyo, residido, la orientación de mi espíritu, en por la Real Academia Española, otro varón suma, abierto siempre a los problemas y de allí, admirable en el calor y el esfuerzo, palpitaciones del mundo entero. Pero a la en el servicio de la unidad. L a tradición de universalidad, como a todos los sitios, se puede llegar por distintos senderos. 1 yo una compatibilidad armoniosa entre las dos escojo para mi gusto el camino que consi- expresiones lingüísticas de Cataluña, él la dero más directo y más decente. Pretendo continuó y ¡a mantuvo, en su obra, en su llegar a lo universal a través de lo nacional. estudio, en su familia, en las personales manifestaciones de su- espíritu, contra vienDe lo nacional en grande, desde luego. to y marea, hasta en los momentos en que Pues en este punto creo más en el Rena- el ambiente pareció volverse m á s esquivo cimiento que en la- Edad Media. Tengo más a esta concordia y en- se las actitudes de fe en Austria imperial que en Checoeslova- reciproco exclusivismo an enazaron: volverse quia, si se trata de ir a lo universal; y por ley común. Pero en esto, después de todo, el lo mismo creo más en Inglaterra que en precedente ya existía; la hazaña era, sobre Irlanda; así como creo que los felibres y iodo, moral; de heroísmo m á s que de invenlas nostalgias bretonas nunca deben turbar ción. M á s fuerte, y de mayor maravilla i n la unidad francesa que se ha resuelto en telectual, esta sorprendente empresa unitaria París, si es que queremos de verdad que que consistió en introducir, medio siglo hace la hermosa flor de la civilización francesa va, en la misma hora, si no antes, que Juan rinda al mundo su original perfume. Valera y que Menéndez y Pelayo, el hispa ¿La cultura? ¿L a civilización? ¿L a uni- noamericanismo. Aquella superación general versalidad? Sí. son palabras que se pronun- -cuando la herida de las separaciones u l cian mucho. Pero son palabras que exigen tramarinas hacía tanto daño aún- -supo R u mucho también. Y de esto, de auténticos sa- bio vencerla abriendo los- brazos y los i m crificios, es de lo que no se abunda dema- pulsos de l a curiosidad todas las luces de siado. Pongamos un ejemplo: Antonio M a u- la mente, para una obra de información ra. E s el carácter eminentemente territo- v de comprensión. Así, donde una colonirial, fruto de una isla deliciosa, que invita zación terminaba, venían a conservarse ideala vivir hacia adentro, en la existencia apar- mente sus elementos de síntesis, en la transte de una localidad dos veces localista, o figurada aparición de un místico Imperio. sea por la geografía y por el lenguaje. Substrayéndose al egoísta canto de sirena territorial, Maura renuncia a la fácil tentación UN ESCRITOR REGIONAL -Pero de vencer en su isla y se decide a vencer en a tan- gran fervor unitario esta doble incorla Península; cede al tierno sortilegio dia- poración no bastaba. Unidad de Nación, unilectal y se apodera del idioma castellano, que dad de Imperio, no apagaban a ú n la sed él insiste, en llamar español, para poder generosa de su espíritu. U n a intuición de llegar más pronto y más a fondo al centro unidad de Cultura- -de solución reflexiva no del mundo. Y se convierte, efectivamente, se puede hablar, puesto que, en el momento en universal el hombre que por naturaleza en que ello se producía, el problema teóriparecía destinado a la mezquindad localis- co de la que se llama pluralidad de cultuta. Y se hace uno con el hombre de Quito ras todavía había de tardar algún tiempo y de Méjico, de Tucumán y de Manila. U n o en plantearse- una intuición, m á s inspicon los grandes hombres que han hecho una rada quizá en el gusto c l á s i c o q u e en la teliteratura y una historia de proyección tan sis del clasicismo, vino a completar proviprofundamente, tan irreparablemente uni- dencialmente, el sentido unitario, de l a producción literaria de Rubio y Lluch. E l contorno de E s p a ñ a se había delineado ya. ín E 1 SA JÓSE- M. S A L A V E R R I A tegro, en sil mente y en su corazón, cuan lo a b r i ó de nuevo, -para- dar- cabida en su tra zado a la simbiosis de un continente entero, GLOSAS a la viva realidad espiritual de nuestra A m é A N T O N I O R U B I O Y L L U C H -T a n t a rica. Poco- más tarde un nuevo. ensanchareputación de particularismo como tienen miento- se impuso. Ahora todo el Eucúmeno esas tierras de nuestro Levante, y mirad, iba a entrar. Iba a entrar; bajo especie de mirad cuántos y cuan grandes apasionados Grecia, denominador común de humanidade la diva unidad nacen en ellas. L a uni- des; y no va en forma d e- k Grecia muerta dad del humano saber, ¿quién ha podido y. embalsamada, sino de la viviente: Vivienamarla más denodadamente que Raimundo te en las ruinas, viviente en los textos. Lulio, si no- es, pasados los siglos, el- gran L a educación romántica bien había enseñaLeibniz, soñador como él de un sistema uni- do, en la- familia de este hombre, cómo ruiversal y completo, donde se reuniesen, en nas y libros pueden vivificarse. orgánica forma, así la del árbol, to los ¡Así, dentro de la economía íntima de su conocimientos posibles? Y por la lad obra intelectual, Cataluña Vierte sus riquereligiosa, cuando los negros días d; na zas en E s p a ñ a España e n América. A m é de Occidente, ¿quién agonizó coi ite rica y España, en el. nutrido. -Ni frontera Ferrer... Vicente Ferrer era v 4; o; geográfica contuvo esta V- v n -ro doctriRamón L u l i mallorquín; Juan P i n nal la- aisló. Oreada por las a: ias de tantos más estricto de los sentidos de la p; ¡climas, onerada por la dignidad- de tantas catalán. Pues, tan impaciente fué es üe tradiciones, cómo adivinamos la sonrisa ele unidad política como los otros lo ha tan q- ien la creara, cuando le oímos, califisido de unidad científica o religiosa, c o n 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla