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ABC. MARTES i. D E A B R I L D E 1930. E D I C I Ó N Da A N D A L U C Í A PAG. 7 amarillos, daban el tono al público. E r a n antiguos elegantes de la época de Marcel Proust y venían como a reconstruir tiernos fragmentos de salones familiares y conocidos. E r a un día antiguo de P a r í s aquel día en que me desperté entre las tallas de madera y las verdes tapicerías del hotel Pont Royal. Maniquíes con crinolinas, de la Emperatriz; cortinajes de muselina y tafetán, camas doradas, vitrinas de miniatuRoma- Express y llegar a Italia lo más pronras y abanicos, óleos de una melancolía pato posible- Ignoro por qué en la bruma de la risién acabada como el balcón de los eleganmadrugada hice filar el taxi desde la estación tes del Jockey, en i85o, el remoto modelo al hotel Pont Royal. Iba medio dormido tode las supervivientes peceras de Madrid y- davía. Este hotel me pareció, desde luego, provincias. E l ambiente de Eugenia de M o n menos modesto de lo que han dicho ahora tijo trascendía de una manera mágica al púlos corresponsales. Amplio el cuarto, con blico. Los viejos señores de chaqué y chistetapicerías verdes y tallas en madera, y amra ciaban el brazo a las bellas damas de treinplio también el baño. He tenido, unos años ta años con aquel gesto antiguo de los redespués, otro cuarto muy parecido en un tratos del Napoleón III, en que del brazo hotel de Chambery. E n mi cuarto del Pont del Emperador parece caer la crinolina de la Royal sentí inmediatamente ese lujo de un Emperatriz en la pose fotográfica de recién matiz provinciano y anticuado que en P a casado. rís está bien en la rué D u Bac y en la proxiA l salir la niebla cerrada se había anticimidad del Fanbourg Saint Germain. Me pado al anochecer. Las luces giraban sin r u i bañé con el agua ardiendo y me acosté en do en el suave mare mágnum de la Ville seguida. Tras de las gasas de las ventanas Lwnicre, y todo P a r í s era una rueda de l u se desdibujaba el París clásico, frío, gris y ces giratorias y difusas, que se reflejaban lluvioso, donde se hacen fantasmas los balien asfalto mojado y reluciente como el dorments de Luis X I V M e llegaba al sueño so de un pez. Salí a la plaza de la Opera, una larga onda del fanbourg monárquico y a la vieja estampa de farolas y arquitectulegitimista. Las antenas del sueño recogían ras. Subí un momento a dejar un encaiv vagamente músicas de la historia y de la fágo en el Círculo Militar, y ai mismo tiembula: Saint Simón y Voltaire, Dumas y po entraba un mariscal de Francia. E n la Proust. Hacia las nueve me despertaron voantesala los jefes y oficiales le abrieron ces británicas en el corredor: lograba dispaso entre rígidos y exactos saludos, con tinguir las de las viejas damas inglesas veuna téuue militar, tradicional y noble, de nidas de Londres v las de las ¡vis americaun tono imperial y monárquico que en nas que habían desembarcado en Europa. vano se podía encontrar en las maneras cada En todo caso, me sonaron a gente rica, cudía más democráticas y menos rituales de yos coches esperaban a la puerta. M á s que España. modesto, el Pont Royal me pareció recogido Enterrado el propósito de la Conferencia Una hora después de pasar por la rué de y tranquilo. Calculé que el precio de mi cuarpara la tregua aduanera, se reunió la ConVarennes- -la más triste y más elegante to sería de unos So francos, y debí equivoferencia preliminar para una acción econócalle de París- visado el pasaporte en la mica concertada. E l objetivo de ella era aún carme en menos de diez. E n la sombra bus- Embajada de Italia, tomaba el Roma E x más reducido: bases para acuerdos colecqué los timbres con la mano: garcon, d epress, casi vacío, con amenaza de encontrar tivos. vioisclia y chasseur. Se llevaron traje y zacerrado el Moncenisio por las avalanchas de patos y trajeron el desayuno. Vino el botoCon la sola excepción del delegado británieve. E n el tren, que sólo llevaba tres vanes más avispado de la. tierra hablando el nico, los demás soslayaron toda posibilidad gones, dos coches- camas y el vagón- restaufrancés más cerrado de la tierra. Intenté de compromiso restrictivo para sus respectirante, sólo iban dos viejas señoras inglesas vanamente escribir alguna cuartilla en una vas políticas aduaneras. Subsistirán, pues, v alguna ai i americana, probablemente de mesa consola de patas curvadas puesta cerlos acuerdos bilaterales o colectivos como las de! hotel Pont Royal. L a Compañía, nos ca de la vidriera, junto a los cortinajes. Y a alianzas ofensivas o defensivas y la formahabía advertido que, no respondiendo del paso ción de grupos beligerantes que se concierserían las once cuando salí. E n el hall y en del Moncenisio nos ofrecería, tout compris tan para la lucha económica. Esta comproel comedor, como aves de corral, divisé las en el billete, una excursión en autocar con bación desvanece todas las esperanzas naci- ffirls americanas y las viejas inglesas. M e lunch y parada en las cimas para pasar los das al calor del discurso de M Briand. pareció que entrar en el haü o en el comeAlpes. Pero el Moncenisio estuvo abierto, y dor, donde sólo se vean mujeres, sería como Deduciremos ahora que las tentativas de al día siguiente me desperté en el bello sol romper una clausura- Llegué a mediodía a la Liga han sido inútiles? S i nos atenemos de Genova. un restaurante inmenso, con aparadores ana los resultados obtenidos podríamos conveRAFAEL S Á N C H E Z M A Z A S teriores a Sedán y mozos antiquisimos. de. pa- nir en. esa conclusión. Pero, si enfocamos la cuestión desde otro ángulo, registraremos tillas blancas. N i un alma en el gran comedor una ventaja: el conocimiento de que subsisde altos techos y aparatos- de florones d é QUE L O S DIOSES ten las mismas oposiciones e idéntica rivali- ¡bronce para el gas. Grillaron irreprochable- PARA dad entre los grupos económico- políticos de mente el lenguado y el viejo camarero me Europa. Nada más peligroso que la ignorandio conversación todo el almuerzo. De socia, pues actuando en la sombra no tienen X o se descubre ninguna novedad recobremesa di un paseo por las Tullerías. Hael control de ia opinión pública y sólo obenociendo que en Madrid empieza a planbían florecido ya los rosales. Un sol pálido decen a sus apetitos. tearse un conflicto tan delicado como el que y amarillento, como de un veranillo de San implica el paro forzoso de un núrhéro conMartín resucitado, esparcía su primavera del ANTONIO A Z P E I T U A siderable de obreros. Mientras los -problerevés sobre los viejos y los niños. mas que los españoles tengamos que discutir sean meramente políticos, lo probable es Serían las dos de la tarde. E n el Louvre que podamos afrontar el porvenir con la se abría una Exposición del Segundo Imcerteza de que no sobrevendrán aconteciperio. Allí estaban todos los Winterhalter mientos graves. Pero en cuanto se complide Eugenia de Montijo en- traje de Corte, quen con derivaciones como esa, las perscon pamela o capota a la inglesa, con manHotel Pont Hoyal- Rue du Bac guito de pieles, en traje de amazona, en pectivas se harán más sombrías, porque si D: a lejano, lejanísimo... A veces, seis abandonos de un verano poético, bajo quita- hay algo que realmente exaspera, y con raaños; siete años son para la memoria como zón, a la gente, es la falta de trabajo y, por soles minúsculos de vara de marfil y pálidas siglos. Como hay imágenes que conservan consiguiente, de medios de subsistencia. E s sedas con largos flecos. Más que la Expodentro de nosotros eterna juventud, hay otras sición del Segundo Imperio era la Exposi- -tos dias he tenido ocasión de conocer de cerca la situación que se está creando. Reque envejecen prematuramente y quedan emción de la Emperatriz de los Franceses, sulta ya difícil para muchos trabajadores polvadas, arrinconadas, amarillentas, en desseñora de Arteaga y dueña del pequeño casavecindados en Madrid encontrar ocupación vanes del alma. Una potencia misteriosa pugtillo vascongado que he visto tantas veces No se emprende- obras nuevas. E n las que na sin cesar por hacer inolvidable lo olvidade niño, desde los juncales de Busturia, sos- e hallan en curso no se admiten más opedo, hallado lo perdido, en constante retorno bre el brazo de mar y entre un bosque de rarios. 3o que se fué. robles y castaños. Hace seis años, siete años, una alegre pri- -Somos muchos- -me ha dicho alguno de Viejos señores de chaqué y plastrón, somsa me hizo ir volando a París para tomar el ellos. breros de copa, botines blancos, guantes 1 Parece poco siendo mucho, pues significa nada menos que la abstención de conducta agresiva. Todos permanecerían en sus actuales posiciones. Supongo enterado al lector del curso de la Conferencia. Los despachos telegráficos enviados por las Agencias cuidaron de informarle cumplidamente de todos los episodio. Si el resultado hubiera sido positivo, justo sería consignar cómo y por quién fué logrado. Mas el balance da un saldo deficitario. ¿Dónde estuvo la resistencia? ¡Bah 1 L a responsabilidad quedó muy diluida v es difícil definir las partes. Podemos leer y releer los discursos de los señores delegados y 110 encontraremos una declaración para concretar en ella la culpabilidad del fracaso. Sólo el representante de- Francia perdió la cautela diplomática, tan útil para eludir la acusación. Esta ve; Francia no ha enviado hombre capaz de esconder la resistencia pasiva en una nube dialéctica. Él. delegado francés afirmó que su Gobierno prefería los- acuerdos bilaterales, cuyo modelo podía ser el concertado con Bélgica. E l acuerdo bilateral es la negación del acuerdo internacional que establece una norma de aplicación obligatoria. Si prevalece el acuesdo bilateral se niega el sometimiento a una ley común que rija las relaciones comerciales entre todos los países. E s seguro que E s demás delegados pensaban como su colega francés, pues todos, unos más y otros poco menos, vienen con el criterio de proteccionismo a ultranza. Sorprenderá al lector que haya sido la voz de Francia la de la intransigencia sin disimulo. E n otras ocasiones Francia supo camónfler en una frase su oposición. Pero vale la pena analizar esta circunstancia adjetiva? Después de todo, mejor es la sinceridad que la elocuencia engañosa. El público debe leer diariamente nuestra sección de anuncios por palabras clasificados en secciones. En ellos encontrará constantemente asuntos que pueden interesarle N O T E N G A N SED UN D Í A L E ÍA N O E N PARÍS...
 // Cambio Nodo4-Sevilla