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MADRID- SEVILLA 2 DE ABRIL 1930. SUELTO DE NUMERO 10 C T S CERCANA A T E T U A N SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. AÑO V 1 GES I M OSEXT O N. 8.507 Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE. R E D A C C I Ó N P R A D O D E S A N S E B A S T I A N SUSCRIPCIONES no s é en cambio hallar otra explicación menos aflictiva a la constante repulsa de que son víctimas los profesionales del entendimiento. Quedamos en que es penitencial la actitud Recién acabada la guerra iba yo por A l e- del español en los tiempos que corren. Y un mania rumbo a Noruega. E l mozo del tren, lujo significa mantenerla, lujo hecho de caA medida que el paquebote francés donde morcilludo en su uniforme, con unos gran- rácter, ilustración, generosidad, gracia, lirisdes bigotes rubios, que eran como un vaso mo y riqueza monetaria. Cuando al fin se viajamos se aproxima a los bancos de Tede cerveza, y rematada su testa de carne logra un celtíbero en quien- se: congregan rranova, América, la América del Norte, nos de carnicería por el sólido cráneo, donde el dichas cualidades y con el debido ecfiülibriq, va presentando diariamente sus enojosas y corte de pelo al rape ponía transparencias España asombra o encanta én, su hijo a los abrumadoras tarjetas de visita. -Ya en M a de negro calcetín sedeño, suspiró, preten- demás pueblos, el cuál ni siquiera; esige; de- drid, y en P a r í s más tarde, y en E l Havre, diendo en vano dar una patética expresión sús hermanos y de la madre el- -reconocimien- los Estados Unidos nos zambullían en una to de sus méritos ni la más sencilla, prueba espesa atmósfera de desconfianza y nos ina sus vacunos ojos: de gratitud. cluían en la zona multitudinaria sometida a- -Señor, ahora es un mal negocio ser He ahí él caso del; doctor Jerónimo M e- su mirada vigilante. Formábamos parte de alemán... E l bueno- del tudesco se refería, con el gías, el príncipe de los viajeros nacionales, una masa gregaria y de inocrática. Nuestra sentido práctico de su raza, a la merma, de según se le ha denominado con motivo de personalidad se desvanecía entre papeles. los valores germanos, que a él le interesaba p u b l i c a c i ó n de su libro La primera vuelta Cada declaración firmada, cada documento en cuanto a la disminución de las propinas. al mundo del Zeppeliri A propósito de tan recibido, cada advertencia leída, cada orden, Su tragedia de carnívoro obligado a man- importante obra, que aniquila los reporta- cada instrucción aprendida nos revelaban el tenerse con vegetales hlzome recordar el con- jes en inglés, francés y alemán que originó ojo avizor y la presión inflexible ele la deflicto que se le plantea a todo español que el glorioso periplo, -se publicaron, y conti- mocracia yanqui, achicando nuestro ánimo y pretenda serlo con gallardía y. elegancia en núan dándose a la estampa, merecidos elo- socavando nuestra independencia. Si. queríagios al arte sin artificio con que el ilus- mos entrar en los Estados Unidos, era forel extranjero. tre vagabundo, todo un Don- Juan de las zoso resignar ante sus ordenanzas ese geH o y día, la cosa más difícil del mundo sirenas, ha escuchado y aprendido las can- nuino e instintivo impulso de rebeldía con consiste en representar el papel de hidalgo, ciones de estas mitológicas fatales, no de- que solemos reaccionar los españoles frente pues, quien se lo proponga, ha de corregir jándose burlar, por su atractivo, cosa que a cualquier molestia externa y superior a con su propia conducta la abrumadora leno sucedía desde Ulises, y aun el héroe de nosotros mismos. yenda que pesa sobre nosotros, sin dejar la Odisea hubo de hacerse amarrar al palo de de adornarse con los romancescos atributos N o pasa día sin que las autoridades norsu nave. Digamos de pasada que entre los clásicos, y todo esto no destacando pintorescomentarios a la pluma del repentino, aun- teamericanas deslicen en el camarote un nuecamente en la actual grisura de la civilique no improvisado narrador, descuella el vo documento. Hemos de responder verazzación. de Blanco- Belmonte, prologuista del vo- mente a toda clase de preguntas: Posee Ser un buen español del otro lado de lumen, qué ha compuesto unas páginas de usted cincuenta d ó l a r e s? ¿V a usted a ver las fronteras resulta incómodo y caro. A c a- prosa magistral y la silueta del biólogo y a un pariente? ¿H a estado usted alguna ba de verse cómo en los Estados Unidos se viajero que es D J e r ó n i m o ya tiene éste vez en la cárcel? ¿E s usted polígamo? reduce nuestra literatura al Quijote. E n un tapiz más que. desplegar en su estrado, i Es usted anarquista? ¿Tiene usted ideas Bélgica y en Holanda sigue hablándose de magnificado por exotismos, y por reliquias violentas contra el Gobierno. de los Estados la furia hispánica. Inglaterra, durante si- vernáculas, y con aquellos galgos dignos de Unidos? Y de salud, ¿cómo vamos? ¿E s glos, no se preocupó sino de arruinarnos y pasearse por la L u n a porque un gobelino usted deforme o inválido? Etcétera, etc. E l desprestigiarnos. Cuando la pacificación de parece el. prólogo del señorial poeta cordoGobierno yanqui se fía- -eso, sí- -de nuestra Marruecos, los salvajes montañeses prefe- bés. Y tornando a ¡o que íbamos, y aunque rían pactar con Francia. E n China, al llegar a pesar mío, alejándome de apostillar la pro- palabra. ¿H a dicho usted verdad? es su un transatlántico con la bandera roja y ama- ducción literaria del doctor Megías, quisiera última pregunta, y uno, al contestar, piensa rilla, no ha muchos años, fué identificado señalar la personalidad suya de español reí- que debe de ser muy difícil mentirle a un gracias a dominicos y recoletos, a los m i- vindicador de España, que ha tomado en se- Gobierno que nos envuelve en tan minuciosa vigilancia. L a mentira es uno de los m á s sioneros, que, en los días de fiesta, colgaban rio esto de ser español. graves delitos en Norteamérica. Se castiga, un trapo igual a ese del buque en sus respectivas residencias. Hasta en América, y E n efecto, pide el pasaje en el Zcppelin con la expulsión, cuando no con la cárec! quizá allí más que en ninguna otra parte, para que no falte la presencia hispánica en E l extranjero que miente puede vivir mutiene el viajero peninsular que luchar contra el vuelo que traslada a los tiempos moder- cho tiempo en libertad en el inmenso terrilos prejuicios, en virtud de la memoria que nos las viejas hazañas patrias. Y una vez a torio yanqui, aprovechándose de la. ingenua se conserva de encomenderos y aun v i- bordo adquiere y se reserva cuantas bote- credulidad concedida gratuitamente a una rreyes. lias de champaffiíe embarcó el comisario, con mentirilla sin mayor trascendencia. Pero el que será España quien se destaque por su día en que la mentira, por muy leve que E l Estado no se preocupa de tales pro- rumbo. Y al surgir entre los viajeros unos parezca, se descubre, la ley es despiadada. blemas. Y menos mal que de algunos años enfermos, no hay otro médico que nuestro Y de ese modo, incapaces de sacudirnos un a esta parte beneméritas entidades univer- compatriota. Y él. con su diplomacia y munsitarias atienden a ellos, con buena voluntad danismo, consigue desviar de su ruta a la malestar constante e inefable, llegamos, de y en ocasiones con indudable acierto. Nues- aeronave, haciéndola volar sobre la Magda- mañana, al puerto de Nueva York, cernido tros gobernantes por lo común ignoran o lena, en Santander. Entonces el comandan- por la niebla. U n guirigay ensordecedor de desdeñan al intelectual. Esto se observa en te Lehmann lo sienta a su lado, en el puen- sirenas rasga el espacio solicitando un huecualquier detalle, por ejemplo, en la censura. te. Por si faltaba algo, el gran libro de aho- co en la inmensa bahía. A la izquierda, sóliDicho sea con todo respeto a las personas; ra, sin disputa la mejor crónica del via- da, ingente, espesa, la estatua de la Libertad, pero de verdad cree el señor ministro de je histórico del Zcppelin, Nada quedó por casi invisible, rodeada de nubes, nos recuerla Gobernación, u otro ministro, o el Con- realizar a este español, orgulloso y embria- da, de súbito, frente a los bloques gigantessejo con su presidente, que su criterio aven- gado de serlo, y que demostró en la Babel cos de Manhattan y Brookíyn, que se eletaja al de pensadores y artistas consagrados del aire la supremacía de su raza. ¡A h se van, a un lado y otro, hasta el cielo y que por sus estudios y su práctica en hablar y me olvidaba un detalle, un pequeño deta- son como las murallas- -las murallas babiescribir, y que le supera al extremo de tra- lle! E l doctor Megías nació en Canarias, en lónicas- -de Nueva Y o r k nos recuerda, i n tarse a las primeras figuras del aula, de la Las Palmas. Quiero decir que su patriotis- conscientemente, la sentencia famosa: E l tribuna y del periódico como a los chicos mo, que ha proporcionado honores y víto- hombre no cuenta para nada; sólo vale que tienen que enmudecer o salir de la ha- res a la Península, no es tanto misterioso e la obra Esa estatua de la Libertad es l a bitación si se retinen los papas? Diríase que invencible impulso de su destino como libre égida de i a mayor dentcen icia moderna. -Día lo que les preocupa no es el país, sino el y clara decisión de su voluntad, y a des- vendrá, a! correr de los- igics, en que un momentáneo empeño de su gerencia, a la pecho del olvido en que por aquí se tiene a futuro Renán le cante su plegaria apasionaque evitan la inspección de los patriotas. Y a las Afortunadas. da, como a una Acróoolis. Tamlpién aqu en sé, ya sé que la censura, y menos en- el caso los Estados Unidos, como en la democracia presente, no responde a tales sutilezas, pero FEDERICO GARCÍA SAXCHíZ helénica, como en la Babilonia autocrátíca, TALKIES España y yo... LA VIDA E N NUEVA YORK Ante la estatua de ¡a Libertad
 // Cambio Nodo4-Sevilla