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MADRID- SEVILLA 5 DE ABRIL 1930. SUELTO DE NUMERO 10 C T S CERCANA A T E T U A N SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O VIGES 1 MOSEXTO N. 8.510 REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE. uo. E s un andaluz ilustre, que debe al foro chez Guerra. E s un gran carácter, y su autouna posición eminente, y que ba pasado ridad ha pasado las fronteras... -Pero no quiere gobernar. L o ha dicho por la vida pública sin hacer. mucho ruido, por no alarmar con la evidente originali- públicamente, sin circunloquios. -Además, está Cambó... Y o tengo una dad de su talento la vidriosa insignificancia de su jefe, político. De pronto, su mirada, fe profunda en la modernidad de sus m é vagando de unas cosas en otras, se posa en todos de gobierno. Tiene talento, competenmi persona, y entonces me decido a salu- cia y prestigio en el exterior... darle. Su sonrisa y sus manos me llaman- -E l general Primo de Rivera lo reconoafectuosamente y me acerco, cía también. L o único que le reprochaba el- ¡Tanto tiempo sin vernos! -me dice gran soldado es la tibieza de su españolismo, con un tono que no me engaña sobfe su es- y esa es la opinión m á s extendida. -S í ese es un cargo que se le podía ha- timación personal- ¿Sigue usted en P a cer en otro tiempo, cuando no le preocupaba rís... -Sigo allí, mi querido señor Equis... A sino Cataluña. Pero ahora Cambó siente tan depender de mi gusto, no me movería de P a- en español, como usted y como yo... Aderís en lo que me resta de vida. E l clima más, la Monarquía dispone de otros homespiritual de Francia es todavía más grato bres... ¡A h si éstos quisieran! ¡Q u é M i n i s que todos sus atractivos de paisaje... ¡Qué terio se podría formar... Y eii la mirada del ilustre ex ministro briplacer el de vivir en una tierra en la que la cortés indiferencia de los demás nos per- lla una. llama de entusiasmo... -Pero ¿con qué presidente? Ya no veo mite la voluptuosidad de considerarnos lo que él grano de arena en el desierto... la figura coa prestigio para agrupar en torLuego la conversación recae en lo actual. no suyo a las notabilidades políticas. ¿U n presidente? S i el Sr. Sánchez E l recuerdo del marqués de Estella viene Guerra se negase a acudir al llamamiento a nuestras palabras. -H a sido el único militar con talento po- unánime de la opinión monárquica, habría lítico que ha tenido España desde P r i m acá que solicitar ese concurso del señor duque- -me dice el ex ministro con convicción. de Alba. Es joven, tiene talento y está haMientras habla mi ilustre interlocutor le bituado al estudio de los grandes problemas observo. Su fisonomía conserva las. lineas actuales. E s un gran español. de mentalidad angulosas de siempre, pero el color un poco europea. -Si yo tuviera ascendiente sobre los homterroso de la piel y la bruma que empaña su mirada sugieren la sospecha de un acha- bres de mi época, algunos de los cuales son que hepático. L a inteligencia no ha decaído. mis amigos y condiscípulos, les d i r í a PenEs, como antaño, fulgurante y fértil en agu- sad en España y en la Monarquía. Dentro dezas graciosas. de un año quizá sea demasiado tarde... -Creo como usted que con un poco de- -Bueno, y ahora ¿qué va a ocurrir en España? -le pregunto- Porque nadie, por patriotismo se podría constituir un frente iluso que sea, puede creer que un interina- monárquico que gobernase durante cinco to cívico- militar, que desemboca por un años con honor y con éxito... E l talento no lado en los predios políticos del señor conde escasea en nuestro país. S i no estuviera neude Bugallal, y por el otro en los ejidos del tralizado por el egoísmo y la- vanidad, poseñor marqués de Alhucemas, puede asegu- dríamos mirar el porvenir sin temores... rar el porvenir de la Monarquía... -añado- -Vea usted el Ministerio que yo formasin ironía. ría, si esa misión dependiese de mi volun- -E l conde de Xauen es un militar de tad... Esto es soñar- -ya lo sé- pero la reagran patriotismo, que quiere acertar con la lidad y el sueño están organizados con los mismos elementos... V solución- -dice el ex ministro. -A ver... L e oigo a usted, con verdadera- -Eso no puede ser. puesto en duda. L o malo es que la buena voluntad humana no ansiedad... E l ex ministro se recoge unos minutos. tiene una influencia decisiva sobre los acontecimientos. H a y actualmente en España- -y Medita. Luego sonríe y hace un gesto- de torpe será el que no lo perciba, una agita- amargura, porque presiente que su optimismo ción interna que no se puede calmar con le va a. poner, por lo pueril, en ...evidencia. los emolientes de la política tradicional. Después, con frase grave, expone su quiGran parte de la. juventud que piensa se ale- mera ministerial, que he retenido en la meja de las instituciones, y las clases neutras moria: empiezan a mirar sin aprensión lo descono- Presidencia, duque de A l b a -Hacienda, cido. Es el mismo estado de espíritu que se y Vicepresidencía, C a m b ó Gobernación, notaba en Francia en vísperas de la revolu- A l b a Fomento, Guadálhorce; Ejército, conción... Por primera vez en nuestra historia de de Xauen; Justicia y Culto, Alcalá Z a los intereses han perdido el miedo. que ins- mora; Estado, conde de la H o r t e r a E c o piran babitualmente las ideas audaces... nomía, Bergamín; Trabajó, Besteiro; M a- -E l Rey es un alto espíritu y un patriota rina, Magaz -Instrucción pública, José O r que h a r á los mayores sacrificios por España. tega v Gasset: Alcaldía de Madrid, Ossorio y L o que importa es que todo lo que vale polí- Gallardo: Gobierno c i v i l c Madrid, A r tica y socialmente se agrupe en torno del ruinan; Banco- de España, C i e r v a EmbajaTrono... da de Espaua en- París, Ramazones; Emba- -Eso, como deseo, no tiene peros... Si. lada en Londres, marques: de V i l l a u r n i t i a los hombres supieran imponer silencio a sus Presidencia del Confieso, Si A l arez; Prepasiones cuando un ideal los solicita estaría- sidencia del Senado, Bugallal. mos salvados siempre. E n España se vive -Observe usted- -me dice el ilustre ex en pleno cabileñismo. Aquí todo, desde el- mililitro- -que en ese equipo -ministerial enproletariado al señorío, es cabila. l o d o es- tra lodo 4o: qiu tiene una personalidad pulípañol- tiene dentro un dictador que sueña, tica ík relieve y. que. cada- hombre ocupa et con que la realidad se le someta... cargo que debe ocupar. ¿Quien con más t í t u- -N o sea usted pesimista. E l oaís dispone los que el conde de Roinanones para reoretodavía de hombres que pueden sacarlo de seutar a España en Francia? F u é el polítodos sus conflictos. Ahí tiene usted a Sán- tico de los aliados, POR E S P A Ñ A Y POR L A MONARQUÍA Lia r e a l i d a d e s t á h e c h a de l a m i s m a t e l a que n u e s t r o s s u e ños. -Shakespeare. E l sol primaveral, llamando en nuestros balcones, nos saca de casa muy temprano. E l cielo, de una albura luminosa, que indica la poca estabilidad del tiempo, no ha acabado todavía de expresar, con una dilatada sonrisa, el fin de las inclemencias invernales. Está mediando la mañana, y Madrid muestra ya esa simpática vivacidad con que engañan sus preocupaciones cotidianas los pueblos de escasa vida interior, que se consuelan dé todo con palabras. ¿Q u é puede ocurrirlés a estas gentes que no tenga su remedio en la libertad de gritar a la intemperie? P o d r á n comer mañana menos que hoy porque el régimen económico distancie un poco m á s las despensas de los estómagos, pero, mientras e l derecho a adjetivar en la calle y en el- café sea inviolable, el español se considera feliz. Todos los que hemos nacido en esta tierra privilegiada, en la que lo concreto tiene menos valor que lo verbal, ¡levamos dentro un polemista y un familiar del Santo Oficio; el primero para hablar sin tasa de lo que ignora, y el segundo para inquirir lo que hace el vecino. ¿Adonde vamos? -me pregunta el buen amigo, que meha- dado fraternal hospitalidad en su casa. -A l Retiro- -le contesto sin vacilar- Tiene ese parque, modesto y distinguido, un no sé qué de señero, en su elegante melancolía, que. me atrae. Y o solía visitarlo casi a diario hace veinte a ñ o s unas veces en la dulce compañía de una mujer que ya no existe, y otras por e l placer de divagar al aire libre en la intimidad de un camarada, que recogía en sus paradojas un poco ácidos los ecos de mis romanticismos juveniles. A l penetrar en él, mi- impresión es siempre la misma. Se me figura que el tiempo, implacable destructor de seres y cosas, hace una excepción en nuestro favor respetando todo lo español, y que- todo, aquí, desde el árbol a la inteligencia, disfruta del privilegio de permanecer invariable. Nuestros pasos embocan un sendero que conduce al parterre, pequeño paraíso infantil, que ganaría en poesía si en lugar de tener a la vista de los niños unas ruinosas estatuas de Reyes, que nada dicen a su imaginación, l u ciera unos cuantos episodios mitológicos con prestigio bastante para enardecer nues tra fantasía en la época feliz, en que; toda sorpresa de los ojos es un goce inefable para el espíritu. E l cielo, perdiendo su albura, empieza a descubrir el fondo azul, sobre el cual flotan todavía algunas nubes nacaradas. De los árboles vecinos desciende una música deliciosa; es el cauto a la primavera de una orquesta errante de pájaros... -Pero, oye; ¿no te has lijado... L? -me dice mi amigo. ¿E n qué... -Ahí tienes al ex ministro X ¿N o e s amigo tuyo... E n efecto; a corta distancia de nosotros, y en la parte baja del parterre, un señor ya entrado en años toma el sol apaciblemente, sentado en un banco. A l alcance de sus manos tiene un rimero de periódicos. M i primer impulso es ir a saludarle, pero me detiene el temor de parecerle inoportu-