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ABC. SÁBADO 5 DE ABRIL D E 1 9 3 0 EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 6 nuestra ventura actual, o epifanías, cuyo advenimiento parece indefectible, de hechos que colman los anhelos más vivos de nues tra existencia... S i al niño le das cuanto quiere para sa tisfacer sus caprichos, disponte a producirle emociones desconsoladoras cada vez que ir terrumpas tus actos generosos. S i al corazón lo llenas de amores, y de. ternuras, y de felicidad inefable, como si la naturaleza se vistiese de gala para él, y el tiempo le dejara en cada segundo de su fuga el recuerdo de una nueva dicha, teme que lo quiebre como a vaso de muy sutil cristal el leve suplo de cualquier aura imperceptible. N o creer, no amar, no oponer a la realidad inquebrantable que nos sale al encuentro el fantasma con que la había reemplazado nuestra loca imaginación, he ahí uno de los caminos por. donde se desvían nuestros corazones de las rutas inciertas y engañosas que conducen a la sima. Me dirás que. es preferible la muerte súbita a la vida no aquejada de. sobresaltos mortales, si para subir la penosa cuesta de la edad hemos de dejar en la pendiente la fe y el amor, solas disculpas justificativas de nuestro apego al vivir. Soy de tu bando. Pero, ¡cuántos hombres han amurallado su corazón contra la Tartaria de la sensibilidad para no sentir las penas ni los dolores de sus semejantes! Se ha dicho que cada animal refleja en su evolución embrionaria los organismos que le son inferiores, y se ha. afirmado que las d i versas fases del desarrollo del corazón nos muestran que no llega a su. organización más alta sino pasando transitoriamente; por formas que han quedado como definitivas para las clases animales subalternas. Y o he pensado muchas veces un disparate A culatazos lo derribaron, pero extendió los brazos, conteniéndonos al abalanzarnos a los malvados. Rapidísimamente destrozaron a golpes de carabina su cabeza, que dejaba en el suelo sangre con cabellos blancos, y arrastrando el cuerpo, se lo llevaron. E l general K o r n i l o f f lloraba; paralizados de dolor quedaron los oficiales, y yo me arrojé en ün rincón, pidiendo a Dios la muerte. Entonces v i a mi madre... Sentí sus manos en mi hombro, y en mi oído su voz, d i ciéndome: -W l a d i m i r hijo, hijo mío; levántate, no morirás hoy... N i ellos. Extend i los brazos, llamé a mi madre... grité... V i n o a mí K o r n i l o f f y me dijo: -N o desesperemos... Silencio. Muramos como quien somos. Y o con una fe arraigada súbitamente en mi corazón, les dije que no íbamos a morir allí. Creveron que deliraba, que me h abía perturbado una visión... Horas después un destacamento de Tekynce, los más bravos cosacos del Cáucaso, arrasaron el campamento de las guerrillas rojas, y en raudos caballos salimos libres, estepas adelante. L a veracidad y la serena palabra del general- sacerdote van descubriendo los motivos de su conversión, que culminan al recuerdo del supliciado cura católico y en la evocación de su madre aquella noche de tortura. SOFÍA CASANOVA Inowroclaw, marzo, 1930. AL CORRER PLUMA DE LA Corazones sin firmeza E l corazón nos traiciona muchas veces. L e creemos templado en las luchas de la vida para soportar las contrariedades, y desfallece al choque inesperado de la adversidad. N o hemos sabido educarle para combatir y pa ra que se resigne, en último término, a sobrellevar las consecuencias de la derrota. Acaso no pensamos en él porque creemos que la extremada delicadeza de su sensibilidad no comprometerá en ningún momento su vida. ¿Nos engaña nuestro optimismo. Ved cuan fácilmente se niega a seguir palpitando en el pecho de la pobre anciana, a cuyo hijo sacerdote, que ha invocado la liberalidad de Dios para practicar ebras de misericordia, le ha tocado la lotería; er. el del espectador taurino, que presencia la cogida de un torero; en el del aristócrata, que atropella inconsciente y mata cor. el automóvil que guía a un transeúnte; en el del hombre elegido que baja de la cumbre y siente, al verse en la llanura, el dolor de la alteza perdida... Del mismo modo que hay un régimen de mitridatización para que el organismo se acostumbre a la toxicidad y quede inmune ante las substancias que. la contengan, hay un régimen para fortalecer nuestro corazón contra las grandes emociones que pueden abatirle y paralizarle. Este régimen consiste en la renunciación sistemática de las ilusiones que nos halagan para engañarnos, de la esperanza, que nos promete delectaciones no interrumpidas de Lea 7. mañana flBC i El que se vende a grane! en botellas y latas blancas, es falsificado. Compre l envase de origen.
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