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ABC. SÁBADO 5 D E A B R I L D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G iz consecuencia. Esto dará lugar a conflictos de orden social, huelgas, disturbios, confabulaciones de propietarios, etc. y el resultado, a la larga, será la despoblación, pues la muchedumbre jornalera emigrará, huyendo de la miseria. E n buena hora, y muy conformes todos en ello, que el mercado nacional tenga cuanto aceite necesite, a precios razonables; pero expórtese, abriendo los puertos, para dar salida al aceite que nos sobra, y no se o l vide tampoco que si los demás artículos de primera necesidad han ido aumentando de precio a partir de la guerra, no hay motivo para que el aceite sea una excepción a la regla, subiendo su precio en proporción menor a la de los demás artículos. Incluso en la relación que debe guardar toda mercancía con el valor de la moneda, el aceite resuita perjudicado, puesto que su precio no sube al descender la cotización de la moneda. Además, esta baja del producto no ha servido n i siquiera para que el volumen de ventas de aceite aumentase en el mercado. E l producto está depreciado y los compradores acaso prevean que el descenso de su valor ha de seguir; ¿qué significa, si no, esa atonía de la demanda mundial? Pudiera aducirse que otros países exportadores de aceite nos hacen competencia, vendiéndolo más barato que nosotros. Pero hay que desechar esto también. E l único país que podría competir con España es Italia. Y este año su cosecha no ha sido más que mediana. ¿Soluciones del problema? Se ofrecen tres procedimientos: Primero. Buscar y obtener la protección del Gobierno, para que éste, por medio de su aparato oficial, intervenga contra la competencia interior (prohibición de fabricar aceites que no sean de oliva, de neutralizar los de orujo, etc. y, sobre todo, contra la competencia exterior, dando preferencia al aceite en los Tratados de comercio y concediendo primas de exportación. N o mencionamos la petición de protección aduanera que hizo el último Congreso olivarero. Segundo. Formación de un fuerte consorcio o trust que de hecho monopolizase la producción, regulando los precios y la exportación. Tercero. L a formación de Cooperativas de productores, centralizándose en cada una la producción de los participantes. Confesamos que no tenemos ninguna fe en la intervención gubernativa, pues sólo serviría para coartar la libertad del comercio y para producir una seguridad ficticia, que desaparecería a cada cambio de M i n i s terio. Igualmente, no podemos a d m i t i r l a formación de uii trust, que mediatizaría la vida económica de regiones enteras en beneficio exclusivo, de unos cuantos plutócratas. E n cambio, la organización de Cooperativas resolvería de un modo permanente el problema, puesto que la crisis proviene de la defectuosa organización productora, que, atomizando el esfuerzo aislado de los cosecheros, llega a ser antieconómica. E l remedio ha de ser de carácter industrial, más que mercantil simplemente. Se debe abaratar la producción, reduciendo al mínimo los gastos. L a coexistencia dentro de un mismo pueblo de diferentes. Cooperativas garantiza la libertad de comercio. N o es posible admitir que frente a una economía evolucionada en todos los órdenes, una industria se siga desenvolviendo igual que hace dos siglos. H o y observamos en todos los países una tendencia contraria al pequeño capital y a la producción aislada, que resulta sumamente costosa por el encarecimiento da la mano de obra y la maquinaria. Estas Cooperativas deben surgir por iniciativa p r i vada, y el Estado sólo deberá intervenir para vigilar su funcionamiento, evitando abusos. L a actitud de los que se cruzan de brazos esperando medidas oficiales es poco menos que suicida. P o r muy diligente que un Gobierno sea, nunca podrá parodiar a Josué. FRANCISCO M CONDE siempre nos referimos en este artículo al de oliva. j. Normalmente, el exceso de producción que rio absorbe el mercado interior se exporta. liste aceite exportado obtiene precios supeHores al vendido dentro de España. E s de; cir, que la economía de esas provincias depende de la demanda extranjera y del precio a que se cotice su producción en el mercado mundial. Hasta ahora las cosas lian ido bien; la exportación sostenía próspera itiente a las regiones productoras; el Estado, la Provincia y el Municipio han perci bido pingües tributos de esta riqueza, y las provincias citadas son un modelo de adelan to y bienestar para propios y. extraños. Sin embargo, en el año actual, una grave crisis amenaza a estos pueblos: la depreciación del aceite. E l problema es agudo en estos momentos. Se da el caso de que, siendo este año. abundantísima la cosecha de aceituna, el aceite está en baja en el mercado, hasta el extremo de que en la provincia de Córdoba se cotiza de 13,50 a 14 pesetas la arroba de once kilos y medio, y esto, unido al retraimiento de los cosecheros y al poco t i r o de la exportación, hacen que dicha industria atraviese un período precario que, de no resolverse, puede ocasionar la ruina de una comarca extensa de nuestro territorio. E l problema es más fácilmente comprensible expuesto en datos numéricos. H a g a mos; la cuenta de los gastos que sufre el labrador o cosechero para obtener una arroba dé aceite, intentando un balance lo más exactamente posible: CRISIS OLIVARERA De importancia extraordinaria es la gravísima crisis por que atraviesan las regiones productoras de aceite de oliva, crisis que ha llegado a su período álgido, pues hoy en esta provincia de Jaén el precio de la arroba de aceite oscila entre 12,50 y 13 la arroba de 11 kilos y medio, precio que no cubre los gastos de cultivo, como podrá verse en el estado que presento: Sus efectos desastrosos ya se están palpando en las diferentes ramas del comercio y de la industria, que se ven completamente paralizadas, y la enorme masa obrera, que vive exclusivamente del olivo, su situación no puede ser más precaria y angustiosa pues el olivarero, aun no queriendo, tiene que reducir sus gastos, y esta economía viene en perjuicio del obrero, restándole trabajo que necesita para atender a sus más apremiantes necesidades. Gastos que tiene una hectárea de olivar de primera clase en los términos de Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo, Beas de Segura, Castellar de Santisteban, Sorihuela del Guadalimar e Isnatoraf, cuyos términos tienen, aproximadamente, cuatro millones de olivos: GASTOS DE CULTIVO Valor ce una arroba de aceite... Gastos para obtenerla. Se calcula que son precisos tres olivos (un año con otro) para obtener una arroba de aceite anualmente, y labrar esos olivos cuesta Recolección de una fanega de aceituna Acarreo de una fanega de aceituna desde la finca o predio a la fábrica Elaboración de una arroba de aceite (molido, prensado, etc. Contribución territorial de tres olivos Arbitrios municipales l oda y limpia de tres olivos AS oiias de tres olivos Total... 14 ptas. Pesetas Dos y media obradas de alza y dos y media de bina, a 13 pesetas Cava de pies Corta Recolección, a tres pesetas por capacho Gastos de elaboración Contribuciones y demás impuestos Espestugo Rastreo, dos obradas, a 11 pesetas. Total INGRESOS 65,00 23,00 20.00 90,00 30,00 30,00 12,00 22,00 2 SG. C 0 6,00 2,50 b, 75 0,75 1,50 0,45 0,50 1,50 13,95 Treinta capachos equivalentes a 25 arrobas, a 13 Siete hectolitros de orujo, a 2,40. Total 3 5 ió, áo 2 34i, 8o L a ganancia liquida del cosechero es de 0,05 ptas. Y en lo. apuntado hay aún un error en perjuicio del productor, y es que como de cada t anega de aceituna sólo se obtienen 87 centésimas de arroba, aún resulta más perjudicado, el olivarero en la. realidad. Continuemos apuntando datos para nuesf i o cálculo: tres olivos valen hoy 150 pesetas, y si los llevamos en arrendamiento, la renta anual d e 10,50. De modo que si la situación del propietario es mala, no sabernos cómo calificar la del arrendatario. E n resumen, que tener un capital dedicado a este negocio vale tanto como tener una carga de marcos en papel, cómo aquellos que a la terminación de la guerra sirvieron para que muchos abrigaran la esperanza de llegar a ser ricos. Planteado el problema con entera claridad, sus derivaciones tienen que ser, irremediablemente, nefastas. E l pequeño labrador que anda trampeando y cayendo pencando siempre en la cosecha, está amenazado de una inminente ruina; el olivarero en grande escala, llegará hasta el abandono de sus focas, por improductivas, y el obrero campesino se. encontrará sin trabajo, por Resultando una utilidad en el olivar de primera de 49 pesetas 80 céntimos por hectárea, viniendo a resultar a 0,49 pesetas por oliva, y para que el olivarero modesto pudiera v i v i r con un beneficio exiguo de ocho pesetas diarias para atender a las necesidades de su hogar necesitaría poseer de 7 a 8.000 olivos, y de 150.000 olivareros que tiene la provincia de Jaén un 75 por 100 oscila su propiedad de 500 a 1.500 olivos, quedando demostrado, fuera de toda duda, que la remuneración con el precio actual que hoy tienen les es imposible la vida. L a renta o utilidad media que ha venido dando en esa comarca con el precio de 20 pesetas arroba ba sido, en el olivar de p r i mera, una peseta; en el de segunda, 0,70, y en el de tercera, 0,25; a la vista está claramente cómo, con la diferencia de dicho precio al que hoy existe, la utilidad en el olivar de segunda y tercera es completamente nula. E l precio, de por sí ruinoso, viene a agravarlo aún más la paralización que en el mercado existe, pues la demanda es casi nula, por lo menos en lo que a esa comarca se refiere; pueblos que su promedio de venta de aceite diario eran unas 1.000 arrobas (30.000 al mes) ha quedado reducida su demanda a unas 1.000 mensuales, cifra en extremo abrumadora y real.